[Los Ángeles, California,] junio 17 de 1907

Señor don Antonio de P. Araujo
[s.l.]

Mi estimado y fino amigo:
Por más que lo he deseado no tengo cartas de usted a que referirme: sinceramente lo siento porque está pasándose el tiempo y no descubrimos por fin cómo se les ha podido ocurrir tantas persecuciones a los correligionarios. Puede suceder que la causa de las persecuciones sea la violación de la correspondencia. Aarón [López Manzano] dice que obran en el proceso que se le instruye muchas cartas de Tomás [S. Labrada] atrapadas indudablemente por los esbirros y como en esas cartas había multitud de datos, fácilmente siguieron los hilos del asunto y cayeron sobre varios de los correligionarios que estan presos ahora.  
            La prisión de Feliciano Orozco y la persecución a los compañeros [Prisciliano G.] Silva y [José María G.] Ramírez y [Eugenio] Alzalde y otros deben tener el mismo origen: la violación de la correspondencia, violación sugerida por algún espía que tiene ahí Tomás sin que éste se dé cuenta del caso. Por una carta que me envió Tomás dirigida por usted desde Torreón, [Coahuila,] veo que le dió la dirección de Feliciano Orozco.  
            A Aarón lo aprehendieron por haber dado su dirección a Tomás igualmente a la señorita [Modesta] Abascal, la arrestaron y permanece presa porque usted dió la dirrección a Tomás. Así pues, cerca de Tomás está el espía y le ruego a usted que use toda clase de precauciones para no ser sorprendido y para ver si es posible dar con el traidor. ¿Las sospechas que Trinidad García arrojó sobre el correligionario Néstor López, se han desvanecido? ¿Supo usted algo acerca de si es cierto que enseña las cartas de la Junta a [Joe] Griner? Varios correligionarios de Del Río[, Texas] me han escrito abonando la conducta del señor López. Tal vez el traidor esté entonces en San Antonio. Ruégole, querido amigo, que lo busque con maña para que no se dé cuenta de que estamos sobre la pista.  
            Pudiera tenderse una cama al traidor y hacerlo caer, piénselo bien, pues es interesante descubrir la verdad.  
            Procure usted disfrazar su letra en los sobres; esto es indispensable.  
            Al Fakir [Librado Rivera] le fueron siguiendo la pista por que escribía a San Antonio, y debe haber visto el espía que tiene sin duda Tomás, las diferentes direcciones de ese amigo y compañero.    
            El cateo a la casa de Tomás en México tiene el mismo origen que todo lo demás. El espía que le han puesto a Tomás tomó nota de que ése escribió a su hermanito Pancho de México, que escondiera unos papeles comprometedores. La policía de México llegó preguntando por los papeles que Mario [Tomás L. Sarabia] tanto encargaba se pusieran en lugar seguro.  
            Reúna usted todos esos datos y verá cómo alguien que está cerca de ustedes es el que está suministrando datos para las persecuciones.  
            A los Aguilar [José J. y Venancio] que aprehendieron en Torreón[, Coahuila], mucho antes de que aprehendieran a Orozco, y de que usted estuviera en aquella ciudad, deben haberlos perseguido porque el espía de San Antonio dijo que los Aguilar recibían cartas del señor [Marcelino A.] Ibarra. Los Aguilar fueron aprehendidos, mejor dicho, Venancio, porque el otro fue aprehendido hasta después de varios días; Venancio fue aprehendido en la oficina de correos al ir a pedir una carta que le escribió el señor Ibarra. Tengo los datos de cómo estuvo la aprehensión.  
            Al ayudante de usted 1 ¿por qué lo aprehendieron? ¿Cómo dieron con él? Hay que ver que las aprehensiones anteriores no pudieron haber sido obra del supuesto traidor [Juan José] Arredondo, y digo supuesto porque no se ha demostrado de un modo evidente que sea un traidor. Sufre como cualquiera otro correligionario en la prisión de Belem y está próximo a ser llevado a [San Juan de] Ulúa. Además, está en la más espantosa miseria, como [Casimiro H.] Regalado, como todos los amigos que están en aquella horrible prisión.  
            Ve usted que tengo razón en recomendarle que no dé datos importantes a Tomás, ni a nadie, no porque crea yo que Tomás sea capaz de una vileza, conozco bien a ese muchacho y lo considero sano y virtuoso; pero no lo considero lo suficientemente prudente, o lo suficientemente sagáz para darse cuenta de que está siendo víctima del espionaje. Repito, querido amigo, que no dé usted a nadie datos. Cuando salga usted de ahí, no diga a dónde va, prefiera decir una mentira a decir su derrotero, porque de lo contrario será aprehendido. También cuando ande fuera de ésa, no se comunique con nadie de San Antonio, ni de ninguna otra parte, solamente nosotros.  
            Pasemos a otro asunto. Me escribe el correligionario Benito Ibarra, de Viesca, [Coahuila,] que están desesperados porque no ha ido el delegado que les anuncié. Están desanimándose mucho esos amigos. Me parece que el compañero Prisciliano Silva, tenía que ir a ese lugar, pero con motivo de las persecuciones ya no pudo ir tal vez, y ahora le ruego que vea a quién manda a ese lugar. Escribo al amigo Ibarra diciéndole que pronto irá el delegado. Le digo eso para que no se desmoralicen más.  
            Espero sus letras. Escríbame detalladamente. Dígame que es lo que se propone hacer. Sabe lo quiere su amigo y compañero

                        Ricardo Flores Magón

1 Refiérese a Luis G. Domínguez, aprehendido en la ciudad de Puebla en los primeros días de mayo de 1907.