Saint Louis, Missouri, septiembre 1º de 1906

Señor don Crescencio Villarreal Márquez 
Del Río, Texas

Querido hermano y correligionario:
Me refiero a su apreciable del pasado con la que recibimos la carta del señor Ventura Cardona.
            Sería bueno que el correligionario señor [Trinidad] García no se entrevistase con los ricachos de Coahuila. Parece que no le han ayudado en nada según tengo noticias. A los ricos hay que enviarles enviados especiales que sean atendidos y que puedan dominar por su talento, por su ilustración, etcétera. Ya sabe usted qué clase de gente es esa que tiene dinero. Si se presenta a ellos un hombre modesto, no le harán caso. Hay que enviarles un enviado especial que pueda entusiasmarlos y decidirlos a prestar su dinero para armas. Por supuesto que a los que se nieguen se los quitaremos por la fuerza a la hora de los balazos, pues vamos a necesitar mucho dinero para los gastos de la guerra, etcétera.
            No entiendo el cálculo que hace usted para llegar a Saltillo[, Coahuila] en un día desde la línea fronteriza. Entiendo que no se hace ese viaje en un día, a no ser que se emplee el ferrocarril.
            Ya estudiaremos mejor lo de [Bernardo] Reyes. Le ruego que guarde absoluta reserva sobre ese plan. 1 Ni al señor García se lo comunique, pues queremos redondearle y estamos seguros de que su resultado será espléndido. Cortándole el pescuezo a Canana, se habrá adelantado bastante.
            No hay, pues, que dejar de pensar en el asunto.
            Ya suspendo los envíos para el apreciable correligionario García. No nos gusta que usted sacrifique su escaso haber en esos asuntos. Nosotros también estamos muy mal de dinero, pero nos corresponde hacer esos desembolsos.
            Tan mal estamos que no hemos podido publicar el número 14 de Regeneración. La dictadura nos ha dado un rudo golpe no dejando pasar el periódico ni aun como correspondencia de primera clase.
            Vamos a ver cómo se conjura el mal.
            Por lo demás, hemos sido perseguidos una vez más. La policía se presentó en nuestro domicilio de Toronto y gran riesgo corrimos de ser aprehendidos. Afortunadamente logramos escapar. Según supimos, un policía dijo que se trataba de llevarnos a México. Hemos tenido noticias de que [Porfirio] Díaz ha trabajado muy fuerte para que se conceda nuestra extradición por los asesinatos de Cananea. Se nos achacan a nosotros esos asesinatos de extranjeros, cuando todos saben ya que los mexicanos fueron vilmente atropellados. Estamos ocultos. No diga nada en 1810 de lo que nos ocurre, para no desmoralizar a los correligionarios. Simplemente diga que no hemos podido publicar el número 14 por falta de elementos. Esto último es cierto. No sé cómo haremos para publicar ese número.
            Los correligionarios se han alarmado por la falta del periódico. Desde el número 10, que fue el último que dejó pasar la dictadura, no se ha recibido otro en muchas partes de México. Por eso no mandan pagar muchos y estamos en situación crítica. No mandan pagar porque creen que no nos llegan los fondos.
            Quiero que me de usted una dirección en Del Río para decir a algunos subscriptores que manden sus pagos por ese conducto. Ya no queremos que venga nada a Saint Louis, porque parece que toda correspondencia, aunque no lleve nuestros nombres, es violada en la frontera. Le ruego que no haga alusión en su periódico a esa circunstancia para no prevenir a la dictadura de que ya sospechamos sus procedimientos. Vale más que crea que no sospechamos que se está registrando la correspondencia para Saint Louis, para que así no se fije en la que va a otras partes de los Estados Unidos.
            Lo único que nos detiene es la falta de elementos. No es posible arrojar al combate a las masas inermes para que las destroce la estúpida y feroz fuerza de la dictadura. Hay que ponerlas en ciertas condiciones de resistencia.
            Estamos procurando obtener préstamos para formar el fondo de la revolución. La Junta necesita dinero para armas, y en tal virtud, estamos rogando a los correligionarios den los pasos necesarios para conseguir dinero. El dinero que se facilite a la Junta será reembolsado al triunfar el movimiento, para lo cual se darán los recibos necesarios que serán reconocidos al triunfo de la revolución.
            ¿Habrá por ahí quien preste dinero en esas condiciones?
            Espero sus nuevas letras. Ya no me escriba a Toronto. Sírvase usar esta dirección: Miss T[eresa] V[illarreal] González, 1821 South 18th St., Saint Louis, Missouri.
            Reciba saludos cariñosos de los compañeros y un abrazo de su hermano y correligionario que lo quiere

Ricardo Flores Magón