Saint Louis, Missouri, junio 24 de 1905

Señor don Silvestre Anchondo
Calle 7a. 193
Chihuahua, [Chihuahua]

Estimado señor y fino amigo:
Tiene usted razón, tenemos recibido el pago que primeramente hizo usted de cuatro pesos cincuenta centavos, después un nuevo pago de cinco pesos. Fue una equivocación la nuestra que le ruego perdone.
            Se aprovechó el pequeño dato que envió usted sobre el incendio de la empacadora.
            Hay que seguir exhibiendo al bandolero [Enrique] Creel y a su camarada [Luis] Terrazas, pero no tenemos en estos momentos datos sobre ellos. Para el mejor efecto de los ataques es bueno que los datos se refieran a latrocinios y asesinatos de esos bandoleros.
            Nos va a acusar Creel. Ya debe usted saber eso. No tengan cuidado nuestros corresponsales, pues no acostumbramos denunciar a nadie y sabemos sostener y estar a las responsabilidades en todos los casos.
            Esperamos tranquilos la acusación, [Joaquín] Cortázar, es el que va a acusarnos. Ya ha dado los primeros pasos. 1
            No hemos de callar aunque se nos acuse y se nos encarcele. A nosotros se nos encarcelará, pero eso no tendrá ningún efecto para los tiranos, pues la verdad no se destruye con cárceles ni con la muerte. Veremos cómo siguen las cosas.
            Por lo pronto solicitamos la ayuda de todos nuestros amigos. Somos pobres y no podemos estar haciendo tantos gastos de abogados, traductores, notarios y demás que se originan para la preparación de nuestra defensa.
            Según sé, Creel esta preocupadísimo con Regeneración. Está procurando que no se sepa ninguna de sus pilladas y aun ha aconsejado a las autoridades a que se porten un poco mejor para que ya cesen los ataques. Pero no le valdrá eso, pues seguiremos atacando al ambicioso que quiere llegar a la presidencia valido de su dinero y de sus mañas como comerciante.
            Si desea que se le deje de atacar, que restituya a las personas que ha despojado de todo lo que ahora constituye su riqueza. Eso no lo hará y por lo mismo, los ataques continuarán hasta nulificarlo ante el pueblo.
            Lo que deberían hacer esos bandidos, era devolver lo robado a las personas que han quedado en la miseria por sus latrocinios. No lo harán, pero el pueblo, el día de las sagradas venganzas sabrá despojar a los bandidos de todo lo que han robado.
            Espero sus letras. Si sabe usted algo respecto de la acusación contra nosotros, no deje de comunicármela.
            Soy de usted amigo afectísimo y atento seguro servidor

Ricardo Flores Magón