[Los Ángeles, California,] julio 8 de 1907

Querido Tomás:
[San Antonio, Texas]

Tengo a la vista su grata de 27, 28 y dos de 3 del pasado junio, números 5, 6 y sin números las de fecha 30.  
            Dice Aarón [López Manzano] que ha visto en el proceso que se le instruye las cartas de usted, y por eso creo que sus cartas provocaron su arresto. Sin duda alguien que ya conoce la letra de usted sorprendió esas cartas antes de que llegaran a su destino y por eso pararon en poder de las autoridades. No se las quitaron a Aarón, porque entonces así lo dijera. Es pues de creerse que se estaba violando la correspondencia de usted. Lo comprueba la existencia de esas cartas en el proceso que a nuestro amigo se le está instruyendo.  
            Es mejor que no empleemos la clave de Charalito [Juan Sarabia]. Dejémosla especial para tratar con él. No vaya a suceder que nos aprehendan y entonces podría caer dicha clave en poder de nuestros enemigos. Invente usted una clave que no sea complicada y con la cual escribiremos solamente nombres de personas o lugares y alguno que otro detalle interesante, pues ya sabe usted que se pierde mucho tiempo escribiendo en clave.  
            Es una lástima que descuiden tanto la corrección los amigos de El Progreso. En fin, a ver si sale mejor con la presencia ahí de Gutierritos. Recibí la carta de Charalito y los documentos adjuntos de diversos correligionarios. Gracias.  
            Quedo enterado de que envió una remesa de dinero a nuestro compañero [Tomás D.] Espinosa. Ojalá que logre salir dicho luchador.  
            Si desde un principio se hubiera atendido debidamente El Progreso ya era tiempo que dejara algunas utilidades, siquiera para sostenerse los que en él trabajan, pero saliendo tan descuidado en la corrección, nadie ha de querer leerlo. Fue una lástima que muriera Resurrección. Ese periódico sí estaba bueno. Pero en fin, a ver si se corrige El Progreso.  
            Querido Tomás, me dice el correligionario Néstor López, que recbió de usted malos informes acerca de Aurelio N. Flores. Recordará usted que le he dicho que deje en paz a esos amigos para no continuar dividiéndonos. Se lo he suplicado a usted mucho, mucho se lo he pedido así y de un modo verdaderamente ha despreciado mis indicaciones hechas con la sinceridad de un hermano para otro hermano, y que lejos de atenderlas o siquiera de tomarlas en consideración, obra como si nadie le hubiera hablado a ese respecto.  
            Aurelio N. Flores no es ningún traidor para malinformarle. Es un muchacho tan leal y tan patriota como el que más. ¿Cuándo ha traicionado? ¿A quién ha delatado? Y si nada de eso ha hecho, si su conducta como liberal está sin mancha, porque no se vendió ni se ha humillado ¿por qué le hemos de buscar dificultades? ¿Por qué lo señalamos a los demás correligionarios como un espía o como un individuo peligroso? Siguiendo las cosas como van, va a dar todo eso un resultado que nunca lamentaremos lo bastante. En San Antonio se publicaba el mejor periódico liberal y revolucionario Resurrección y por esos pleitos que hubo ahí, murió el periódico y ni siquiera se sabe del paradero del joven [Rafael Sáenz] Trejo, cuya pluma sería en estos momentos un auxiliar poderoso para la causa. Se perdió ese buen elemento por rencillas que en realidad no tenían una sólida base. Ustedes acusaban a Trejo de traidor, Trejo acusaba a ustedes en su periódico de explotadores. En realidad ni Trejo era traidor ni explotadores ustedes pero comenzaron a extremar sus disgustos y llegaron a un extremo en que nada se podía hacer para conciliar los ánimos.  
            ¿No es de sentirse que haya dejado de escribir el joven Trejo? Y como no fue traidor ¿no sufriría demasiado al recibir tal acusación? Lo mismo pasa ahora con el joven Flores. No es traidor, pero los correligionarios reciben malas informaciones de él, y desconfían y entra la confusión y todo se trastorna. Por las rencillas de que hablo ¿qué ha quedado en San Antonio que represente al Partido Liberal? Unos cuantos correligionarios son los que han quedado, pues muchos se retiraron para no tomar parte en las cuestiones meramente personales que ahí se suscitaron. El partido, por lo mismo se debilitó en esa importante ciudad, donde podía ser fuerte y contar con muchos miembros.  
            Ruego a usted Tomás, que no vuelva a hablar mal de Flores. Hablar mal de él es hablar mal de la Junta, porque la Junta le ha dado comisión y podría decirse que damos comisiones a traidores y desleales y canallas, pues a Flores se le quiere hacer pasar como tal. Yo no digo que Flores, como hombre sea un ángel, pero como liberal ama la causa y tiene empeño en trabajar por ella. ¿Por qué le hemos de poner obstáculos? ¿Por qué los mismos que trabajamos por la causa la atacamos al atacar a algunos de los que en ella están interesados?
            Flores fue a Del Río, [Texas,] creyendo que nada había ahí. Nosotros no confiamos a nadie los secretos de la Junta y por eso Flores ignoraba si había organización ya formal en Del Río, y fue a pretender organizar a aquellos correligionarios. Se encontró con que ya todo estaba organizado. Al saber yo que andaba por ahí, le escribí diciéndole que no tenía nada que arreglar en aquel lugar porque ya estaba todo arreglado. Soy el primero en procurar que no haya quejas ni celos entre los mismos delegados y por eso le dije a Flores que ahí en Del Río, nada tenía que hacer. Lo mismo le manifesté al amigo Néstor [López], pero le dije que Flores era un hombre honrado y entusiasta luchador. Porque eso es lo cierto. Y hoy se lo repito a dicho amigo, para que no vaya a tener una mala opinión del joven Aurelio N. Flores.
            Ruégole, pues, por última vez, que no malinforme a Aurelio, usted tiene motivos de resentimiento con él pero la causa no. Espero que me atenderá. Le hablo como hermano. No quiero pleitos ni más quejas. A usted le he pedido informaciones y le agradezco que me las dé, porque así estoy en aptitud de juzgar sobre los asuntos y las personas que en ellos intervienen: pero le ruego que no malinforme por otros lados al joven Flores, quien repito, no es traidor y es tan liberal y tan entusiasta como el que más. Lo que pasa es que ya ustedes están todos disgustados unos con otros y de ahí vienen todos esos desagradables incidentes.
            Sabe que fraternalmente lo aprecia su amigo y correligionario

                        Ricardo Flores Magón

Si ya está ahí Germán [Antonio de P. Araujo] dígale que no deje en paz la cuestión de la infame deportación de nuestro hermano Manuel [Sarabia]. Nosotros estamos haciendo documentos destinados a la defensa de nuestro infortunado hermano. Vamos a hacer gran escándalo para ver todo eso, para desprestigiar a [Porfirio] Díaz y exhibir a [Theodore] Roosevelt como enemigo de la libertad y como salvaje.