[s.l.,] enero 31 de 1907

[Manuel Sarabia]
[s.l.]

Querido Chamaco:
Tengo a la vista su grata del 22 del que hoy termina y por la que veo que no le ha pasado nada. Sin duda que la carta en que me decía que quería marchar a San Francisco[, California], fue la que cayó en poder de la policía, pues no la he recibido. Hay que modificar su plan a ese respecto. ¿Verdad? Por el contenido de una carta de Foca [Aarón López Manzano] también se perdió una carta que me envió y en la que, según él, venía una de Charalito [Juan Sarabia]. No recibí esa y debe haber corrido la misma suerte que la de usted. ¡Cuánto siento no haber visto esa carta de Charalito!
            ¿Qué lugar podríamos escoger como centro de operaciones? Necesitamos un lugar grande donde pueda o no pasar desapercibido. Tal vez en San Diego, California, podríamos estar bien. Me dicen que es ciudad grande. Yo creo que en cualquiera ciudad grande podemos estar bien con excepción de aquéllas en que haya sospechas de que estamos.
            Por lo pronto estoy seguro donde estoy, pero ya ve usted cómo se me buscan las huellas.
            Modesto Díaz ya está libre. Ofreció decirme lo que ocurrió y espero esas noticias. Respecto de Escárcega, no sé si estará preso aún. No lo aprehendieron por no saber de dónde llegaba la carta certificada, sino por ver si me denunciaba. Ya habían notado tal vez que no era Escárcega el que recibía las cartas y quisieron con motivo de la carta certificada, que compareciese para firmar el recibo. Al presentarse lo aprehendieron sin más trámite. Es bueno ver, es decir, cerciorarnos de los detalles de ese incidente para así poder determinar el lugar en que debemos reunirnos. De hoy a mañana espero estar bien informado. Le avisaré a usted inmediatamente.
            Tiene razón Fakir [Librado Rivera], se le persigue también furiosamente. Ha sido una lástima que no hayamos tenido correspondencia desde un principio. ¿Dónde estará ahora? La carta de Fakir me ha convencido de que se le persigue. Me refiero a la carta que usted me adjuntó de él, porque la que me escribió no la recibí. Sería mejor que Fakir esperase en algún lugar hasta podernos poner bien de acuerdo. Lo que le mandó Arcuijo [Antonio de P. Araujo] podía servirle para vivir unos días y yo vería cómo le mandaba para que siguiera sosteniéndose. Pero no teniendo la seguridad de que reciba algo hasta ni le mandamos algún auxilio.
            Me anuncian $35.00 que debo recibir de un momento a otro. De ahí enviaré a las familias y tendré guardado el resto por si se ofrece emigrar violentamente.
            ¿No ha tenido usted noticias de Luis [Enrique Flores Magón]? ¿Qué le habrá sucedido? ¿Se le habrá deportado sin que siquiera haya podido poner un papel en el correo? Me he decidido a que hable la prensa sobre esa misteriosa desaparición. No estoy tranquilo con el silencio. La cuestión es que se hable sin decir que estaba en Montreal, porque le escribí dos cartas que ya ha de haber recibido y que deben estar en poder del señor de la fonda y no quiero que esas cartas las recoja la policía porque en ellas hablo de x a [Enrique C.] Creel o de aprehenderlo. No le escribo al señor de la fonda, porque temo que no reciba mis cartas y caer en algún caso. Estoy tan apenado por la suerte de Luis que no atino a ver con claridad el modo de saber de él. Si tuviera dinero, emprendería la marcha hasta donde estaba, para tomar informes. Mis esperanzas sobre la suerte de Luis están únicamente en la carta que me dicen escribió a Trini diciéndole que si le iba bien no escribiría. Pero ya es demasiado silencio.  
            ¡Con qué dificultades estamos tropezando! Fakir no encontrará a Arcuijo, porque, éste según se ve en la carta que le escribió a usted, ya salió de donde estaba. Además, se aleja de donde estoy y del rumbo a donde usted vendrá. Ojalá que Fakir se estuviera algún tiempo en una población hasta ponernos bien de acuerdo.     
            La pitó Arcuijo dándonos la dirección de C. M. Prieto. Ya ve usted que no ha recibido mis más importantes cartas. Además, las listas de miembros del partido en México que le fueron enviadas de Esmeralda, Coahuila, a su dirección indicada. Dígale usted que procure a todo trance recuperar esos papeles, tan necesarios para la organización revolucionaria. Si esos papeles caen en poder de nuestros enemigos, puede usted estar seguro de que por años se retardará la lucha y de que miles de víctimas caerán en las garras de los esbirros. Es, pues, cuestión capital asegurar esos papeles. Iban llenos de datos comprometedores para muchos correligionarios y para el porvenir de la lucha. Estas  otras muchas cosas me preocupan. Parece que nos persigue la fatalidad y que está escrito que no hemos de iniciar siquiera el movimiento que soñamos. Cuando ya todo parece componerse, por el menor y más insignificante detalle se atrasan los asuntos.  
            Toda la esperanza está en que se recuperen esos papeles y se pongan a trabajar Arcuijo y Foca como en ellos se expresa.  
            Tal vez Foca, con buen modo, pueda rescatar todos esos papeles. Que no pelee con Aurelio [N. Flores]. Está el asunto muy delicado, que se contenga y obre con cordura.
            Lo abraza su hermano

R. M. Caule [Ricardo Flores Magón]
            Favor de hacer llegar ésta a manos de Fakir.