Toronto, Ontario, agosto 2 de 1906

Señor don Tomás D. Espinosa
Douglas, Arizona

Muy estimado correligionario:
La Junta ha recibido con júbilo la noticia que envía usted de haber repartido con toda felicidad el Programa del Partido, en el Mineral de la Cananea[, Sonora]. Reciba usted nuestras felicitaciones, y aplausos por el buen desempeño de su comisión.
            Adjunto a usted un documento que lo acredita como jefe comisionado para organizar la revolución en los puntos que considere conveniente, y muy especialmente en Cananea, Douglas[, Arizona] y Nacozari[, Sonora].
            Es bueno que al organizar la revolución, usted, como jefe, deje nombrados algunos otros jefes cuyos nombres dará a la Junta para extenderles sus credenciales respectivas.
            Estos jefes estarán bajo las inmediatas órdenes de usted puesto que usted habrá hecho las designaciones.
            No sé si estarán ustedes enterados de que las autoridades de los Estados Unidos no permiten la internación de gente armada a nuestro país. 1 Así es que organice usted la entrada de compatriotas armados, bajo mucha reserva, pues están decididos los Estados Unidos a no permitir la organización de fuerzas mexicanas en su territorio, para no atacar los principios de neutralidad que debe haber entre las dos naciones. Debe pues obrarse con mucha reserva, procurando que no haya denuncias que puedan entorpecer la marcha de la organización revolucionaria. Espero que, con toda prudencia se llevarán a cabo trabajos. Ya me informé de los precios de rifles. Próximamente daré a usted detalles. Es bueno cerciorarse de que existen los dos mil rifles en el subterráneo de la tienda de Cananea. Si existen positivamente esos rifles lo que debe hacerse es caer sobre ellos a la hora que se diga, antes de que pueda [William] Greene armar su gente. Por eso hay que hacer todo con mucho sigilo. Que no descubran las intenciones de los liberales para tomar por sorpresa las armas. Digo que no se sorprendan las intenciones de los liberales en lo que se refiere al día que se señale para el grito, pues por lo demás, ya sabe bien el gobierno que el pueblo tendrá que levantarse algún día. Lo que importa pues, es que no sepan, el gobierno y sus agentes, qué día es el señalado para poder recoger las armas por sorpresa.
            Ruégole me diga si podrá hacerse eso con probabilidades de éxito, esto es, apoderarse de las armas, pues así calcularemos la fuerza del partido.
            También es bueno que la dinamita sea recogida por nuestras fuerzas, para utilizarla en volar vías férreas.
            No hay que perdonar a [Isidro] Castañedo, ni a [Arturo] Carrillo, ni a [Pablo] Rubio; pero hay que cuidarse de una cosa: no atacar a los americanos. Debemos ante todo despojarnos de nuestros gobernantes, que ya habrá tiempo después de sujetar a los extranjeros. Lo que se necesita es que se evite de cualquier modo la intervención de los Estados Unidos. Los gobernantes son la causa de todos nuestros males y a ellos hay que colgar. Es bueno comprender que si se ataca a los americanos, los tiranos no vacilarán en pedir el auxilio de los Estados Unidos. Está probada la traición de nuestros tiranos. Debemos pues dirigir nuestros golpes contra los tiranos. Espero sus nuevas letras. Próximamente le daré noticias sobre los precios de rifles.
            Todavía no se puede señalar el día para la lucha porque faltan algunos detalles que arreglar, pero no tarda el momento por todos deseado. No hay que desesperar.
            Que se armen prontamente los ciudadanos, para que estén listos cuando se diga la hora.
            Sabe que lo quiere su amigo y correligionario

Ricardo Flores Magón

1 La sección 5286 de los Estatutos Revisados de 1873 de las Leyes de Neutralidad, establecían que: "Cualquier persona que dentro del territorio o jurisdicción de los Estados Unidos, inicie, ponga en pie o proporcione los medios para cualquier expedición o empresa militar, a ser llevada a cabo desde allí contra el territorio o dominios de cualquier mandatario o estado extranjero… con el cual esté en paz Estados Unidos, será considerado culpable de falta grave, se le impondrá una multa que no pase de tres mil dólares, y se le encarcelará por más de tres años."  A partir de febrero de 1907, por consejo del abogado John W. Foster a Enrique C. Creel, las autoridades mexicanas solicitaron a sus similares en Estados Unidos, la persecución y encarcelamiento de simpatizantes y miembros del Partido Liberal Mexicano por la violación de la sección señalada.