[Los Ángeles, California,] junio 27 de 1907

Señor don Eulalio Treviño
San Antonio, Texas

Mi estimado y fino amigo:
Acabo de recibir noticias de Del Río[, Texas] que se relacionan con la llegada de nuestro Aurelio [N. Flores] a dicho lugar. Allí está todo arreglado y le ruego a usted que avise a Aurelio cuanto antes lo que le anuncio para que no entre la confusión entre aquellos luchadores, que no sabrían después a qué atenerse ni a quién atender. Sírvase decir a Aurelio que donde encuentre que ya estén organizados los liberales, ya no haga nada, porque, como digo, habría confusiones en el momento de obrar.  
            Como la organización se está haciendo en secreto, en el más absoluto secreto posible, no le doy a Aurelio detalle de los grupos que están comprometidos así como no doy a los demás delegados detalles de lo que ustedes hacen. De ese modo caminaremos con más dificultades, pero con las mayores seguridades posibles, y se evitará que después si por desgracia caen algunos correligionarios en garras de los verdugos, haya acusaciones recíprocas que la Junta quiere a todo trance evitar.  
            Recibí una notita de Aurelio en la que me habla de que el doctor Mondragón ha defeccionado. Yo creo que no hay tal defección. El doctor Mondragón es hombre de firmes convicciones. Sin embargo, sería bueno que se indagara lo que haya de cierto en ese asunto. Espero sus letras.  
            Dígale a Aurelio que se cuide mucho. Hay un enjambre de espías y sería una lástima que nos arrebatasen los bandidos. Debe emplear mucha discreción, no soltar prendas y despistar de modo hábil el espionaje exagerado que hay en México en la línea fronteriza sobre todo.  
            Sabe que lo quiere bien su amigo y correligionario

                                Ricardo Flores Magón