Montreal, Quebec, septiembre 9 de 1906

Señor Crescencio Villarreal Márquez
Del Río, Texas

Querido hermano:
Recibidas sus cartas 3 y 6 del actual. Supongo ya en su poder la circular en que la Junta ordena a todos los liberales que se levanten si hay un levantamiento en Cananea,[Sonora,] como se espera. Paso por alto los puntos menos esenciales de sus cartas, de los que después trataré, para referirme a lo urgente por el momento.
            Ha llegado el tiempo de obrar. Aun cuando no haya nada en Cananea, pronto se ordenará el levantamiento general, pues las circunstancias requieren que obremos sin pérdida de tiempo. Dentro de unos cuatro días quedará recibida en toda la república la circular de aviso arriba mencionada y todos estarán preparados. Con la circular se mandan instrucciones generales a los revolucionarios,1 las que le transcribo en seguida para que las tenga en cuenta.
            Todos los revolucionarios están obligados a levantarse sin pérdida de tiempo en los siguientes casos: cuando ocurra el levantamiento de Cananea; si eso no ocurre, cuando ocurra cualquier otro levantamiento, pero que sea de liberales que lleven como Programa el del Partido Liberal; cuando la Junta o varios o uno solo de sus miembros caiga en poder del gobierno mexicano o del americano o de cualquier otro. Cuando un grupo se vea amenazado de ser descubierto y tema con fundamento atropellos o los sufra, está obligado a levantarse antes de ser víctima de mayores venganzas de la dictadura, avisando a la Junta para que ordene a los demás grupos que secunden el movimiento, todo esto por telégrafo. El grupo que se levante, dirigirá al señor Feliciano Pérez, 437 Canal Street, New Orleans, Luisiana, un telegrama concebido en estos términos: “Anita muy grave. Avise familia”.
            Cuando los grupos deban levantarse desde luego, la Junta les dirigirá este telegrama: “Mando dinero para la máquina”, sin firmar la Junta, sino un nombre cualquiera. El grupo que reciba este telegrama, se levantará inmediatamente.  
            Cuando los grupos deban levantarse en determinada fecha, la Junta les dirigirá este telegrama: “Recibirá la máquina el día…” aquí se pondrá la fecha en que debe ser el levantamiento. Este telegrama llevará también una firma cualquiera.  
            Esto es lo que importa que sepa usted inmediatamente. Después recibirá el pliego de instrucciones, y allí verá lo demás, que está de acuerdo con lo que usted ha pensado.  
            Queda usted plenamente autorizado para llevar a cabo en Monterrey[, Nuevo León] el plan de que habla, que merece toda nuestra aprobación. 2 Si logra realizarlo con éxito, habrá prestado a la causa un eminente servicio, pues acabando con [Bernardo] Reyes, nos quitamos un formidable enemigo y quedamos dueños de la frontera. Ofrezca buenos precios a los que aniquilen a Reyes. Puede usted hacerlo con su carácter de jefe organizador, que obra con autorización de la Junta. Todo su plan de campaña en general, lo aprobamos sin reserva.  
            No guarde usted mala idea de Antonio [de P. Araujo]. Es tan demócrata y tan amigo del pueblo como el que más, pero su carácter es arisco por naturaleza, y no es accesible a la amabilidad, mucho menos cuando trata por primera vez a una persona. Aun entre sus más íntimos compañeros, obra con cierta rudeza. Esto puede ser mal interpretado con quien no lo conoce, pero sus compañeros sabemos bien que no abriga necios orgullos y es verdadero demócrata.  
            Si no avisó a usted que estaba por esa región, tampoco avisó a nadie más, y obró así por acuerdo de la Junta. Era preciso guardar absoluto secreto sobre su viaje, y si no se lo comunicaba a todos los correligionarios, no debíamos tampoco hacer excepción en favor de alguno. Escogió E. [El] P[aso] para su misión, porque no podía saber que en Del Río, [Texas] se pudiera hacer mejor que allá.              
            A unos amigos de Jiménez[, Coahuila], que nos han preguntado si el señor [Trinidad] García era delegado de la Junta, le hemos dicho que sí lo es. Hemos dicho en general que no hay un jefe para todo Coahuila, y esto es verdad. Hay varios jefes con distintos grupos. No hemos querido comunicar a unos con otros para evitar que en caso de que un grupo fuera sorprendido se conociera a los demás. Esta medida era necesaria, y los hechos han venido a confirmar que tuvimos razón al adoptarla. Han cogido al grupo de Douglas, [Arizona,] como usted debe saberlo. 3 Si estuvieran relacionados todos los grupos entre sí, allí hubieran sabido quiénes eran todos los demás revolucionarios y sobre todos hubieran caído. Pero como el grupo de Douglas no estaba relacionado con otros, aunque el gobierno ha cogido papeles, nada podrá averiguar acerca de las demás ramificaciones de la revolución.  
            Vuelvo a recomendarle la realización del plan sobre Monterrey. Es magnífico, y si se lleva a cabo, valdrá más que muchas batallas. Sus resultados serán de incalculables beneficios para nuestra causa. Pero hay que activar las maniobras, pues los acontecimientos se nos vienen encima. Desde el momento en que reciba usted esta carta, proceda a hacer los preparativos necesarios, tanto para el plan de Monterrey como para su campaña en general. Tenemos plena confianza en que usted y los suyos sabrán salir avantes en su empresa y ganarán los primeros lauros para la revolución.  
            ¡Adelante, y mucha actividad! Su hermano y compañero

Ricardo Flores Magón
            Querido hermano: No me escriba a esta ciudad. La policía nos sigue encarnizadamente. Escriba a Saint Louis con la dirección que le di.
                                     Vale

1 Refiérese a “Instrucciones generales a los revolucionarios”, firmada en la ciudad de Saint Louis Mo., por RFM y Antonio I. Villarreal el 9 de septiembre de 1906.