Nuestra apelación

 

Por fin, nuestro caso ha sido presentado a la Suprema  Corte para su revisión;[1] pero esto no quiere decir que ya se haya reunido la suma necesaria para llevar el litigio hasta su trámite final.

Con algún dinero reunido, se dio el primer paso, el primer paso solamente, y se necesita con urgencia reunir fondos bastantes para todo el pleito, pues de lo contrario, en cualquier momento se nos arrestará y conducirá al presidio, porque ya se sabe que, sin dinero, no puede moverse la justicia burguesa.

Una carta de nuestro abogado Ryckman,[2] fechada el 7 de este mes, nos informa que, si para el 7 de abril próximo no hemos reunido la cantidad que se necesita, tendremos que ingresar al presidio, pues no se nos quiere esperar más. ¡Nuestros amos tienen prisa de ponernos en el calabozo!

Así, pues, toca a nuestros amigos resolver el asunto. Nuestra libertad o nuestro cautiverio están en sus manos.

 

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 262, 16 de marzo de 1918.



[1] Ver “Nuestro proceso,” Regeneración, núm. 256, 21 de abril de 1917 y “La apelación” Regeneración, núm. 257, 23 de julio de 1917.

[2]  Refiérese a James H. Ryckman. Abogado de Ricardo Flores Magón y Librado Rivera durante el juicio de 1918. Interpuso un recurso ante la Corte de Apelaciones de San Francisco, California, el 6 de octubre de 1919, aduciendo que los cargos eran reiterativos y estaban fundados en un solo acto (la publicación del manifiesto del 16 de marzo) que en sí mismo no podía ser considerado una ofensa en contra de los Estados Unidos. La apelación fue desechada el 19 de noviembre. “Magón et al. v. United States, Circuit Court of Appeals, Ninth Circuit” , Federal Reporter, núm. 260: serie 1 (noviembre de 1919-enero de 1920).