La agitación revolucionaria

Como habrán podido notar nuestros compañeros, el movimiento insurreccional de Madero fue bastante amplio. Muchos estados estaban comprendidos en la vasta organización revolucionaria. A pesar de que el despotismo ya conocía los planes de la insurrección a pesar de que antes de la fecha señalada para comenzar el movimiento fueron hechos numerosos arrestos, confiscadas muchas armas, sorprendidos muchos detalles de la insurrección en proyecto, los grupos revolucionarios que no fueron sorprendidos se levantaron casi simultáneamente e iniciaron un movimiento que pudo ser formidable si no hubiera llevado en un seno el germen de la derrota.

Muchas fueron las causas que precipitaron el fracaso de la insurrección maderista, siendo las principales el personalismo, la no preparación de las masas para la rebeldía y el desprestigio evidente de las revoluciones de un carácter puramente político. Estas causas y otras muchas, obraron para que el pueblo se cruzase de brazos y la revuelta fuera sofocada en su cuna, sin quedar de ella más que los grupos valerosos que operan en la Sierra de Chihuahua y alguno que otro grupo perdido en la inmensidad del país.

Los que estudiamos los fenómenos sociales, debemos sacar provechosas enseñanzas de la insurrección maderista, para tenerlas en cuenta en nuestros trabajos revolucionarios. Madero se hundió; pero el espíritu de rebeldía creció. Madero fracasó; pero no sucedió lo mismo con la idea de derribar el despotismo político y la tiranía económica.

Continuamos hoy dando cuenta de los sucesos ocurridos. Hay detalles que no han sido dados por Regeneración; hoy lo hace para que los lectores estén bien informados de todo.

Las aprehensiones de personas desafectas al despotismo continúan en toda su fuerza. Ya para el día 25 de noviembre había una cantidad grandísima de presos políticos en la ciudad de México. Estos presos están acusados de rebelión, y proceden de diversos Estados. Los primeros aprehendidos fueron el periodista Francisco Cosió Robelo, Abel Serratos, Ramón Rosales, notario Jesús Silva y otras personas. Todos estos presos están ocupando celdas en la Penitenciaría del Distrito Federal, cosa arbitraria por cierto, pues no puede ser nadie llevado a la Penitenciaría y sufrir el odioso reglamento de esas instituciones, sin haber sido previamente sentenciado y causado ejecutoria la sentencia. Un señor Marcos Galván gritó en una de las calles de la ciudad de México “Viva Madero.” Galván fue arrestado.

En Puebla, el día 24, fueron arrestados el señor Miguel Rosales y la señorita Áurea San Martín. Los polizontes dicen haber descubierto que dicha señorita recibía armas y correspondencia para los revolucionarios. Tanto Rosales como la señorita han sido encarcelados y sufren en estos momentos una dura incomunicación.

Dimos cuenta de que en Aguascalientes había sido arrestado el periodista Enrique Bordes Mangel. También lo fue el señor Jesús García de la Cadena. Enviados a México, fueron encerrados en los calabazos de la Gendarmería Montada con centinela de vista, como de costumbre. A ambos se les recogieron, según la policía, documentos comprometedores. En Orizaba fueron arrestados varios propagandistas enemigos del despotismo. Van a ser enviados a México. Fue secuestrada una bomba de dinamita o “maquina infernal,” como llama la hipocresía burguesa a esa excelente arma que multiplica la fuerza de los débiles.

Varios campesinos que de Oaxaca hicieron un viaje a la ciudad de México, fueron arrestados por sospechas de ser revolucionarios. Descubierto el error, fueron puestos en libertad. Es seguro que la mayor parte de las personas que se encuentran en las cárceles acusadas de rebelión, deben estar en el caso de esos pobres campesinos; pero como se trata de personas que han dado alguna vez muestra de independencia de carácter, los tiranuelos se aprovechan para vengar rencillas personales.

Los periódicos mexicanos dieron cuenta de un movimiento habido en Tlaxcala. Los revolucionarios cortaron los alambres telegráficos y una gran región quedó incomunicada. Cahuantzi dijo, que en los alrededores del cerro llamado Malintzi se notaba la actividad de algunos cientos de revolucionarios.

Con fecha del 26 de noviembre el sheriff Amador Sánchez, del Condado de Webb, Tex., declaró que nunca había salido Madero de territorio de los Estados Unidos y que eso le constaba por que todos los días veía a Madero. Así pues, parece que es fábula aquello de que Madero había ido a México y se había puesto a la cabeza de algunos miles de hombres y que hasta había salido herido en un combate. Dicho sheriff dice que Madero no está herido.

El 27 de noviembre fue arrestado en Huejotzingo, Puebla, el líder maderista Luis Pinto, efectuándose enseguida varios cateos.

El farsante Dictador envió una comunicación al New York American, periódico de Hearst, uno de tantos individuos que sacan gran ventaja de la tiranía que impera en México. Con su habitual cinismo, Díaz dice a ese periódico que la insurrección se limitó a Puebla, Gómez Palacio, Parral y Ciudad Guerrero.

Carlos Gris, un burgués oaxaqueño, echa la bravata de que él puede poner en pie 50,000 rancheros armados y caer con esa chusma sobre los revolucionarios y aplastarlos. Esta estúpida proposición le fue hecha al despotismo. Éste no aceptó “por decoro.” No sería malo aceptar esa proposición y obligar a Gris a que vaya a batir a los valientes serranos de Chihuahua, para que éstos hagan la buena obra de acabar con esos cincuenta mil esclavos y su jefe, con lo que se libraría a la nación de un buen número de elementos de retroceso e instrumentos de la tiranía.

Noticias privadas llegadas a la Oficina de Regeneración hablan de fusilamientos llevados a cabo en Gómez Palacio sin formación de causa. Muchas personas, según nuestros informantes, han sido fusiladas sin que siquiera recayera sobre ellas la más leve sospecha.

Las llamadas Legislaturas de los estados, han estado dándose prisa en elevar votos de confianza al Dictador y a los miembros del Gabinete Presidencial.

El burgués Edmundo Girault ofrece $500.00 a la persona que entregue o diga en qué lugar se encuentran las armas que les conspiradores tenían en la mina de San Rafael. En realidad no hay tales armas y las personas arrestadas ahí no han de tener más culpa que la de no comulgar con las doctrinas opresoras del despotismo. Esa mina es del Estado de Hidalgo.

El Imparcial niega que haya habido algún movimiento revolucionario en la Huasteca de Hidalgo. Debe haber habido ese movimiento, desde luego que es El Imparcial el encargado de negarlo.

De Tancanhuitz, S. L. P., fue enviado a San Luis Potosí el señor Leopoldo Lárraga, acusado de sedición.

El despotismo convierte en victorias estruendosas sus más vergonzosas derrotas. En la batalla de Santa Isabel, Chihuahua, fueron vergonzosamente derrotadas las fuerzas del despotismo. Sin embargo, los periódicos gobiernistas dicen que ganaron los soldados de la federación: También en un encuentro habido el 27, en las goteras de Chihuahua, entre revolucionarios y soldados del despotismo, las fuerzas del Gobierno resultaron derrotadas, y los periódicos aduladores dicen que obtuvieron un gran triunfo y que, cuando de regreso de la acción pasearon por las calles de Chihuahua, el público lanzó estruendosos vivas a los esclavos uniformados.

Varias guerrillas insurgentes que operan en terrenos de la Laguna, han tenido ocupadas a las fuerzas del despotismo. En Torreón se hacen cateos a cada rato en los hoteles, para ver si en ellos se hospeda algún agente revolucionario.

En Campeche fueron arrestados los antirreeleccionistas licenciados Calixto Maldonado, Urbano Espinosa y doctor Gregorio Castellanos. Esto ocurrió la noche del 27. Los polizontes aseguran que fueron encontrados documentos comprometedores, pistolas y un cuchillo. Esas personas van a ser enviadas a la ciudad de México a disposición del Juez de Distrito Juan Pérez de León[1]. Este individuo es el que más se ha distinguido como perseguidor de personas enemigas del despotismo de Porfirio Díaz.

Si duda que hubo algún levantamiento en la Sierra de Oaxaca, cuando El Imparcial dice que no ha habido insurrección en aquella región. Como prueba de que todos los oaxaqueños son serviles y no quieren revolución ni otra cosa que no sea el yugo, señala El Imparcial a Carlos Gris y sus 50,000 esbirros que, según él, están listos para echarse encima de los revolucionarios. No cabe duda que hay muchos oaxaqueños serviles; pero habemos otros que no lo somos. Como oaxaqueño, protesto contra la estúpida afirmación de que los oaxaqueños estamos conformes con la tiranía. Día llegará en que aquella gloriosa Sierra oaxaqueña se convierta en volcán revolucionario, y que, como otras veces lo ha sido, sea un baluarte inexpugnable de la libertad y la justicia.

Todos los pasajeros que de El Paso van para el interior de la República, son minuciosamente registrados para que no pasen armas. A Nueva Casas Grandes enviaron los agentes del despotismo cincuenta rifles y parque. ¿Mandarían ese armamento a los mormones?

Llegó a México, procedente de Guadalajara, el señor Juan B. Baca[2], a quien arrestaron por el delito de ser persona que no simpatiza con el despotismo. Se le hacen graves cargos para molestarlo y se le ha confiando a la Penitenciaría. El famoso Pérez de León es el Juez que tiene que juzgarlo.

En Jiquilpan, Michoacán, fueron arrestados los señores Rafael Quiroz Cárdenas y J. Socorro Cervantes. Los polizontes aseguran que estos señores fueron aprehendidos en los momentos en que se ocupaban en fijar en un sitio público un cartel incitador a la sedición. Estas personas fueron llevadas a la ciudad de México a disposición del mismo Pérez de León.

En la ciudad de México fue arrestado el 27 el señor Manuel Amador porque fijó en la pared un cartel en contra del despotismo.

En el cuartel de la calle del Puente de Peredo, en la ciudad de México, se encuentran presos los señores Jesús S. Cázares, Federico Morales[3] y Federico de la Colina, Efrén Martínez Tavera, Carlos Farfán y Porfirio Meneses[4]. A estos señores y a todos lo demás presos en los distintos cuarteles, en la cárcel de Belem, en Santiago Tlaltelolco y la penitenciaría del Distrito Federal se les tiene incomunicados, sujetos a un tratamiento bárbaro. Las familias son tratadas con brutalidad; no se permite a los presos hablar con sus abogados. Las declaraciones son tomadas a deshoras de la noche, simulándose como que se les va a fusilar si no dicen lo que los sayones de Porfirio Díaz quieren que digan.

Las personas arrestadas en Orizaba y que se encuentran ya en la Penitenciaria del Distrito Federal, son Nazario Alejo, Pablo y Alfonso Chincoya, José Gallardo, Ernesto Moreno, Donaciano Muñoz, Felipe de León, Francisco Morales, José M. Peregrina y Martín López.

El día 29 salieron de la ciudad de México un buen número de esbirros rumbo a Guadalajara, Celaya y Ciudad Victoria para llevar a la Capital a nuevas personas detenidas. Para Chihuahua van a salir más agentes con el mismo objeto.

El Imparcial del día 29 dice que no quieren perder los favoritos de la Dictadura lo que han robado en los venturosos años de paz. Dice así ese odioso papel: “Estamos en aptitud de eliminar la reducidísima facción de revoltosos que quisiera despojarnos de lo que se ha conquistado (robado) a costa de tantos años de labor y patriotismo.”

Uno de los miembros más prominentes de la colonia americana en México, un tal E. R. Smith, satisfecho con los negocios que hace gracias al despotismo que reina en ese pobre país, mandó unas tarjetas a banqueros y gente de esa calaña de los Estados Unidos, para que influyan en la prensa burguesa haciendo que no se publiquen los desastres de la tiranía.

El 29 se supo que Madero había enviado a su hermano Gustavo Madero a Washington para que pidiese al Gobierno de la Casa Blanca el reconocimiento del Gobierno “Provisional” de Francisco.

El día 29 telegrafió Enrique C. Creel, Ministro de Relaciones a Washington asegurando que todo el país estaba tranquilo con excepción de unos cuantos “bandidos” en la Sierra de Chihuahua, a quienes persiguen las fuerzas del Gobierno. No se puede pedir mejor muestra de cinismo y de bajeza moral de parte de un gobierno. En primer lugar, los que luchan en Chihuahua no son bandidos: son héroes. En segundo lugar, las fuerzas federales no persiguen a esos héroes. Todas las intentonas de persecución han resultado en escandalosas derrotas de los soldados del despotismo.

El día 29 fue arrestado en Chihuahua el señor Silvestre Terrazas, dueño del periódico El Correo. El motivo de la prisión del señor Terrazas se debió a haber publicado en su periódico el triunfo de las fuerzas insurgentes sobre las del despotismo el día 27, en la acción del Fresno.

El señor Conrado Alvidreo, un oposicionista, fue arrestado en su domicilio, en Chihuahua, el día 29, habiendo sido cateada su casa donde, dicen los polizontes, se hallaron algunas armas.

En la acción del Fresno resultaron muchos muertos de parte del Gobierno; pero dijeron las autoridades que esos muertos eran revolucionarios. Es esa una ventaja táctica del despotismo; pierde, pero dice que gana. Sale derrotado y proclama que ha obtenido un triunfo. Siete soldados del Gobierno murieron en la batalla del Fresno y ciento cincuenta se unieron a los revolucionarios.

Se asegura que en las cercanías de Parral, Chihuahua, hay muchos revolucionarios que se alistan para atacar a los pueblos. Se dice que el jefe es el señor Guillermo Baca.

Tres periódicos independientes fueron suprimidos el día 29 en la ciudad de México: Juan Panadero[5], El Paladín[6], y El Constitucional[7]. Las oficinas de estos periódicos fueron cateadas y reducidos a prisión la señora Guadalupe Rojo viuda de Alvarado[8], valerosa señora que ha sufrido muchas persecuciones por publicar su periódico Juan Panadero; Ramón Álvarez Soto[9], Director de El Paladín y nueve personas más de las oficinas de El Constitucional, entre quienes se encuentra el regente de la imprenta, los prensistas y cajistas. Porfirio Díaz teme más a la prensa libre que a los fusiles.

Al día siguiente de la muerte del valeroso revolucionario Aquiles Serdán, fue llevada su madre ante el cadáver del héroe. El Juez preguntó a la heroína si conocía aquel cadáver, y ella contestó con entereza que honra a nuestra raza: “Sí, es mi hijo que ha muerto como un valiente.”

Los revolucionarios de Tlaxcala continúan en el cerro de la Malintzi en actitud amenazadora; carecen de armas, y, sin embargo, no atienden a las autoridades que los llaman en son de paz, por lo que merecen un aplauso esos valientes. Estos revolucionarios están imponiendo contribuciones a los burgueses para poder comprar armas. Los revolucionarios de San Pablo del Monte, en Tlaxcala también, han formado guerrillas que inquietan grandemente al despotismo.

El dictador mandó comprar todas las armas existentes en los almacenes de San Luis Potosí, para que no las tomen los revolucionarios en caso de entrar a la ciudad de seguir allí un levantamiento. Muchas personas fueron arrestadas en Ahualulco, de ese Estado, y se encuentran en la Penitenciaria.

El señor Luis Tamayo, conocido partidario de Madero, ha desaparecido de San Luis Potosí. Se dice que había orden de aprehensión contra ese señor.

Partidas de revolucionarios fueron vistas por las cercanías de Texcoco, en el Valle de México. La alarma de la Dictadura fue grande y salieron soldados a batirlos. No se dice cuál haya sido el resultado de la batida, por que el Gobierno no deja salir las noticias. Parece que los revolucionarios vistos en las cercanías de Texcoco son parte de las guerrillas revolucionarias que operan en Tlaxcala.

Han ingresado a la Penitenciaría de San Luis Potosí los señores Cosme Dávila, que fue llevado de Cerritos a esa ciudad, Benjamín Rubio e Ildefonso García, vecinos del Barrio de San Sebastián, habiendo sido cateadas las casas de estos últimos donde la policía encontró gran cantidad de rifles, municiones y proclamas revolucionarias. El pasante de derecho señores Pedro Antonio Santos, es buscado tenazmente por los esbirros; pero parece que, afortunadamente, este señor ya salió del país dejando burlados a sus perseguidores.

El día 30 llegaron de Orizaba a la ciudad de México, acusados de rebelión y siendo desde luego encerrados en la Penitenciaría del Distrito Federal las siguientes personas: Francisco y Gil Sánchez, Eugenio Candia, Federico Ortega, Adelaido Calvinete, Serapio Cariera, Nazario Ramos, Ramón Betanzos, Jesús Barragán, Francisco Romero, Sinesio Hernández, Fernando Noriega, Rafael García, Arnulfo Pérez, Enrique Cipriano y Darío Ruiz.

El mismo día se hicieron en Torreón varias aprehensiones de sospechosos, entre los cuales se encuentra una señora.

El mismo día 30 fueron vistas algunas guerrillas revolucionarias en el monte Prieto, a doce kilómetros de San Pedro, Coahuila.

Los señores Antonio de P. Cárdenas y Adolfo Lailson Banuet, Secretario el primero del Partido Nacionalista Democrático y propagandista conocido el segundo, fueron arrestados el día 30 acusados de rebelión.

El famoso esbirro Pérez de León dice que es tan grande el proceso contra los revolucionarios que se tardaría días en leerlo.

El día primero de este mes llegó a Monterrey, procedente de Lampazos, Nuevo León, el señor Vidal Garza Pérez[10], y desde luego fue internado a la penitenciaría. La policía encontró en la casa del señor Garza Pérez una caja con rifles que, se dice, estaban destinados a los revolucionarios. Según esto, basta tener algunas armas para ser arrestado. No importa que la persona en cuyo poder se encuentre alguna arma sea ajena a toda actividad revolucionaria.

Los señores Nicolás González, Matías Escamilla y Benito González, fueron arrestados en Monterrey y se encuentran en la Penitenciaría acusados de rebelión.

Llegó a México, el primero de este mes, el señor Manuel Enríquez, aprehendido en Celaya. Fue encerrado en el cuartel de la gendarmería montada. Sobre él pesa la acusación de estar en relaciones con los revolucionarios; pero el señor Enríquez dice que todo se debe a venganzas del Jefe Político de Celaya, cosa que debe ser la verdad.

Una guerrilla de las que andan por las cercanías de Torreón, llegó al rancho El Egipto y tomó dinero, armas y víveres para la campaña.

El día 29 de noviembre, las fuerzas revolucionarias atacaron a las del despotismo en Pedernales, cincuenta millas al oeste de Chihuahua. Los soldados del Gobierno que no murieron o resultaron heridos en este combate, fueron hechos prisioneros por los valientes serranos.

El cobarde Dictador envío el día 3 de este mes una comisión de paz a conferenciar con los revolucionarios de la sierra de Chihuahua. Los miembros de esa comisión eran el juez José Gándara, doctor Luis de la Garza y Fernando González. Estos individuos iban en un tren que llevaba bandera blanca. Los revolucionarios estaban dispuestos a esperar el tren para conferenciar; pero un soldado revolucionario llegó violentamente al lugar en que iba a efectuar la conferencia y dio la noticia de que a corta distancia del tren en que iban los famosos “mensajeros de paz,” marchaba una fuerte columna de soldados. El plan del tirano era reunir a los jefes revolucionarios con el pretexto de la conferencia de paz, y arrestarlos en seguida. Gracias al aviso oportuno que recibieron los revolucionarios, no tuvo éxito el cobarde plan del Dictador. Bueno es que los revolucionarios no den crédito a ninguna promesa de la Dictadura. Porfirio Díaz es desleal y cobarde.

Ciudad Guerrero, Chihuahua, fue atacada y tomada por los revolucionarios el día 3.

El 3 en la noche fue atacada Ojinaga, Chihuahua, por los revolucionarios. No se sabe el resultado. Parece que guerrillas de enérgicos revolucionarios tienen dominada una extensa región entre Ojinaga y pueblos del norte de Coahuila.

Chihuahua puede caer de un momento a otro en poder de los revolucionarios de la Sierra de Chihuahua. Grandes columnas de revolucionarios han sido vistas al oeste de la cuidad haciendo ejercicios militares para el mejor éxito de la campaña contra el despotismo. Las tropas del despotismo sufren mucho en esta campaña, pues los habitantes del Estado de Chihuahua se rehúsan a dar agua y alimentos a los soldados.

Tropas del Estado de Sonora pasaron el día 4 a Chihuahua. Allí serán despedazadas por los revolucionarios o morirán de fatiga, de frío, de hambre y de sed en las montañas, pues los pueblos de esa región son hostiles al despotismo.

El domingo 4, Justo Trujillo, con una guerrilla de cincuenta valientes que operan en los alrededores de Guadalajara, capital del Estado de Jalisco, cercó la plaza de toros y tomó el dinero que había de las entradas a la fiesta. Otra guerrilla de cincuenta que opera igualmente en las cercanías de Guadalajara, esta obligando a los mansos que no se avergüenzan de ser esclavos, a tomar las armas y reivindicar sus derechos.

Pedro Leyva y Luis Lorm fueron arrestados el domingo en Ojinaga. Se les atribuye el carácter de espías en favor de los revolucionarios.

En un nuevo combate efectuado en Pedernales entre las fuerzas del despotismo y los revolucionarios, fueron otra vez derrotadas las primeras. Los soldados del Gobierno huyeron a la desbandada dejando en poder de los revolucionarios su equipo de guerra.

El señor Alfredo de León fue arrestado en Monterrey a principios de este mes, por creérsele complicado en el movimiento revolucionario.

Una tropelada de viejos soldadones, muchos de los cuales fueron verdaderos bandidos en su mocedad acudió al Palacio Nacional para ofrecerle a Díaz sus servicios en la revolución. El déspota se conmovió y lloró como una mujerzuela: dio las gracias a aquellos apolillados esbirros y dijo que él sentía no contar aún con el vigor que tenía hace treinta años, pues que si así fuera, él iría en persona a aplastar a los bravos guerrilleros.

Siguen llegando a Chihuahua nuevas tropas en previsión de un ataque de los revolucionarios a aquella ciudad. Ese ataque es inminente.

Ciento cincuenta soldados enviados últimamente a San Isidro, no volvieron a Chihuahua. Se cree que todos se pasaron a las filas insurgentes.

El Ayuntamiento de la ciudad de México, en sesión de 3 de este mes condenó la insurrección y acordó elevar un voto de confianza al despotismo. Están en su papel esos lacayos.

El Imparcial tuvo que dar la noticia de la estruendosa derrota de las fuerzas del despotismo en Pedernales donde, como se ha dicho, los soldados del Gobierno que no fueron muertos o heridos cayeron prisioneros en poder de los revolucionarios. Asegura el asqueroso periódico vendido, que en la Secretaría de Guerra no se tienen noticias de que todas las poblaciones que hay en la región comprendida entre Chihuahua y Madera están en poder de los revolucionarios.

Las bombas que ha estado decomisando el despotismo han sido examinadas por orden de la Secretaría de Guerra. Contenían dinamita. Hay que hacer más, compañeros.

Más de medio millón de pesos, moneda americana, ha sido llevado de los Bancos de Chihuahua a El Paso, Texas, por temor de que los revolucionarios se apoderen de esa suma.

La colonia de mormones de Dublán, Chihuahua ha estado organizándose en guerrillas para atacar a los revolucionarios. Los tales mormones son americanos y su deber es permanecer neutrales si no quieren sufrir después las consecuencias de su estúpida conducta, pues es natural que los revolucionarios los castiguen si se ven atacados por ellos.

El embajador americano en México ha pedido a su Gobierno licencia para ausentarse de su puesto. Dice el Embajador que la situación en México no es normal y prefiere marcharse. Que se marche en buena hora.

El día 2 del actual fueron arrestadas en Torreón, Coahuila los señores, Jesús de la Torre, Francisco Sariñana, Gregorio Oviedo, Norberto Rivera, Ricardo de la Torre, Carlos Vela Martínez, Ursulo Medrano, Manuel Rodríguez y Severo Oviedo, a quienes, dicen los polizontes, ayudaba con dinero la señora Dolores Medrano que goza de buena posición. Fueron arrestados, igualmente dos individuos procedentes de Chihuahua por el simple motivo de dar detalles de los combates que allí ha habido entre revolucionarios y esbirros de la tiranía.

El viernes de la semana pasada salió nuevamente de Chihuahua el General Juan Navarro, rumbo a la Sierra, con el 20° Batallón, el 13° Regimiento y una batería de artillería de montaña. Tendrá que volver, como hace pocos días, con unos cuantos soldados. Navarro fue el general que con su brigada salió derrotado en Santa Isabel. Es de esperarse que esta vez no regrese. Buena puntería, compañeros.

Tropas del Estado de Sonora se han internado a Chihuahua por el rumbo de Batopilas para batir a los insurgentes por ese lado; pero como ya Ciudad Guerrero está en poder de los revolucionarios, no podrán pasar adelante.

El Imparcial niega que haya ido una comisión de paz a conferenciar con los valientes serranos. Está visto que todo han de negarlo los periódicos del gobierno.

Todos los días aparece El Imparcial con telegramas de muchos pueblos en que se reprueba la insurrección y se otorgan votos de confianza a la bamboleante Dictadura.

Parece que Porfirio Díaz no está muy satisfecho de la pericia del general Manuel M. Plata, jefe de la segunda Zona Militar, que comprende a Chihuahua, y ha enviado a hacerse cargo de ella al general Juan A. Hernández.

Díaz ha estado enviando grandes cargamentos de armas y municiones a Chihuahua, Orizaba, Puebla, Torreón y otros lugares estratégicos.

Las últimas noticias privadas recibidas ya para entrar en prensa el periódico, prueban que el movimiento de insurrección continúa. Ya no tiene la extensión que tuvo al principio pero los grupos que operan en diferentes partes del país están animados del mejor espíritu de lucha. En Jalisco, Tlaxcala, Veracruz, Coahuila, Tamaulipas, Puebla, México, Durango y Zacatecas operan guerrillas más o menos bien armadas. Esto contribuye a que el despotismo no pueda despachar un grueso cuerpo de Ejercito sobre la Sierra de Chihuahua, pues se ve amagado por todas partes y las columnas que envía a la Sierra chihuahuense solo van a la derrota, y con eso, contribuyen a minar el prestigio de todopoderoso que tenía hasta hace pocos años el déspota Porfirio Díaz. Ahora se está viendo que el miedo de las masas era la fuerza que sostenía a la Dictadura. El miedo va desapareciendo, y con él la fuerza del despotismo se encuentra, puede afirmarse, en un franco periodo de agonía.

De muchos Estados no se tienen noticias de levantamientos; pero eso se debe a que el despotismo oculta esas noticias. Ya no hay periódicos en terreno mexicano que puedan decir algo de la verdad. Como habrán visto nuestros lectores, sólo quedan los periódicos del gobierno.

Bueno es no dejar solos a aquellos luchadores para que no se apague la chispa revolucionaria. Algunos de los grupos que están combatiendo son de los afiliados al Partido Liberal. Otros, según noticias que tenemos y que más tarde publicaremos en detalle, se comprometieron con Madero por engaño, pues se les dijo que la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano, estaba de acuerdo con el candidato rebelde que quiere ocupar el poder. Por medio de esa engañifa, muchos compañeros se levantaron por Madero. Regeneración no pudo circular libremente en México; hasta hoy comienza a penetrar al país burlando la vigilancia de los cachorros de la Dictadura. Esto, unido a la circunstancia de que por tres años estuvimos presos en las Penitenciarías de este país, impidió a nuestros amigos saber a que atenerse, y creyendo que los agentes de Madero obraban de buena fe, se comprometieron a levantarse con él porque, se les aseguró, estábamos de acuerdo.

Como quiera que sea, la lucha sigue su marcha. Grupos liberales y grupos maderistas están en acción y agitan al país entero. Entretanto, la Junta continúa la organización de grupos revolucionarios y muy pronto el movimiento insurreccional habrá alcanzado proporciones gigantescas.

Tengamos confianza en el porvenir. La tiranía se derrumba.

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 15, diciembre 10, 1910.



[1] Juan Pérez de León. Juez 1° de distrito. En 1883, a raíz de la reforma al Artículo 7° constitucional relativo a la libertad de imprenta (mediante la cual los delitos periodísticos pasaban al fuero común), adquirió celebridad en las páginas de la prensa independiente por aplicar a los delitos de imprenta la llamada teoría psicológica. De acuerdo con ésta, el juez quedaba capacitado para determinar las “motivaciones psicológicas” que animaban los textos periodísticos. Esta teoría funcionó de facto como una ley mordaza para la prensa opositora.

[2] Juan B. Baca. Originario de Parral, Chihuahua. Miembro fundador del club liberal Benito Juárez de esa localidad. En 1913 se integró al constitucionalismo. Fue candidato a la gubernatura de Chihuahua por el Partido Liberal Radical en 1914.

[3] Federico Morales. Rebelde maderista bajo las órdenes de Ambrosio Figueroa. Alcanzó el grado de general. Combatió al zapatismo en el estado de Morelos tras el triunfo de Francisco I. Madero. Dio muerte al caudillo regional Gabriel Tepepa el 15 de junio de 1911.

[4]  Porfirio Meneses Córdoba. Miembro fundador del Gran Círculo de Obreros Libres de Orizaba. Tomó parte en las movilizaciones obreras de la región en 1906-1907. Editor del periódico Revolución Social, Orizaba, Ver. (1906), junto con José Neyra y Juan Olivares.

[5] Juan Panadero, “Semanario político y de actualidades, cosquilloso, retozón y amante de la gresca; se expende en la calle y vale un tlaco; ofrece sus columnas a los antirreeleccionistas; se declara hijo adoptivo del ‘Titiritero’ porque no puede haber títeres sin un Juan Panadero”, Guadalajara y México, D. F. (1871-1910). Dir. fundador Felipe de Jesús Mendoza; reds. Cipriano Alvarado, Remigio Carrillo, Cipriano C. Covarrubias, Victoriano Salado Álvarez, et al.

[6] El Paladín, (antes El Español, entre 1897 y 1901) “Periódico de combate, consagrado a la defensa de la raza latina y de los intereses del comercio, la industria y la agricultura”, México, D. F. (1901-1913); “Periódico liberal e independiente, del pueblo y para el pueblo” (1914). Dir. Ramón Álvarez Soto; ed. Isaac Betancourt.

[7] El Constitucional, México, D. F. (1909-1910). Dirs.: Moisés A. Sant y Rafael Martínez. Fungió como órgano informativo del Centro Antirreeleccionista de México, en sustitución de El Antirreeleccionista Nacional, clausurado en septiembre de 1909.

[8] Guadalupe Rojo viuda de Alvarado (1856-1922). Periodista sinaloense. Colaboradora de Juan Panadero (Guadalajara, Jal.) bajo la dirección de Cipriano Alvarado. A la muerte de éste, continuó publicando el periódico en la ciudad de México (1895), fungiendo como editora y propietaria. Fue encarcelada en 1904 por llevar a cabo una campaña en defensa de los indios de Yautepec, Mor. En 1915 el gobierno constitucionalista le otorgó una pensión de ex combatiente revolucionaria.

[9] Ramón Álvarez Soto. Periodista capitalino, además de director de El Español, luego llamado El Paladín, fue editor de El Diablito Rojo, “Semanario obrero de combate” en su segunda época (1908-1910) y del antihuertista Chapultepec, “Diario político absolutamente independiente. Ni rencores por el pasado ni temores por el porvenir”, que circuló en julio de 1914.

[10] Vidal Garza Pérez (1866-1922). Abogado nacido en Lampazos, N. L. Colaborador de La Bandera Roja (1896). Mantuvo correspondencia con Ricardo Flores Magón (1901-1903). Acudió al Primer Congreso Liberal (San Luis Potosí, 1901) en calidad de delegado del Club Liberal Lampacense. Activo liberal antirreyista, fue encarcelado en 1903. Hacia 1909 fue dirigente del Partido Nacional Antirreeleccionista. Constitucionalista. Diputado y presidente de la Suprema Corte de Justicia con Venustiano Carranza.