Saint Louis, Missouri, julio 27 de 1906

Señor don Gabriel A. Rubio
Douglas, Arizona

Estimado correligionario:
Tengo a la vista su apreciable de 16 del corriente que recibí con algún retardo, y cuando ya había escrito a usted una a Cananea[, Sonora].                     
            En la carta que le escribí me concretaba yo a pedirle una dirección especial para poder comunicarle asuntos del partido. Ruego a usted encargue a algún amigo que le recoja esa carta y se la envíe a usted. Para evitar sospechas le pedía la dirección especial.  
            Veo que ha tenido usted que salir violentamente. Dígame que lazo le tenían tendido, por qué lo perseguían los gringos.
            Le ruego me diga que suerte han corrido los señores [Manuel M.] Diéguez y [Esteban Baca] Calderón, pues no nos llegan ya noticias de Cananea. ¿Se está recibiendo el periódico en Cananea? ¿Se recibió el número del Programa, esto es, del 1º de este mes?    
            También deseo que me diga en qué estado de ánimo se encuentran los compatriotas de aquel lugar.  
            ¿Se han conformado con las matanza que hubo?  
            ¿No hay deseos de vengar tanta infamia?  
            Todo eso nos interesa saber, y eso era lo que quería preguntarle y para lo que necesitaba una dirección especial, pues no me arriesgué a preguntarle eso en la carta que le escribí.  
            Ojalá que nos pusieramos de acuerdo para no hacer una nueva huelga, sino para derribar a balazos el odioso gobierno que nos traiciona.  
            ¿Están dispuestos los compatriotas de Cananea a hacerse respetar? Si lo están, necesario es que con sigilo se vayan proveyendo de armas. Mientras el pueblo no se decida a luchar con las mismas armas con que los azota el despotismo, nada se podrá hacer. El gobierno es tan infame que a los hombres inermes los asesina, pero a los hombres armados, les teme. Hay, pues, que hacerlo temblar; más aún, hay que derribarlo, hay que cortar de raíz el mal.
            Ojalá que los compatriotas de Cananea no olviden el ultraje que han recibido, y que estén dispuestos a conquistar por la fuerza lo que por la fuerza se les niega; pero es bueno también que no obren aislados. Es bueno que nos pongamos de acuerdo y que obremos en un solo día y a una misma hora en muchas partes de la república. Así sí podremos triunfar sobre el despotismo.
            Nos aseguran que [William C.] Greene tiene armas. ¿Es cierto eso? ¿Podría tomarlas el pueblo por sorpresa?, ¿Qué guarnición hay actualmente en Cananea? Necesitamos saber todos esos detalles y le ruego me ponga al corriente de ellos.
            Necesitamos que unas hojas que hemos hecho para el ejército lleguen a las manos de los soldados que hay en Cananea. Dígame usted si se puede hacer llegar esas hojas a las manos de los soldados. En ellas se les dice a los soldados que no disparen sobre el pueblo cuando éste reclame sus derechos.
            Es necesario, pues, que esas hojas lleguen a las manos de los soldados.
            Ruégole nos ayude en ese sentido.  
            Esperando una contestación detallada de esta carta, quedo de usted amigo y correligionario que lo quiere

Ricardo Flores Magón

P.S. Se me pasaba felicitarlo por haber logrado escapar de las garras de aquellos cafres. No hay que perdonar, amigo mío. Hay que hacerse el propósito de hacerse justicia.  
            Recibí la suma de $1.00. No se moleste en enviarnos nada, hasta que ya esté trabajando. Usted necesita dinero en estos momentos. Así pues, no nos envíe hasta que mejore algo.  
            Vamos a aprovechar unos datos que nos envío usted. Ojalá que me conteste pronto. No deje de animar a los amigos de Cananea a que se mantengan firmes y que se armen. Otra vez me suscribo como su amigo y correligionario que lo aprecia bien. Ya comencé a enviar el periódico a los señores Sandoval, Rojas y Corona.  
            Muchas gracias por su amable indicación.

                                     Vale