[Los Ángeles, California,] mayo 29 de 1907

Señor don Antonio de P. Araujo
[s.l.]

Muy estimado amigo y correligionario:
Tengo en mi poder sus gratas, dos de 18, una de l9, dos de 21 y una de 22 del presente mes. 1   
Muy interesantes están los detalles de sus trabajos en México. Ojalá que no resulten más traidores que entorpezcan la marcha de los asuntos.  
Si el general [Francisco] Ruíz Sandoval, va a Nueva Orleans, es bueno que lo vea usted. ¿Cómo podríamos hacerle llegar una invitación?  
El asunto más importante por hoy es el descubrir al traidor que tantos perjuicios ha causado. En mi concepto el traidor es uno que sabía el itinerario de usted. ¿A quiénes se los comunicó? ¿La dirección de la señorita Abascal, se la dió usted a alguien más que a Tomás [Sarabia]?  
Me escribe José María G. Ramírez, quien en muy malas circunstancias se encuentra en El Paso[, Texas], y me dice que necesita auxilio. Su dirección es esta: míster Roberto Armstead, Ranch Saloon, El Paso St., El Paso, Texas. Hay que ponerle sobre interior con su nombre. Iba a ser aprehendido en Torreón,[Coahuila,] pero escapó y hoy se encuentra sin salida en El Paso, por falta de fondos.  
            Es bueno que usted y él se pongan de acuerdo sobre el rumbo que debe tomar para proseguir sus trabajos, pues se muestra empeñoso y decidido a pesar de los trabajos que tuvo para ponerse a salvo. Ya le escribí diciéndole que usted le dirá el rumbo que debe tomar y lo que debe hacer. Yo no le marco itinerario porque no sé si ya nombró usted delegado para otros estados, pues me parece que míster Foca [Aarón López Manzano] tenía que pasar a Chihuahua, mientras que Prisciliano Silva tenía que recorrer otra región, y no queriendo entorpecer sus planes, le ruego diga al correligionario Ramírez lo que deba hacer.
            Mientras se aclara quién o quiénes son los traidores, ruego a usted que a nadie dé el menor detalle de la organización, aun cuando sea de mucha confianza la persona que se interese en conocer la marcha de los asuntos. Sería lamentable que tuviera que perder la causa nuevos luchadores. Estoy seguro que esa conducta está usted observando: la de no decir a nadie detalles, ni nombres, pero no está por demás, querido amigo, que redoblemos las precauciones.
            Con la salida de [Atilano] Barrera de Allende[,Coahuila] ¿quedaría desbaratado el grupo de ahí? Es bueno que hagamos un recuento de lo que nos queda. Ya con Torreón no podemos contar y creo que lo mismo pasará con los puntos cercanos a Ciudad Porfirio Díaz [, Coahuila]. Si lo mismo sucede con Allende, hemos perdido una gran región.
            Mañana escribiré a usted extensamente. En lo sucesivo es bueno que adopte usted el sistema de no decir a nadie, ni a mí, a qué punto se dirije, por supuesto de la república mexicana, donde hay peligro. De ese modo estoy seguro que no volverá a correr el riesgo que acaba de correr. Se ha salvado usted de un modo providencial, pero es muy difícil que volviera usted a tener tanta fortuna. Cuídese mi querido amigo. No confíe a nadie su dirección ni haga confianza de nadie sobre los compañeros comprometidos. Mañana le escribiré.
            Reciba saludos de Antonio y el aprecio sincero de su amigo y correligionario

Ricardo Flores Magón