[Los Ángeles, California], mayo 25 de 1907

[Señor Antonio de Pío Araujo]
[s.l.]

Muy estimado amigo y correligionario:
Precisamente hace tres días supimos todo lo relativo al asalto que la policía de la ciudad de México dió al domicilio de nuestra buena y valerosa correligionaria de aquél lugar 1 y estábamos temerosos de que no hubiera usted podido escapar por falta de elementos.
            Desde luego escribí a Mario [Tomás Sarabia] diciéndole que a nadie le confíe secretos de ningún dato, hasta cerciorarnos de quién pueda ser el desventurado que nos está traicionando. Tenemos que obrar con cautela. Las aprehensiones en Coahuila son debidas indudablemente a la traición de alguno que está completamente interiorizado de nuestros asuntos. El que ha traicionado sabía bien el itinerario de usted, estando eso comprobado con el hecho de que por donde ha ido usted pasando, ha ido apareciendo la policía, sin aprehenderlo afortunadamente. ¿Será Néstor López el traidor? Hay una acusación grave contra dicho señor y es la de Trinidad García que dice que tiene puesto un espía y que se le ha visto mostrar a [José] Griner cuanto documento recibe relativo a la revolución.
            Si [Juan José] Arredondo fuera el traidor, no hubiera caído la policía sobre el domicilio de la señorita nuestra correligionaria, porque creo que usted no le ha de haber dado esa dirección y sí creo que a Néstor López se la haya dado usted. Vea usted a quiénes le dio esa dirección y observe. El traidor, como digo, debe estar bien interiorizado de nuestros asuntos. ¿Supo Néstor López que le enviamos documentos para [Francisco I.] Madero y doctor [Juan] Long?
            Me temo que haya visto los documentos ese señor López y que, como conocía la clave, haya sabido para quienes eran. Dígame algo sobre eso, pues estoy intranquilo pensando que puedan salir perjudicados esos señores, aun antes de que se hayan comprometido en nuestros asuntos.
            El correligionario José María G. Ramírez, de Torreón[, Coahuila], se salvó milagrosamente de ser arrestado. Había hecho una gira por varios lugares y al fin fue denunciado por correligionario que dice ser José R. Torres, de Múzquiz[, Coahuila]. ¿Quiénes fueron los aprehendidos en Allende[, Coahuila]? ¿Sabe usted quiénes son los aprehendidos en Coahuila?
            Antes de saber lo ocurrido a la señorita de México, le escribí dos cartas. En las dos incluía cartas para usted pues supuse que podría entregárselas por haberme dicho usted que tendría que ir a México y a visitar a la dicha correligionaria. En una de esas cartas le decía yo a usted que suspendiera comunicación con Néstor López, pues había sospechas de que fuera traidor. Desgraciadamente no supe antes lo que Trinidad García dijo de López, pues en el acto le habría mandado avisar a usted que se cuidara de dicho amigo. No hay la seguridad de quién pueda ser el traidor y todas son conjeturas. Busquemos al desgraciado que nos está vendiendo, para evitar que se siga destruyendo la organización que con tantos sacrificios, con tan grandes trabajos se va logrando. En lo sucesivo, querido amigo, no vuelva usted a decir a nadie a qué lugar se dirige ni en casa de quién posa, ni los nombres de los comprometidos. No se comunique usted más que con nosotros. Ya ve usted que es peligroso avisar a varios de lo que se está haciendo.
            Un día antes de tener conocimiento de la acusación que Trinidad García formula contra Néstor López, recibí carta de éste en que me decía que Arredondo había traicionado y que el grupo de Del Río había nombrado otro jefe, siendo él el señor Encarnación Díaz Guerra. Me urgió, en vista de que había que moralizar a aquel grupo, a que le enviase el nombramiento de dicho señor Díaz Guerra y una carta para animar a los correligionarios. Con los datos que tenía de dicho señor Néstor López, de ser fiel y entusiasta, inmediatamente le enviamos el nombramiento para el señor Díaz Guerra y la carta pedida. Ahora en vista de las traiciones me pregunto si no sería un plan de López para hacer que se persiguiera al señor Díaz Guerra. El asunto está sumamente delicado. Si no es traidor Néstor López, ¿quién lo es? Porque no cabe duda que hay uno o varios traidores.
            Mientras se hace la luz, que es urgente que se haga, no confíe usted secretos a Néstor López ni a nadie de los que suponemos que son leales. Si la dirección que me da usted para que le escriba se la ha dado a Néstor López, o a alguna otra persona, sírvase darme una nueva, exclusiva para escribirnos.
            Usted puede escribirme con esta dirección: señora María B. de Talavera, 108 Commercial St., Los Ángeles, California. Esa dirección le dí a Mario [Tomás Sarabia] también. Cuando salga usted de esa ciudad, le daré otra dirección. Por lo pronto ésa es buena.  
            Si algún correligionario le pide mi dirección, dé usted la del amigo [José H.] Ruíz, de El Paso[, Texas], para que por ese conducto me escriban.         
            Espero con ansia los detalles que me ofrece. Ya se supondrá usted que deseamos saber todo lo que se haya avanzado y las probabilidades que haya de éxito en el próximo movimiento. Faltan muchos estados por recorrer, pero hay que redoblar las precauciones, y sobre todo, no decir más que a nosotros lo que anda haciendo y los lugares en que se encuentre.  
            De míster Foca [Aarón López Manzano] no se sabe nada. Se me olvidaba decir a usted que en una de las cartas que envié a México por conducto de nuestra estimada correligionaria, le decía que si iba a Guerrero no buscase al correligionario Amado Rodríguez E., pues que había sido aprehendido. Ahora está en la cárcel de Belem.              
            La traición nos persigue por todas partes y procura desbaratar nuestros planes. Pero no hay que desanimarse por eso. Siempre ha habido infelices que se venden por unas cuantas monedas.  
            En espera de sus letras y felicitándolo cordialmente por su maravillosa salvación, tanto de parte de Antonio [Villarreal] como de la mía reciba un fuerte abrazo de su amigo y correligionario que lo quiere

Ricardo Flores Magón