Toronto, Ontario, julio 22 de 1906

Señor don Crescencio Villarreal Márquez 
Del Río, Texas

Querido compañero y hermano:
Nos alegró mucho su carta de 7 de este mes. Ya sospechábamos que estaría usted enfermo, en vista de la tardanza de su contestación.
            Tiene usted razón. Sería una temeridad que usted mismo fuese el agente en los Estados Unidos. Veremos si hay quien desee hacer eso que es interesantísimo, porque en mucho depende el éxito de la muchedumbre que podamos mover sobre la frontera, en toda su extensión.
            ¿En qué se funda usted para decir que Díaz tiene un cordón de gente en la línea fronteriza? Por el contrario, creo que nada hay tan mal resguardado como la frontera. Sin embargo, puede usted haber observado algo y por eso se lo pregunto.
            Todavía no es posible señalar el día en que debamos levantarnos. Pero no tarda, eso sí, debe usted tenerlo por seguro.
            Es bueno que tome usted una protesta a los que se han comprometido con usted para dar el brinco. Debemos estar bien seguros de que cada quien obrará el día que se señale, pues de eso, y no de otra cosa, depende el triunfo: de que todos obremos en un mismo día.
            ¿Por fin por dónde se decide usted a entrar? Creo que ya es bueno determinar el lugar, para así distribuir los lugares restantes entre otros correligionarios. La cuestión es que cada quien escoja su lugar, pues de ese modo, obraremos bien y sin que haya confusión.
            Me parece bueno ese lugar para entrar, tanto más cuanto que, según me dice usted, ya hay bastante gente lista que lo ha de seguir.  
            Queremos hacer una combinación para tener armas, y es bueno que las pongan en los diferentes lugares por donde hemos de pasar. Por eso me interesa saber si usted pasará por ese lugar, para así ver que se envíen las armas, en caso de que se consigan, a ese lugar, las que usted necesite.
            ¿Queda muy distante de ese lugar Piedras Negras[, Coahuila]? El golpe sería que usted tomase Piedras Negras con otros correligionarios que se le unan, pues así habría bastante dinero para comprar cuantas armas necesitásemos.
            Infórmese usted, con sigilo, qué número de soldados hay en Piedras Negras, así como el número de rurales y de guardias fiscales. Es bueno saber el total de fuerzas que hay en esa plaza, para así calcular con cuántos hombres se puede tomar. Hay que buscar siempre que las tropas de uno, en caso de ir a atacar una plaza, sean el triple o cuádruple de las que se van a atacar.
            Estamos juramentando a todos los comprometidos. Ese medio dará un resultado excelente. Le envío por separado una comunicación de la Junta. Procure que protesten todos los que están comprometidos con usted.
            Ya no es tiempo, querido amigo, de formar las logias. Hay que organizar rápidamente el movimiento revolucionario, sin divagarnos en otra cosa. La cuestión está en que usted tenga la seguridad de que obrarán los individuos que con usted se han comprometido, como nosotros tenemos la seguridad de que obrarán los individuos que están en comunicación con la Junta. Hay que juramentarlos para que sepan que los que denuncien o sencillamente no cumplan su ofrecimiento, serán ejecutados por las fuerzas liberales o por los agentes especiales que se nombren para ese efecto. Ese acto de protestar hará ver a muchos que pueden obrar con entera confianza, pues hay la seguridad de que es serio el movimiento.
            ¿Están esos 200 hombres en un solo lugar o están en distintos pueblos? ¿Tiene cada quién su jefe a quién seguir?
            Ojalá que procurase usted que cuanto antes esté lista la gente que ha de entrar con usted, pues es bueno estar prevenidos por lo que pueda suceder.
            No hemos podido señalar día para el brinco, porque todavía falta que contesten muchos comprometidos. Pero no tardará ese día.
            No deje de informarnos sobre lo de Nadadores[, Coahuila]. Haga usted que protesten bajo pena de muerte que se levantarán el día que se señale. Esa es la mejor medida para comprometer.
            Pasado mañana le irá a usted una comunicación de la Junta. Le irá de Saint Louis, porque hay que recoger una firma. Esa comunicación es a la que me refiero y que le digo que se la envío por separado.
            Espero sus nuevas letras. Están muy alentadoras sus noticias. Si de un momento a otro se ofrece algo urgente, se lo avisaremos.           
            Todavía no hemos escrito sobre el Programa. Pero lo haremos. Hay que llamar la atención sobre él, y preguntar a los ciudadanos qué es lo que se ha de hacer.
            No hay que desmayar, querido hermano. Todo se está componiendo. El pueblo despierta. Solamente falta acabar de organizar los grupos revolucionarios, para dar el grito. Ojalá que los impacientes no se levanten, porque podría echarse a perder el asunto. Si todos obramos en un momento dado el triunfo será nuestro, pues no ha de ser poca la desmoralización que le entre al gobierno.
            Ojalá que podamos levantar pronto la gente. Parece que el Programa del Partido Liberal está levantando los ánimos. No hay que perder la esperanza.
            Esperamos sus nuevas letras. Sabe que lo quiero bien. Reciba un fuerte abrazo de su hermano

Ricardo Flores Magón