Saint Louis, Missouri, septiembre 8 de 1906

Señor don Crescencio Villarreal Márquez 
Del Río, Texas

Muy querido hermano y correligionario:
Como verá usted por la circular que le adjunto para el correligionario señor [Trinidad] García, ya se acerca el momento de levantarse en armas.         
            Si se levantan los compañeros de Cananea,[Sonora,] hay que levantarse todos. Ruégole pues avise a los correligionarios que se alisten. Ya ha de saber usted que es delito organizar fuerza armada en los Estados Unidos para lanzarla sobre México. 1 En tal virtud, para que no se entorpezcan los asuntos, bueno será que recomiende a todos el mayor sigilo. Póngase de acuerdo sobre el modo de pasar y escojan su paso en el río Bravo, con bastante sigilo para que no los vayan a aprehender.  
            A varios correligionarios de Arizona los ha aprehendido el gobierno americano por andar organizando la revolución en esta nación para derrocar el gobierno del traidor Porfirio Díaz. 2  
            Se teme que los correligionarios de Cananea sean asesinados, y antes de ser atropellados se levantarán en armas.  
            Si se levantan esa será la señal para el levantamiento general. Ya avisamos a todos los correligionarios de la república que se levanten apenas sepan que se levantan los de Cananea. Sabe lo quiere su amigo y hermano

Ricardo Flores Magón
            Reciba saludos de los muchachos. Vale

2 El 5 de septiembre de 1906, a petición del gobernador de Sonora, Rafael Izábal, treinta rangers de Arizona, acompañados de agentes de inmigración y  y el sheriff local, irrumpieron una reunión del Club Liberal Libertad de Douglas, Arizona, siendo arrestados 17 de sus miembros acusados de violación de las Leyes de Neutralidad. Diez de ellos fueorn liberados a los pocos días, los demás fueron retenidos en busca de su deportación. Al mismo tiempo una operación similar se desarrolló en las localidades de Mowry y Patagonia, Arizona. Algunos de los arrestados fueron: Gabriel Rubio, Bruno Treviño, Lázaro Puente, Carlos Humbert, Abraham Salcido, Leonardo Villarreal, Tomás D. Espinoza e Idelfonso R. Martínez. A excepción de los dos últimos, todos fueron deportados a México y encarcelados en la prisión de San Juan de Ulúa.