[San Antonio, Texas,] mayo 31 de 1907

[s.l.]
Señor [Ricardo Flores] Magón:

Buen número de cartas he recibido hace un momento, pero a la de usted doy preferencia deseando reciba usted pronto mis noticias.
            De todos los correligionarios que hay en ésta no creo yo que pueda existir algún traidor. Los de íntima confianza son bien pocos, y ellos son [Ignacio J.] Mendiola, Marcelino [A. Ibarra] y [Tomás D.] Espinosa. De los dos primeros no están bien enterados de los secretos y ni siquiera saben los nombres de los amigos de Coahuila; además que ya los tengo bien experimentados y he visto que no son capaces de una bajeza de esa naturaleza. Marcelino trabaja desinteresadamente en la administración de El Progreso y se ha visto que es sincero. Mendiola, menos aún, pues él no está enterado de los movimientos, además ya se ha visto que en Brownsville[, Texas] desarrolló buenos trabajos. El único que debe de estar y muy bien al tanto de los asuntos en Coahuila, es el señor Espinosa, pero tampoco creo que él pueda ser el traidor, al contrario, él muestra empeño y ánimo por los trabajos. De los demás, como son los miembros de la Liga [Liberal Benito Juárez], un señor [José María] Cárdenas, [Juan] Patiño, los Reyes, [Juan y Francisco] y [Luis] Quintero; Quintero nos guarda bastante confianza y tanto él como los demás ignoran nombres y movimientos y por lo tanto no es de suponerse que alguno de esos señores pudiera ser el traidor. [Ramón] Torres, el dueño de la imprenta de El Progreso, es buen muchacho y de confianza, pero es el que más ignora nuestros asuntos. Con él no tratamos sino únicamente lo referente al periódico. ¿Quién, entonces, pudiera ser el traidor de todos los que le miento a usted? En mi concepto aquí no existe. Es seguro, sí, que tenemos espías, pero éstos deben ser de nuestros enemigos, pero éstos más aún que nadie, ignoran todo. Parece que Néstor López no sea un traidor, lo que hay es que Trinidad García está mal con él y por eso escribió esa carta a Marcelino, además mucho ha ayudado a Germán [Antonio P. Araujo]. En la primera ocasión que Germán estuvo en Del Río[, Texas], Néstor le dió para su pasaje hasta Torreón, después, el mismo Néstor mandó una señora de su confianza a que le fuera a llevar unos papeles a Germán a Torreón[, Coahuila] y el gasto fue en balde porque no le encontró. Esta última vez le mandó pedir fondos para su viaje a ésa, vuelta de correo le mandó para su pasaje, éstas son pequeñeces pero ellas prueban lo bien que se ha portado Néstor. Anoche que estuve con Mendiola me comunicó lo siguiente: Me dice que uno de los compañeros que Del Río viene le dijo que había visto cómo se repartieron un billete de banco de 20 pesos entre [Crescencio Villarreal] Márquez y [Juan José] Arredondo. El billete lo tenía Arredondo, fueron al banco para cambiar y allí fue donde se repartieron la mitad cada uno. ¿Cómo estando en la miseria tenían dinero?, ¿De dónde lo tomaban? También sé que Trinidad García está comprendido en el negocio. Como usted ve la traición no puede venir más que de Del Río, y no es uno el traidor, sino un grupo de convenencieros chantajistas. Lo del asalto a la casa de la señorita [Modesta] Abascal, estoy seguro que no salió de aquí, ello está en mismo México, en la violación de la correspondencia y parece que ella fue por una carta que Germán dirigía a su ayudante que se encontraba en Puebla. Esta carta fue violada y por ella han de haber sacado la dirección de la señorita Abascal, Germán no vivía allí, sólo recibía su correspondencia y tenía su velíz en esa casa. Yo recibí aquí carta de Germán el domingo 12 en que me daba la dirección de la señorita Abascal, y ese mismo día le contesté y suponiendo que esa carta haya sido violada, ya el asalto se había efectuado, supuesto que fue el día 11, un día antes de que yo recibiera la carta de él, así es que ya ve usted que de aquí no pudo, como indico a usted antes, en mismo México.
            No sé si Néstor sabría también esa dirección de Germán en México pero entiendo que no. A mí me la daba como muy reservada. No puede haber duda de que Arredondo haya y esté aún denunciando a muchos de los comprometidos. Los abogados que defendieron esa causa están indignadísimos por la sucia acción de Arredondo. Néstor ha estado a punto de ser asesinado en Del Río.
            Al único que comuniqué mi equivocación en el envío de las filiaciones a México, fue a Apple [Aarón López Manzano], nadie más lo supo que él, suponiéndose que Ibarra también lo hubiera sabido, no sería él el que hubiera denunciado el hecho, puesto que algunas de esas filiaciones eran firmadas por él mismo, y denunciar eso sería haberse denunciado él mismo, esto es sólo una suposición, pero no es concebible, a más que nadie sabe la dirección de mi casa en México. Ello lo deduzco nada más de que precisamente una de las cartas en que recomendaba yo a mi hermano menor el especial cuidado con esos papeles, cayó en poder de los esbirros y por alguna de esas cartas fue motivo del cateo en mi casa. Yo le decía así a Pancho [Sarabia Labrada], cierras bien el sobre. Lo guardas en un lugar seguro y le pones mi nombre de Mario. Por eso ello los policías le decían al hermano: una persona que visita esta casa me ha dicho que Mario te mandó esos papeles. Aseguro a usted que eso tampoco salió de aquí; el mal está en que toda la correspondencia que les parece sospechosa es violada, para alejar sospechas, todos los sobres que yo mando para México procuro que tengan membrete de alguna casa comercial y, si es posible, rotulados en máquina, pues los sobres escritos en máquina, y más si tienen algún sello de alguna casa, son mejor respetados. Yo preguntaré a Germán si dió a Néstor la dirección de México y lo que sepa lo comunicaré a usted. Ignoro si Germán estaba en comunicación con Néstor cuando andaba por el país. De aquí, sólamente conmigo la tenía y eso muy escasa, yo a nadie informaba del derrotero de él, ni al mismo Ibarra, que le tengo buena confianza, le comunicaba estos datos. Quién debe de haber sido el denunciante de Germán es Arredondo, o también Trinidad García y Márquez, pero con especialidad el primero.
            Por lo que me dice usted en su último párrafo, veo que a la fecha 25 todavía no sabía usted nada de la llegada de Germán a ésta; el sábado 11 fue el asalto en la casa de la señorita en México y él salió de aquélla el domingo 12, llegando a ésta el martes por la noche. Inmediatamente que recibo las cartas lo primero que hago siempre es romper los sobres con el objeto de destruir bien el sello de su salida; en ese sentido no hay cuidado, esto lo hago sin excepción, todos los sobres son destruidos tan luego como recibo las cartas. Todas las direcciones después de que las saco de las cartas, copiándolas en clave, borro perfectamente bien sin dejar huella alguna, en el papel que quedaron. La dirección que usted me dió ayer esté usted tranquilo que nadie más la sabrá que yo, que respecto a ella ya indico a usted cómo hago, y ya he tomado nota de ella en la clave que conocemos; y borrándola perfectamente bien de la carta que usted me dirije. No hay cuidado por ese lado, yo siempre uso de todas las precauciones necesarias, para no ser sorprendido en caso dado. Todos mis papeles los tengo bien guardados, nadie se entera de ellos. Las cartas que recibo solamente yo las leo, éstas las escribo en un cuarto en que yo sólo estoy, por lo tanto nadie ve lo que escribo ni lo que se me dice; pierda usted cuidado, soy demasiado discreto y precavido para que por mi parte se supiera algo. Lo del envío de papeles que equivocadamente mandé a la casa, eso si fue una genialidad que yo mismo no me perdono, yo tuve la culpa del atropello en mi casa. Ya fue entregada la carta adjunta al señor Mendiola.
            Ya he indicado a usted que [Amado] Morantes no es de mi confianza, es débil y un poco presuntuoso, la carta que usted le escribió y que por mi conducto le mando, tanto Marcelino como yo la hemos tenido en nuestras manos, ¿qué significa esto? Poca discreción por parte del señor Morantes. Ha estado así: Morantes la mostró a Luis Quintero y éste se la enseñó primero a Ibarra y hoy me la mostró a mi y así como Morantes se la dió a Quintero, que es de confianza, puede dársela a cualesquiera otro que no sea de confianza y lo malo no está en que la lean, sino en que miren y se enteren, lo que no conviene, de la dirección de usted.
            Yo no he hablado una sola palabra con el señor don Eulalio Treviño, ni siquiera aún le conozco bien, pero no puedo menos que confesar que me repele su persona y no sé qué me hace suponer que no sea muy sincero este señor. Algunos hechos he observado de él cuyas pruebas he dado a usted y eso no lo acreditan como buen caballero. Hablo a usted con entera confianza. 
            En fin, es todo cuanto podía decir a usted con respecto al contenido de la carta de usted. Ordene usted como guste a su servidor y amigo que en efecto le aprecia

Tomás Sarabia

Adjunto a usted carta que recibí de Germán, ya le contesto y le adjunto la que vino para él por separado. En sobre por separado mando instrucciones a fin de que se firmen para tenerlas de reserva para cuando se vayan ofreciendo ir dando a las personas que las necesitan. En la oficina de El Progreso se ha presentado una señora de no mala presencia, viste regular, sabe bien inglés y parece ser de viva inteligencia. Esta señora se presentó pidiendo se le permitiera trabajar sin retribución alguna, sólo con el objeto de aprender el oficio de la tipografía, pero creemos que en ello haya algún plan para espiar los movimientos. Una señora inteligente, de no mala categoría, según su presencia, y trabajando por nada hace sospechar. Ya la estudiamos y veremos qué clase de mujer es ésa, pero no hay cuidado, obramos con tacto y ya todos estamos sobre aviso. A Ibarra entregaré el material para el periódico sin que nadie vea que yo se lo doy. No he podido sacar el apartado pero ya lo haré. En carta pasada hablé a Verea del sistema de numerar las cartas pero perdí la cuenta y las siguientes se fueron sin numerar. Comencemos de nuevo la cuenta con ésta, que ahora procuraré llevarla en orden.  
            Ésta es la número uno, en el número tomaré también en cuenta las que dirija a Verea.
                                     Vale
            Adjunto carta que acabo de recibir de Yuma[, Arizona], voy a contestarla, también adjunto lista de donantes en favor del cautivo Espinosa. Usted dirá qué es prudente hacer con la lista mencionada. Adjunto otra que me remitió Antonio Valdéz, de Kyle[, Texas], para que la remita al centro.  
            Recibí carta de Sam [Manuel Sarabia].