Toronto, Ontario, agosto 18 de 1906

Señor don Bruno Treviño 
The Mowry, Arizona (Vía Patagonia)

Muy estimado y fino amigo:
Me refiero a su grata del 1º de este mes que recibí hoy, por la que me entera de que no ha recibido usted contestación de las cartas que ha dirigido a Antonio [I. Villarreal]. Antonio ha recibido todas sus cartas, pero considere que ha estado muy ocupado y por eso no se las ha contestado.
            Ya veo, por la carta que me acompañó usted, el entusiasmo que hay por esos rumbos para derrocar el despotismo.
            La idea de usted de tomar Nogales[, Sonora] me parece muy buena, medite usted bien su plan. Tenga en cuenta la guarnición que hay en Nogales y las fuerzas que pudiera destacar el gobierno sobre esa aduana para recuperarla. Hay que tener la seguridad de que con los cien hombres se toma esa plaza, para no dar un paso en falso. Si hay armamento bastante en Nogales, allí, una vez tomada la plaza, se armará al pueblo para que la defienda. La toma de esa aduana sería excelente para armar de fondos al partido, y por lo mismo, no deje de meditar su plan.
            Tengo el gusto de enviarle la credencial expedida por la Junta para que no se le pongan dificultades en sus trabajos de organización revolucionaria.
            No es necesario que todos vayan a Cananea[, Sonora]. Usted ha pensado bien dirigiendo sus planes para la toma de Nogales, y así es bueno ir meditando otros planes para tomar otros puntos. Mientras más ramificada esté la revolución, más difícil será al despotismo sofocarla.
            No podemos fijar aún el día en que deba darse el grito, porque hay la necesidad de armarse primero. Hay cuarenta focos revolucionarios en todo el país resueltos a levantarse en armas pero no todos los grupos cuentan con armas suficientes.
            La Junta está trabajando por conseguir fondos para la revolución. Al efecto, sírvase dar los pasos necesarios, hay personas que pudieran prestar dinero para comprar armas. Si lo hacen, la Junta les extenderá los recibos necesarios, recibos que serán reconocidos al triunfar la revolución, para su reintegro. De ese modo será más fácil conseguir dinero, porque muchos rehusarán a dar fuertes cantidades, pero sí las prestarán.
            Ya he recomendado a varios correligionarios que procuren no festinar el movimiento, porque así como es seguro vencer si con tiempo nos armamos y nos fortalecemos, es seguro que nos derrotan si por algún atravancamiento nos precipitamos, todavía débiles y a medio organizar.
            Hay que procurar hacer el menor ruido posible sobre los proyectos revolucionarios para no tener al gobierno constantemente prevenido. Pueden todos los compatriotas fingir como que ya no tienen intenciones de hacer movimiento alguno: dar a entender que se han sometido de buena voluntad, para después, cuando más descuidados estén nuestros verdugos, dar el grito y caer sobre los traidores.
            Hay que tener en cuenta que luchamos con un enemigo astuto, y debemos emplear también la astucia.
            Espero que escribirá usted con alguna frecuencia, y si lo hace, se lo agradeceré, para estar bien al tanto de todo y poder ir calculando nuestra fuerza.
            No deje de recomendar a los impacientes que se calmen, que comprendan que el éxito depende de la prudencia de cada uno.
            Mientras más prudentes seamos, mayores probabilidades de vencer tendremos.
            Hay algunos que quisieran arrojarse desde luego sobre los déspotas. Eso no ocasionaría sino la desmoralización y el pánico. Debemos obrar cuando comprendamos que tenemos probabilidades de ganar.
            Sobre todo, el movimiento no tarda, pero tampoco será el 16 de septiembre como maliciosamente lo ha hecho creer cierta prensa.
            Por demás me parece recomendar a usted la mayor prudencia en estos asuntos. Es bueno que los norteamericanos no se enteren de nuestros trabajos, pues estoy seguro que [Theodore] Roosevelt ha de poner todo lo que de su parte esté para evitar que caiga su aliado [Porfirio] Díaz, que le está pasando la propiedad de la nación.
            Espero sus nuevas letras. Sabe lo aprecia su amigo y correligionario

Ricardo Flores Magón

P.S. No se puede señalar todavía el día en que se ha de dar el grito, eso depende de que los diversos grupos, o al menos la mayor parte, estén listos.