[Los Ángeles, California,] junio 6 de 1907

Señor don Atilano Barrera
[s.l.]

Muy estimado amigo y correligionario:
El Delegado General de la Junta, señor Antonio de P. Araujo, me dice que se encuentra usted en esa, y que ahí también está el apreciable amigo Reynaldo Garza.  
            La relación de algún desventurado que se ha vendido a la dictadura ha de haber ocasionado la persecución contra ustedes y estamos trabajando por descubrir al infame que nos está vendiendo. No se comuniquen ustedes con nadie de Del Río[, Texas] y sólo con el señor Araujo, póngase de acuerdo para efectuar a su tiempo un ataque sobre Ciudad Porfirio Díaz [, Coahuila].  
            La Junta espera que ustedes no habrán desmayado ni dejarán de tomar parte activa en el próximo movimiento.  
            Ya está lista la organización en la república, y sólo queremos que haya unos diez grupos fuertes para comenzar el movimiento. Los demás grupos aunque no bien armados, podrán hacer mucho contando con el apoyo que mutuamente se prestarán y con la acción fuerte y decisiva de los diez grupos de que hablo. Diez grupos de 500 hombres cada uno, bien armados y las numerosas guerrillas que se pondrán en acción, pues sólo esperan la señal de la Junta darán al traste con la odiosa dictadura. Tengamos fe y no desmayemos. ¿Con cuántos hombres podrán ustedes ayudar a la toma de Ciudad Porfirio Díaz? ¿Para cuándo estarán listos? Ruego a usted que trabajen empeñosamente. Ya no hay tiempo que perder, pues es bueno hacer lo posible porque antes de tres meses comiencen las operaciones.  
            Ojalá que ustedes dieran dinero para fortalecer los grupos de 500 hombres de que les hablo. De los correligionarios que tienen recursos depende que pronto tome fuerza la revolución.     
Sírvase saludar cordialmente al señor Garza y usted reciba el afecto de su sincero amigo y correligionario

Ricardo Flores Magón