[Los Ángeles, California,] junio 8 de 1907

Señor don Tomás Sarabia
[San Antonio, Texas]

Mi querido Tomás:
Me refiero a su grata de 31 del pasado mayo, 1 que marca usted nuevamente con el número 1, para comenzar la serie pues se le olvidó poner número a algunas de sus anteriores. Le agradezco que haya dado preferencia a la carta que le envié por ser el asunto de las traiciones lo más interesante por lo pronto, y el descubrimiento del traidor debe preocuparnos, porque de nada servirá que nuestros más queridos amigos cayeran en manos de los tiranos. Mientras se descubre si hay traición o si todo se ha debido a la violación de la correspondencia por el gobierno de México, es bueno obrar con prudencia suma. Fíjese usted si las cartas que recibe van en buen estado así como los sobres y recomiende lo mismo a Germán [Antonio de P. Araujo], la letra de Germán es ya muy conocida. Redoblemos las precauciones y creo que podremos evitar nuevos golpes en lo futuro.  
            Esa señora que se les ha metido en las oficinas de El Progreso no me hace mucha gracia. Quizás pudiera ser una correligionaria pero bien puede suceder que sea una espía. Cuídense mucho. El año pasado les metieron a los muchachos en Saint Louis, unas señoritas muy bellas que llegaron fingiéndose amigas. Resultaron traidoras infames. Lo mismo puede pasarles ahora a ustedes. Las señoritas del año pasado, fueron las que dieron todos los datos para que [William C.] Greene pudiera apropiarse de nuestra imprenta y recoger muchos otros objetos del periódico. Eso quedó plenamente comprobado. Avise a Marcelino [A. Ibarra] y al señor [Ramón] Torres Delgado, que sean muy cautos y que nada dejen sospechar a la señora que se les ha metido. Recibí los papeles adjuntos a su grata.  
            ¿Cuánto le han mandado ustedes a Tomás D. Espinosa de lo colectado por medio de El Progreso? Espero sus letras. Sabe lo quiere bien, su amigo y correligionario

Ricardo Flores Magón