Toronto, Ontario, julio 31 de 1906

Señor Crescencio Villarreal Márquez 
Del Río, Texas

Querido compañero y hermano:
Me refiero a su grata del 27 del que hoy termina. Ya debe usted tener en su poder la credencial para el señor Trinidad García, así como la de usted.
            No se por qué no nos merece mucha confianza el señor García. Su amistad con los gobiernistas no nos hace mucha gracia y realmente ignorábamos esa circunstancia. Debe usted cuidarse, estimado amigo. Podrían nuestros enemigos sorprender nuestros planes enviándonos agentes.
            [Bernardo] Reyes se está moviendo mucho, y estoy seguro que las logias que hay por ahí de individuos que se dicen partidarios de Benito Juárez hijo, no son más que logias reyistas que esperan descubrir nuestros planes.
            Por lo demás, bien puede ser que el señor García sea un liberal, pero de todos modos, querido hermano, debemos cuidarnos. Que no sepa más de lo que él haga, creo que es conveniente. Usted debe tener muchos correligionarios que le hayan escrito sobre el movimiento que se propone hacer el Partido Liberal, y le ruego querido hermano que no le comunique los nombres de esos correligionarios al señor García. Lo que me hace desconfiar más de dicho señor es la circunstancia de que hasta los mismos gobiernistas lo ayudaran, según me dice usted. Usted tiene muy buen corazón y tal vez pueda ser sorprendido. Ya ve usted cómo resultó malo que hubiera escrito a [Fernando] Iglesias Calderón pidiéndole su opinión sobre muchos revolucionarios. Iglesias Calderón es un caballero y no dirá nada pero no todos pueden ser como él y es fácil tropezar con alguno que ofrezca y que a la mera hora salga con lo contrario. Nosotros mismos hemos observado que algunos de los que al principio parecían ser los más entusiastas, al hablárseles de asuntos serios se han escondido. Nosotros hemos empleado el siguiente sistema para organizar la revolución y creemos que es el mejor: a nadie de los que están comprometidos les hemos dicho los nombres de otros comprometidos. Sólo la Junta conoce los nombres de todos. Eso sirve para que si a la hora de entrar en acción resulta algún Judas, no pueda hacer nada, porque a nadie conoce. Lo que sí hemos procurado es que todos protesten cumplir con su ofrecimiento, conminándolos con la pena capital si no cumplen. De ese modo se tiene seguridad de que se levantarán todos los que están comprometidos.
            Usted debe hacer que protesten los que se han comprometido a cumplir con usted. Ha dado muy buen resultado la protesta que hemos exigido, porque por ella hemos visto que se han hecho para atrás algunos de los que se decían más valerosos. En cambio los que están resueltos formalmente a sacrificarse por la causa, han rendido su protesta, y sobre ellos ya sabemos que no dejarán de levantarse en armas el día que se señale.
            Hay pues que asegurarse en estos graves asuntos en los que no solamente se juega la vida sino el honor. Usted comprenderá que un fracaso cubriría al partido de ridículo y que tal vez ya no podría levantarse más. Mientras que obrando segura y certeramente, aseguramos el triunfo. Si después de todo se fracasa ya no podrá reprochársenos nada a los liberales, pues pusimos todos los medios a nuestro alcance para triunfar.
            Espero sus nuevas letras.
            Ojalá me diera usted informes sobre los antecedentes del señor García.
            He hablado impulsado por el deseo que tengo, mejor dicho que tenemos, de que no por una indiscreción vayamos a presenciar una hecatombe como la de Veracruz el 21 de junio. 1
            Que cada quien se prepare en su pueblo a levantarse y que anime a sus amigos a hacerlo. Es lo suficiente. Darle los nombres de los correligionarios al señor García, sería muy bueno, porque se adelantaría mucho, pero es necesario obrar con entera seguridad. Por lo demás no hay necesidad de ello, esto es darle los nombres, porque los correligionarios se están entendiendo directamente con nosotros. Él procurará trabajar con sus amigos de Coahuila que no se hayan dirigido a nosotros. De ese modo no habrá queja por parte de los correligionarios que nos reprocharían el que hubiéramos comunicado sus nombres y sus propósitos al señor García.
            Espero que me dará la razón. Sus observaciones sobre organización son buenas y en el momento de la revolución, como usted dice, hay que quitar a las autoridades antiguas y poner nuevas, las de la revolución. Esa medida es muy buena.
            ¿Ya sabe usted que se están movilizando las tropas americanas para la frontera?
            Siento no tener tiempo en este momento para escribirle sobre el asunto. Pero lo haré en mi próxima. No hay día señalado todavía. Faltan algunos detalles y sobre todo es bueno despistar al gobierno que no sabemos como ha olido. Creemos que todo se debe a una hoja de los ferrocarrileros en que se conminaba a los americanos a dejar la ciudad para el 16 de septiembre.
            Nosotros solamente a usted le dijimos que podría ser el movimiento el 16, pero más bien para consultarlo. De modo que no sabe nada el gobierno, y todo se debe al papel que repartieron los ferrocarrileros. En espera de sus nuevas y con saludos de los compañeros, quedo como siempre su hermano que bien lo quiere

Ricardo Flores Magón

1 Refiérese a la masacre del 21 de junio de 1879, ordenada por Luis Mier y Terán, gobernador de Veracruz, contra insubordinados partidarios del ex-presidente Sebastián Lerdo de Tejada; fusilamientos sin formación de causa con la autorización de Porfirio Díaz a través del telegrama “Mátelos en caliente”.