Prisión Militar de Santiago Tlatelolco, México, noviembre 20 de 1902.

Al Sr. Licenciado D. Francisco A. Sarralde.

            Cuando caímos bajo la férula de la tenebrosa justicia militar; 1 cuando en nuestro derredor sólo veíamos la agria catadura del soldadón insolente y no se apartaba de nuestras miradas la siniestra silueta de la bayoneta: cuando la áspera voz del comitre en mezcla infernal con los ríspidos trompetazos de la tropa, era para nosotros el único anuncio de que fuera de nuestros calabozos había vida, luz, amor…; cuando nosotros que tanto amamos a la sociedad por la que luchamos, nos encontrábamos separados de nuestro pueblo, más que hoy a pesar de estar presos aún, porque permanecíamos “incomunicados”, entonces, aisaldos, odiados por el militarismo insolentado, ultrajados por los serviles y sufriendo el frío de los indiferentes, creímos que no habría una voz que se alzase robusta defendiendo nuestros derechos, que no habría un hombre que tomase a su cargo la tarea de demostrar que éramos objeto del más brutal de los atropellos.
            Pero nos equivocamos. La compacta indiferencia vió con asombro, que un hombre, desdeñando femeniles temores y empuñando un arma: la Ley, se encaró con la fuerza y la venció con la Razón.
            Ese hombre fuisteis vos, señor. A vuestra entereza y sabiduría se debe [el triunfo de] la Justicia sobre la Fuerza ensoberbecida.
            Las venideras generaciones sabrán honrar como se lo merece, al desinteresado defensor de los periodistas perseguidos. Nosotros, desde este presidio, elevamos hasta vos nuestro sincero voto de gratitud por el empeño que habeís tomado en favor de nuestra causa que es la de la Justicia.

Ricardo Flores Magón.
Enrique Flores Magón.
Evaristo Guillén.
Federico Pérez Fernandez.

1  Enrique y RFM y los tipógrafos Evaristo Guillén y Federico Pérez Fernandez fueron arrestados en las oficinas de El hijo del Ahuizote, en la ciudad de México, el 12 de septiembre de 1902, por orden del juez tercero de Instrucción Militar, acusados de delitos de imprenta, asociados a la publicación en dicho periódico de artículos críticos de la llamada Segunda Reserva, organizada por el entonces secretario de Guerra, Bernardo Reyes. El día 13 del mismo mes, al ser trasladados a pie del cuartel del 24 Batallón a la prisión militar de Santiago Tlatelolco, RFM profirió gritos de “Muera la tiranía”, siendo secundado por su hermano Enrique. Ese mismo día, el juez primero de Instrucción Militar, ordenó un nuevo proceso contra los reos por insultos al ejército, y ordenó la incomunicación de los mismos; incomunicación que duró 34 días y que fue levantada por intervención del abogado Francisco A. Sarralde. El 23 de enero de 1903, los acusados fueron liberados