Saint Louis, Missouri, 5 de marzo de 1905

Sr. Francisco I. Madero
San Pedro, Coah.

Estimado Señor y muy fino amigo:
Me había sido imposible escribir a U. de ésta. Al principio no lo hice porque temí dirigirme a U. en la forma en la que lo había hehco antes, al saber que estaban violando la correspondencia de Us y aún temí por un tiempo que no hubiera llegad a poder de U. mi última carta de San Antonio.
            Después, cuando ya recibí la amable contestación de U. a esa carta quise escribirle leugo, pero un cúmulo de trabajo originado de la necesidad de sacar el periódico con la exactitud que el correo requiere para justificar un buen informe que acredite la concesión del registro en Washington , me impidió hasta hoy, contra mi voluntad, escribir a U.
Refiriéndome a su grata última fecha 22 de febrero, le manifiesto que su segunda libranza por $900.00 endosada a mi favor y remitida para su cobro a Nueva York, me fue ya pagada, así como la primera de $600.00 que envié de San Antonio para su cobro.
Repito a U. lo que le dije en mi anterior. A no ser por U. huniéramos marchado, dada nuestra difícil situación en San Antonio, al desastre, a la derrota a la anulación completa de nuestros trabajos y de nuestros esfuerzos por las maquinaciones del Gobierno, sin duda con más infleuncia, con su oro corruptor, que nosostros desprovistos de elementos y arrojados sin defensa a una lucha tan desigual.
U. no puede comprender lo que le hemos agradecido su valiosísimo servicio y la deuda de gratitud sincera que contraemos hacia U., no solo por el favor personal y las ventajas de tranquilidad y de relativo deshago que hemos podido tener en nuestro cambio y la nueva instalación de nuestros trabajos, sino porque la causa que sostenemos la amamos tanto que preferiríamos morir a no luchar por ella pues con ella sentimos identificada nuestra alma y nuestra vida que no creemos emplear mejor que consagrándola a al defensa de nuestro pueblo tan noble y generoso cuanto desdichado bajo el régimen de la tiranía que le ha tocado en lote sufrir a pesar de sus gloriosos esfuerzos de épocas pasadas en que porél, murieron y lucharon hombres tan puros y desinteresados como lo fueron, para no hablar sino de épocas recientes, nuestros padres de Ayutla y la Reforma.
A no ser, sinceramente, por la oportuna y por lo mismo inapreciable ayuda de U. ese ideal de lucha se hubiera hundido, nos habríamos visto anonadados bajo el peso de la tiranía y reducidos a la desesperación y la impotencia.
Cuando U. reciba esta ya habrá visto los dos primeros números sacados aquí y aunque malejos porque los hemos escrito en medio de la confusión y el aturdimiento que el exceso de menudo trabajo del cambio y reinstalación nos ha ocasionado, preferimos que salieran así y también mal impresos por la falta de acentos, eñes, y otras, antes que interrumpir la aparición y producir un ligero decaimineto de ánimo de nuestros correligionarios si tal suspensión aunque momentánea hubiera ocurrido.
Tan luego como nos llegue la letra, entraremos de lleno a nuestro trabajo normal y eso será en breve pues la empacamos y remitimos de San Anantonio desde nuestra salida. En cuanto al registro esperamos obtenerlo a juzgar por la buena acogida que nuestro periódico recibió de parte de este Postmaster, quien al revisar nuestras listas y comprobantes de subscriptores tuvo el cumplimiento de decirnos que pocos periódicos había aquí, tan bien arreglados y ordenados como el nuestro. Así es que hay que esperar que su informe sea favorable y que pronto tengamosde washington una favorable resolución.
Camilo no se quedó en San Antonio. Hemos hablado mucho y, como todos nosotros, está ansios de trabajos más importantes, eficaces y rápidos, los que consideramos ya viables si en un noble esfuerzo se reunen los elementos siquiera indispensables.
Ha lamentado que esta ocasión de conferenciar con U. no se haya aprovechado; pero cuando a U. se le facilite, por sus muchos negocios, venir, Camilo podrá ir a encontrar a U. a San Antonio y aun sería preferible que a Austin para hacer la entrevista menos visible pues en San Antonio podría traslucirse por el numeroso elemento mexicano que allí reside, lo que Austin, a solo tres horas de allí, no sucedería ya. U. puede avisarnos con la anticipación que crea oportno por carta o por telegrama convencional que hable de cualquier asunto para que señale una fecha, que ya entenderemos que es la de la entrevista en Austin, qué día fija U., rogándole que su carta o telegrama lo mande con el nombre y dirección que ya tiene y usó en su última, pero suprimiendo la inicial intermedia del nombre para que la persona de esa dirección, sepa que esa es correpondencia exclusivamente para nosotros.
Espero, como siempre, con gran empeño, las noticas que U. se sirva comunicarme, y U. hágame las indicaciones necearias dado su pleno conocimiento del estado de los asuntos.
sabe U. que queda como siempre a sus apreciables órdenes, su afmo. amigo y correligionario

Ricardo Flores Magón