A la prisión

 

Por fin, la Corte de Apelaciones de San Francisco, el día 4 de este mes; dispuso que seamos llevados a la prisión de McNeil Island, Enrique y yo.[1]

El fallo del Juez Trippet[2] fue confirmado en todas sus partes.

Era natural que así sucediera. Nuestra presencia fuera de las rejas de la prisión, no es grata a los que oprimen, a los que explotan y a los miembros que embaucan.

Un agitador en la calle, como Raúl Palma, o como nosotros, inquieta a nuestros  opresores. El burgués y el tirano sólo están tranquilos cuando hombres de nuestro temperamento están muertos o encerrados en un calabozo, que es casi lo mismo o peor que estar muertos.

Por meses hemos solicitado la solidaridad de nuestros compañeros de ideas y nuestros hermanos de clase; pero el resultado ha sido mezquino, a pesar de los esfuerzos de buenos amigos que se han quitado el pan de la boca y han disminuido la ración de su prole y de su familia para ayudarnos a conseguir unos cuantos centenares de dólares que necesitamos para gozar por algún tiempo más de la relativa libertad que nos ofrece el sistema actual. No tenemos lo necesario para pagar los gastos de la apelación a la Suprema Corte, que es nuestro último recurso, y entraremos de nuevo al presidio porque así lo quieren los trabajadores a quienes defendemos y educamos.

Si nuestros hermanos de clase se apresuran en ayudarnos con fondos para nuestra defensa, todavía podremos estar libres unos meses más, y quién sabe si hasta no volvamos a pisar el patio de los convictos; pero todo depende de la generosidad y liberalidad de nuestros amigos y de los trabajadores en general.

Háganse colectas para nuestra defensa por aquellos que creen que nuestra estancia fuera de la prisión es más útil a la causa de la libertad, que nuestra estancia en el presidio.

 

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 261, 9 de febrero de 1918.



[1] Ver “Nuestro proceso”, Regeneración, núm. 256, 21 de abril de 1917, y “La apelación” Regeneración, núm. 257, 23 de julio de 1917.

[2] Refiérese a Oscar B. Trippet. Juez de la Corte Federal de los Estados Unidos en Los Ángeles. En febrero de 1916 dictó la orden de arresto contra Ricardo y Enrique Flores Magón; se encargó de su proceso y sentenció a Ricardo a un año y un día de prisión y una multa de mil dólares, y a Enrique a tres años de cárcel y tres mil dólares de multa, argumentado que con sus escritos publicados en Regeneración provocaban la guerra entre México y los Estados Unidos.