[Los Ángeles, California,] junio 6 de 1907

Señor Antonio de P. Araujo
[s.l.]

Muy estimado amigo y correligionario:
Ya debe usted tener en su poder mis anteriores. Tengo sus gratas de 22, 23, 24, 27 y 28 de mayo. Las leí ávidamente para ver si ya se había descubierto al traidor, y resulta que nada se sabe. Yo creo que [Juan José] Arredondo es una víctima y que el verdadero traidor es otro que está muy al corriente de todos nuestros planes. Espero con ansia la contestación que me dé usted a las preguntas que en mis anteriores le híce, sobre quién conocía el derrotero de usted y el de Aarón [López Manzano]. Entre los que conocían esos derroteros está el traidor. No le quepa a usted duda. Arredondo no sabía nada de usted pues el mismo señor [Néstor] López me ha asegurado que nada le comunicó. Tampoco sabía de Aarón. ¿Cuántos y quiénes eran los que sabían a dónde iban ustedes, así como los detalles de la organización, como nombres de correligionarios y lugares de residencia de los mismos? En San Antonio[, Texas] o en Del Río[, Texas] está el traidor, pues supongo que a esos dos lugares comunicaban usted y Aarón lo que andaban haciendo. Aarón está preso en Belem fue aprehendido en Monterrey[, Nuevo León] le recogieron todos los papeles que tenía. No escriba usted ninguna carta a la República mexicana. Cuando lo haga, avíseme previamente para decirle si puede o no escribir, pues ya hay muchos presos y pudiera caer alguna carta de usted en poder del enemigo. Sobre todo es muy conocida la letra de usted y como no la desfigura, abren las cartas. Aarón no se había dado a conocer en Monterrey y esa es una prueba para creer que el traidor está o en Del Río o en San Antonio. Usted no se dió a conocer, después de su salida de Torreón[, Coahuila] más que a correligionarios de absoluta confianza, y eso prueba también que el traidor está o en Del Río o en San Antonio.
            Cuando se me iba aprehender en Los Ángeles, [California,] 1 ¿no es de presumirse que el traidor estuviera en San Antonio? La persecución constante al Fakir [Librado Rivera] ¿no despierta la sospecha tremenda de que el traidor esté o en Del Río o en San Antonio? Por otra parte, Sam [Manuel Sarabia] nos parece, estaba en comunicación con San Antonio.  
            Veo que todos están echando la culpa de las aprehensiones a Arredondo, Trinidad García y [Crescencio Villarreal] Márquez, ¿qué sabían estos de nombres y detalles de la nueva organización? Ruego a usted una vez más, que no comunique ni el más insignificante detalle a nadie, ni a Néstor López, ni a [Tomás S.] Labrada, ni a ninguno otro. Que cada quien se conforme con saber que hay grupos dispuestos a rebelarse cuando la Junta dé la señal, pero sin que nadie conozca nombres, ni lugares donde están los grupos. Si alguien se molesta porque no se le confía más, que se moleste en buena hora. Es preferible perder un amigo y no perder centenares de correligionarios, sólo por satisfacer la curiosidad buena o perversa de los preguntones.  
            De la discreción de usted depende que en lo futuro, no sepa nadie más que la Junta, lo que anda arreglando. Sé por varios amigos, que es usted discreto. Sígalo siendo, y más todavía, pues si antes no daba usted detalles más que a los de San Antonio y los de Del Río, ahora no les haga conocer nada, absolutamente nada, y verá usted cómo cesan las traiciones.  
            ¿En qué se funda el correligionario Atilano Barrera para creer que Arredondo le denunció? Es bueno conocer todas las opiniones para descubrir la verdad.  
            Adjunto carta para el señor Atilano Barrera. Ruego a usted se la entregue.  
            La señorita [Modesta] Abascal, está presa en Belem, confundida con mujeres de mala conducta. ¿No es esto bastante para indignar y buscar al traidor?  
            Cuando sea ya hora de atacar, y si se les pagan sus pasajes, se pondrán en camino los amigos Eulogio M. García y Matías Reyes L., con su gente. Usted les avisará, o en caso de que usted no pueda, me lo dice para que otro compañero les dé aviso.         
Indudablemente que todos están ansiosos de que comience la lucha, pero ¿qué hacer si no todos los grupos están listos?  
            Me dicen de San Antonio que el señor Juan Long, también salió del país. Una de las comunicaciones que le llevaron a usted a Torreón, era para ese señor y la otra para Francisco Madero. Los dos son muy ricos. El segundo en virtud de las intrigas del miserable Camilo Arriaga, se resfrió conmigo. Arriaga contó a dicho amigo que nos dábamos la gran vida y derrochábamos lastimosamente el dinero y que no nos preocupábamos de otra cosa que de estafar a los correligionarios. Todos los que han tenido oportunidad de tratarnos desde hace mucho tiempo y que han visto en qué lamentables circunstancias hemos estado, siempre saben que Arriaga es un embustero, un vil intrigante. Madero era buen amigo mío y yo lo apreciaba bastante, pero después como digo, por las calumnias del miserable tránsfuga Arriaga, se enfriaron nuestras relaciones con gran perjuicio para la causa porque él, Madero, podía hoy salvar la situación. Con $50,000 que diera, había para surtir de armas y municiones a los grupos. Si él no los puede dar, aunque fuera una parte sería bueno. Ahora andan huyendo individuos que tienen fondos. Véalos usted sin decirle a nadie que va a verlos. Están ahora esos hombres en la disyuntiva de humillarse para poder volver a sus casas o apoyar la revolución. Hay, pues, buena oportunidad para hacerlos entrar con fuertes sumas asegurándoles además de la debida discreción, el reintegro de las sumas que faciliten. Hay que apresurarse a ver a esos hombres para fondos. Ya no se necesita más que dinero, pues gente que tome las armas hay bastante. El doctor Mondragón, Rafael Múzquiz uno de los Farías y otros, andan por Texas. Procure ver cuanto antes a todos ellos y comprométalos con dinero.
            Es necesario ver si antes de tres meses damos el grito de libertad. Me dicen que con 200 carabinas hay para Agente de Brownsville.
Dígame en clave la dirección de Abelardo Beabe [Ángel Barrios].
Déme una clave que será exclusivamente para usted y yo. A nadie más se la dé. Espero su pronta contestación. A ver cómo le envían fondos a José María G. Ramírez. Es un gran elemento ese correligionario. Utilícelo en comisiones verdaderamente delicadas.
            Ruégole nuevamente a nadie dé detalles. Lo quiere su amigo y correligionario

Ricardo Flores Magón
Vea usted lo que le digo a Barrera.