[Los Ángeles, Califonia,] junio 12 de 1907

Señor don Ignacio J. Mendiola
[s.l.]

Muy querido amigo y correligionario:
Recibí su grata de 31 del pasado mayo. También recibí la del compañero [Manuel Leal] Escamilla.  
            Dígame usted el nombre del señor Hinojosa, para escribirle directamente así como su dirección para que no vaya a perderse cualquier carta.  
            Estoy enterado de las acusaciones que mutuamente se hacen algunos correligionarios de Del Río[, Texas]. Espero que no terminarán mal esas diferencias que nos debilitan a ojos vistos. Todos se hacen acusaciones recíprocas y la verdad es que se ha formado un lío difícil de arreglar. No puede usted imaginarse cuanto siento que haya tales diferencias y con el alma quisiera que terminasen. Se dice mucho de la traición de [Juan José] Arredondo y de otras personas que usted cita, pero la verdad es que nada está comprobado y creo que todas son suposiciones. Si Arredondo traicionó, por qué se le tiene preso y se le trata como a cualquier preso y no con las consideraciones que aseguran los que lo acusan de traidor. He estado tomando informes de la situación de Arredondo en la cárcel de México. Es probable que sea enviado a [San Juan de] Ulúa. No podemos todavía asegurar que Arredondo sea un traidor. Bien puede suceder que haya tomado alcohol en compañía de algunos bribones, pues se dice que era muy aficionado al vino, y que ya en estado de ebriedad y cuando no se daba cuenta de lo que le acontecía, se le hubiera pasado a territorio mexicano. Esa versión es muy lógica.  
            Por lo demás, bueno es estar prevenidos para el caso de que Arredondo sea efectivamente un traidor; pero, repito, por lo pronto, no se puede acusar con conocimiento de causa; porque nada se sabe en realidad y todas son suposiciones.  
            ¿No podrían los correligionarios de Brownsville[, Texas] que tengan dar fondos para armar a los liberales que quieran levantarse contra el despotismo? Me dicen que con doscientas carabinas, se podría comenzar por el rumbo en cuestión. ¿No podrían hacer el gasto de esas doscientas carabinas y su dotación correspondiente de parque? Si arregla usted que compren las armas los que tienen dinero, déles recibo por lo que hayan costado esas armas y el parque. Le ruego que haga lo posible por conseguir lo que le digo, que los que tienen recursos compren las armas, unas doscientas, para los correligionarios de aquel rumbo. Se está echando el tiempo encima y falta armar bien a los liberales.  
            Sírvase contestarme lo más pronto posible sobre el asunto de la compra de armas.  
            En espera de sus letras, quedo de usted, amigo y correligionario que bien lo quiere
 Ricardo Flores Magón
P.S. Se me había pasado tratar de un asunto de gran importancia. Se trata de Pedro Miranda. El asunto que hay con él, es delicado, y es necesario no tener ningún choque que pudiera ponerlo en contra del partido. Si dispuso de las armas que tenía bajo su custodia, hay que disimular y no darse por entendidos, porque fácilmente, si se le ofende, puede buscar algún ruido a la organización, pues desgraciadamente está al corriente de las personas que van a intervenir por el rumbo en que está, en los asuntos revolucionarios.  
            Es indudable que Miranda ha faltado a la disciplina, pero en estos momentos no se le puede hacer efectiva ninguna pena, porque estamos en la organización secreta y apenas preparándonos. Es bueno, por lo mismo disimular, no volver a ocuparse del asunto en caso de que al fin resulta que dispuso de las armas, porque repito, estamos en circunstancias especiales en que no podemos por lo pronto hacer que se observe la más estricta disciplina, y tal vez lo que se conseguiría en caso de tener un choque con ese señor, sería que nos denunciase y se encarcelase a todos los compañeros de aquel rumbo, con lo que la causa perdería más que lo que valen las carabinas tomadas por ese señor y que lo que pudiera obtenerse castigándolo.  
            Disimulen lo más que puedan sobre ese asunto. No vayan a ofender a Miranda, que de los despechados, de los ofendidos es de los que pueden resultar las delaciones.  
            Reciba un abrazo de su amigo y compañero

Ricardo Flores Magón