[Los Ángeles, California,] junio 25 de 1907

Señor don Antonio P. Araujo
[s.l.]

Mi querido amigo y compañero:
Hasta que por fin recibí carta de usted. Ya me estaba desesperando a causa de su prolongado silencio que no sabía a qué atribuir. Por fortuna lo veo como siempre, dispuesto a seguir bregando hasta que seamos libres. No desmaye pues, y adelante.         
Recibí sus cinco claves. La verdad, resulta un trabajo demasiado pesado. No pude traducir el pequeño párrafo que escribió usted en clave, porque se pierde lastimosamente el tiempo. Es preferible que haga usted una clave sencilla, por el estilo de la que tenía con usted y con la cual se podía escribir aprisa, una vez teniendo cierta práctica. Con una clave nos basta. Ponga en la clave que invente la ll, la rr, la k y la w. Que no falte ninguna letra porque todas se usan. También la numeración de uno al 9, incluyendo el cero, conviene tener en clave. No la haga de signos difíciles de hacer, sino de signos sencillos. Espero pues la clave. La clave no debe ser conocida más que por nosotros. Usted no se la dará a nadie, ni a los más íntimos amigos de San Antonio[, Texas].  
            Le adjunto credencial para que pueda seguir trabajando. Necesito la dirección del ingeniero de Oaxaca.1   
            No haga usted lo que quiere, de presentarse para que dejen en libertad a nuestra valerosa amiguita la señorita [Modesta] Abascal. Sucedería que ni la dejaban en libertad los bandidos, y tendríamos otro más en la cárcel. Ya vengaremos a nuestra virtuosa y digna heroína.  
            He quedado enterado de la explicación que da usted a esa serie de persecuciones que dieron por resultado la aprehensión de tantos y tan buenos elementos. No hay más remedio que cuidarnos mucho los que estemos trabajando para no caer en manos de la policía. Usted hace bien en no dar a nadie su dirección directa. Tampoco dé detalles a nadie. Ya verá usted cómo cesarán las persecuciones si observamos gran cautela. Con toda seguridad hay un espía cerca de Tomás [S. Labrada], y éste no se da cuenta de eso. Cuídese usted mucho.
También el compañero Prisciliano Silva está en El Paso[, Texas]. Voy a darles comisión a los dos compañeros Silva y [José María G.] Ramírez.
            Me escribe el compañero Marcelino Ibarra que a su vez le escribe el correligionario Eulogio M. García, quien le dice  que no sabe a qué atenerse, porque primeramente se le dijo que se pusiera a las órdenes de [Juan José] Arredondo, y ahora asegura que se le ha ordenado que se ponga a las órdenes de otro jefe; Ibarra, según me da a entender, desea que García obre por su cuenta con el pequeño grupo que tiene de doce a quince hombres que lo quieren bien y estarán contentos con ser mandados por el propio correligionario García; usted como delegado general, vea en qué punto puede comenzar sus operaciones el correligionario García, pues si es cierto que pueda obrar por a sí solo, es mejor que obre así. Porque será una guerrilla más que le echemos encima a la dictadura. Si el correligionario García no tiene algún lugar determinado donde comenzar el movimiento con su gente, entonces me parece conveniente que se una a los de Del Río[, Texas]. Le ruego vea cómo se arregla bien ese asunto. Ibarra parece algo molesto porque él ya había destinado a García a no sé que parte cuando supo que el mismo García había recibido otras órdenes, no sé de quién. Es necesario, para evitar en los sucesivo confusiones y que los delegados especiales desbaraten entre sí lo que hacen, que usted les señale atribuciones a cada uno y que usted les señale se sujeten.
            Supliqué al correligionario Aniceto Moreno que me dijera cuáles eran los grupos que había formado y los lugares donde tienen que comenzar las operaciones. Ofreció decirme lo concerniente a eso, y todavía no recibo nota detallada del asunto. Dicho correligionario es entendido y creo que está trabajando bien. Le ruego a usted me dé nota de los trabajos de todos los delegados de Texas, que lo son Ignacio J. Mendiola, Aniceto Moreno y nada más, pues de lo que hacen Tomás e Ibarra estoy enterado.
            Hay que formalizar ya los planes que deben servir a los comprometidos, los elementos con que cuentan, el lugar que han escogido para pasar a territorio mexicano y demás detalles de interés. Sírvase tomar todos esos datos y transmitírles para saber en definitiva con qué fuerza se cuenta para atacar a la dictadura por la frontera de Texas.
            Por supuesto que debemos tener en consideración solamente los grupos serios, esto es, los que están ya organizados. Por el momento solamente sabemos que hay dos grupos que están en aptitud de moverse y son Brownsville[, Texas] y Del Río. Si conseguimos armamento dichos dos grupos harán otros grupos que haya logrado formar el compañero Aniceto Moreno y arreglar todo lo relativo a su movilización. Hay que tomar en cuenta en los planes, la proximidad a la frontera de haciendas o pueblos pequeños que puedan ser atacados desde luego al principiar con el objeto de hacerse nuestros grupos de armas, gente y dinero.
            Si se trabaja activamente en Texas, estoy seguro de que se pueden meter grupos en el momento señalado, por varios puntos de la frontera. Estudie el asunto y arregle lo concerniente, por supuesto con las precauciones debidas para evitar procesos por violación a las leyes de neutralidad.
            Póngase al habla con Aniceto Moreno. Escríbale con esta dirección:
            Mrs. M. F. de Medina
            La Coste
            Medica Co., Texas
            En sobre interior ponga el nombre del señor Moreno.
            Cuando escriba a cualquiera, ponga usted otra letra que la suya. Ya es muy conocida su letra. Desfigúrela.
            Espero que dejará usted definitivamente arreglado el asunto de la entrada de los grupos de Texas a territorio mexicano. Eso es interesantísimo. No suspenda usted comunicación con el correligionario Néstor López. Puede ofenderse. Sencillamente a nadie comunique datos.
            Supongo que no entregó usted al correligionario Atilano Barrera la carta que para él mandé a usted. Rompa esa carta, puesto que ya no se necesita, en virtud de que me asegura usted que dejó dicho compañero a un correligionario listo para que se levantase. Solamente le ruego que reciba la seguridad de que se levantarán los correligionarios de Allende[, Coahuila].
            Escríbame continuamente querido amigo. Fije por lo pronto su atención en la organización de los grupos de Texas.
            No le envío documento especial para presentarse con el general [Francisco] Ruíz Sandoval, porque no es necesario. Le basta a usted su credencial de delegado general. En nombre de la Junta lo invitará a que tome participación en la revolución, pero no le dará nombres ni lugares de comprometidos. En general puede usted decirle que el movimiento se ha preparado en secreto en toda la república y que está ya para estallar la revolución. Si quiere tomar parte, que se aliste y se le reconocerá su grado de general. Queda a su discreción y tacto el comprometerlo.
            En Los Ángeles se está publicando Revolución. Hágale propaganda pero que pagen los subscriptores pues los que están al frente del periódico son pobres. Por Texas, pueden conseguirse muchos subscriptores pero, repito, es necesario que paguen. No deje de hacer propaganda de dicho periódico que si llega a tener algunas entradas; nos servirá de mucho porque sus dueños nos darán dinero que tanto necesitamos. Estamos en la más odiosa miseria. Hay días que no comemos más que pan y otros en que hasta el pan se nos escasea.
            Reciba saludos de Antonio [I. Villarreal] y un fuerte abrazo de su amigo y compañero

Ricardo Flores Magón

1 Refiérese a Ángel Barrios