El Paso, Texas, diciembre 25 de 1906

Señor don Antonio de P. Araujo 
San Antonio, Texas

Muy querido amigo y correligionario:
Quedo enterado de la marcha de sus trabajos, lo felicito cordialmente por su actividad y buen tino.  
            Estoy trabajando con lisonjero éxito porque se levanten nuevos grupos revolucionarios. Los delegados especiales de la Junta recorren El Paso en uno y otro sentido para poner de acuerdo a los correligionarios. Todos están entendidos de que se levantarán en armas cuanto antes, conforme al pliego de instrucciones que le adjunto para que usted notifique a los liberales de Texas sobre esa resolución de la Junta.  
            He recibido la promesa formal de los grupos dispuestos a levantarse en armas de que lo harían así tan pronto como estén listos y se levante la frontera. Muchos están ya listos. Los planes anteriores que fueron destruidos por la traición de dos miserables oficiales de ejército, están siendo reemplazados con ventaja, pues ahora domina el ánimo de los correligionarios que deveras aman la causa justa que defendemos, el deseo justísimo de vengar la traición haciendo un nuevo y poderoso impulso para derrocar de una vez el despotismo. Se necesita, para que la revolución tome gran aliento, que hable con los correligionarios del estado de Texas y les haga saber las instrucciones. Los correligionarios deben: o tomar las armas para hacer triunfar al partido o bien suministrar elementos de guerra (armas o dinero para comprarlas) quedando usted facultado para recibir los fondos y organizar los grupos revolucionarios.
            Es preciso que caigan en poder del partido C. Mier, Guerrero y Camargo del estado de Tamaulipas, para que los grupos revolucionarios del sur tengan un apoyo y un refugio en caso necesario. Así pues, aunque todavía no se levanten otros grupos en el interior del país, procederá usted a tomar con las fuerzas que organice esas tres plazas a la vez o una por una en caso de que no tenga usted suficiente fuerza para tomar las plazas en un solo momento. La toma de esas poblaciones dará por resultado el levantamiento de los grupos del sur, pues tendrán, como digo, un apoyo y un refugio en caso necesario. La revolución se extenderá en seguida como el fuego y se entablará la guerra más justa, más santa y más honrada y grandiosa que haya sorprendido el pueblo mexicano contra sus tiranos. Los grupos del interior del país no esperan otra cosa que el levantamiento en la frontera, para obrar. Obre usted pues sin tardanza para que las dilaciones no vengan a entorpecer este nuevo empuje del pueblo.
            Hay en todo el país un fuerte sentimiento de odio contra los tiranos. Todos los pechos desean el derrumbamiento del despotismo, y hay que tener por lo mismo plena confianza en que los días de la dictadura están contados. No hay que perder la fe ni desmayar. Las grandes causas ni se pierden ni se ganan en un día. Requieren el esfuerzo perseverante de todos los que sienten en sus pechos los entusiasmos heróicos de los patricios de otras épocas. Que no quede un solo liberal sin tomar las armas o facilitarlas a los que desean luchar y conquistar un puesto de honor en el catálogo de los inmortales.
            Correligionario: anuncie usted a los liberales de Texas que la Junta no desmaya ni desmayará jamás y que espera que los correligionarios todos procederán a ayudarla en la magna obrade hacer por tercera vez la independencia nacional.
            Reciba usted un abrazo de su correligionario y amigo

Ricardo Flores Magón