San Antonio, [Texas,] junio 1º de 1907

Señor Ricardo Flores Magón
[s.l.]

Estimado señor y fino amigo:
Oportunamente me favoreció su apreciable de 26 del próximo pasado mayo, 1 que recibí por conducto del señor Tomás Sarabia.
            Hoy mismo escribo al señor F. J. Flores, de Dow, Indian Territory, haciéndole la proposición de hacerle aquí el periódico. Pues estando yo al frente de la oficina de La Voz de Texas, con un contrato, por escrito, por todo este año, me sería imposible ir a encargarme de su negocio. Creo que haciéndoles aquí el periódico, les sacaría casi el mismo costo que haciéndoselos en Dow, y tal vez al señor Flores le sería más ventajoso, debido a que contándose en esta oficina con todos los útiles necesarios, haría un trabajo limpio y bien hecho, tanto en la parte artística como en material. Por separado le envío a usted un ejemplar de La Voz de Texas para que pueda usted apreciar poco más o menos, qué clase de trabajo le ofrezco al señor Flores.
            Por aquí parece que ya todo está muerto en asunto de política. Nada se oye decir en ese respecto y creo que la gente está algo desanimada. Una activa propaganda por medio de la prensa sería de muy buenos resultados, siempre que esa propaganda fuera dirigida por usted o por alguna otra persona bien conocida del pueblo, a fin de no dejar caer el ánimo. Aquí tenemos nada más El Progreso, pero este periódico debido a los cuentos y díceres en que se metió en la cuestión del señor [Antonio de P.] Araujo y F. J. Sáenz o Rafael S. Trejo (pues que su positivo nombre no se conoció al fin en ésta) ha perdido mucho terreno del que había ganado y ahora deberá ser muy difícil que vuelva a captarse las simpatías del pueblo, que bien conozca los antecedentes del señor [Marcelino] Ibarra y los manejos del señor Araujo. Sin embargo, si usted tomara a su cargo la redacción de El Progreso temporalmente, podría sin dificultad acreditarlo nuevamente y darle la importancia que para llenar su objeto se requiere. Quizá entonces contaría el periódico con la ayuda de muchísimas personas que no viendo nada de serio ni de valor en el periódico, han preferido mostrarse indiferentes. Debido a las diferencias que hubo entre Araujo y Sáenz y entre la "Junta Defensora" 2 y el "Club Constitucional" 3 al que yo pertenecí, decidí alejarme de todo ese movimiento, pues no quise que mi nombre anduviera más en decires de unos y otros, puesto que no sabía yo quién o quiénes eran los verdaderos "espías" como ellos decían, pues el señor Araujo, por todas partes decía que Sáenz o Trejo, como sea, era un espía del gobierno, y por tanto a nosotros nos señalaba, él, Araujo, como unos malos patriotas, indignos del aprecio de nuestros correligionarios y amigos; y Sáenz, por su parte, aunque no decía que Araujo era un espía, si decía que era un explotador de mala fe, alegando para sostener su dicho, tener bastantes pruebas y testimonios por escrito. Creí que el mejor medio de evitar todo eso, era separarme de todo, haciéndolo así inmediatamente. Ahora me tiene usted retirado de todo ese movimiento y con el odio, según veo, de los señores que forman el círculo del señor Araujo. En las mismas condiciones se encuentran muchos de nuestros correligionarios, que aunque bien conocidos por sus ideas liberales, son vistos con cierto encono por parte de esos señores que se han creído ser ellos los únicos, por el sólo hecho de haber pertenecido a una agrupación de la que formaba parte el señor Sáenz. ¡Ojalá que usted hiciera una conciliación y que todos unidos trabajáramos por nuestro ideal!  
            Creo que no está el tiempo para andar con discordias ni diferencias. Si Sáenz era la persona a quien ellos le temían, bueno, pero que no hagan víctima de su mal fundado encono a personas que están muy lejos de cometer una traición.   
            Sin tiempo ni espacio para más, y en espera de verme nuevamente favorecido por sus letras, quedo como siempre su amigo y correligionario

Amado Morantes
277-229 S. Laredo Street
San Antonio, Texas

2  Refiérese a la “Junta Defensora de Liberales”, organizada en San Antonio, Texas, por Antonio de P. Araujo en abril de 1907, con el objeto de ayudar a los presos del PLM tanto en México como en Estados Unidos.

3 Probable referencia al Club Liberal “Constitución” de San Antonio, Texas,  presidido por Rafael S. Trejo, su órgano era Resurrección,  editado por el propio Trejo en esa ciudad.