[Los Ángeles, California,] julio 17 de 1907

Señor don Antonio de P. Araujo
[s.l.]

Muy querido amigo y compañero:
Tengo a la vista sus gratas, acta y carta del 10 del corriente. 1 Por el acta, quedo enterado de que el grupo capitaneado por el correligionario Eulogio M. García, quedará a las órdenes del señor coronel [Encarnación] Díaz Guerra. Así lo anoto para tenerlo presente, así como el número aproximado de plazas con que cuenta dicho grupo.
            Es indispensable que esos grupos que se han ido formando, estén armados y creo que hay que preocuparse seriamente por ello. Si al coronel Díaz Guerra, le ponemos todos los grupos que ya ha quedado aprobado que operen a sus órdenes, armados completamente, sin duda que hará una brillante campaña. Ruégole trabaje por conseguir el armamento para todas las plazas que integran esos diferentes grupos. Los mismos correligionarios pueden irse comprando sus armas, por razón de no tener la Junta con qué armarlos. La cuestión es que queden listos, completamente listos, ya nada más para recibir la orden de marchar a sus puestos.  
            En Laredo, Texas, vive el correligionario Marcial Garza Rivas. Me parece que lo vió el delegado especial Aniceto Moreno, y quedó de que, avisándosele con un mes de anticipación, se levantaría en armas. Es bueno, no dejar de la mano a ese correligionario, y si puede usted ir a verlo, será bueno que lo haga, su dirección es Tienda “El Siglo XX", Iturbide N., Laredo, Texas.  
            Le anticipo a usted que dicho correligionario es hombre demasiado precavido y hay que emplear con él toda suerte de fórmulas para que vea que también usted es precavido y no tenga desconfianza. Es bueno asegurar a dicho correligionario, por que parece que puede mover una buena zona del norte de Nuevo León y aún del estado de Tamaulipas, pues según tengo entendido, está en relaciones con amigos suyos también revolucionarios, que residen en esa región. Es hombre que tiene cierto capitalito. Calculo que tendrá unos diez a quince mil pesos oro, o tal vez menos, puede usted hacer que le dé algunos fondos, al menos para regresar a San Antonio[, Texas]. No se distingue por su desprendimiento en cuestión de dinero, pero tal vez ayude con algo. Lo interesante, más que obtener de él alguna suma, es asegurarlo y animarlos porque puede desmayar al ver que no se hace nada, mientras que si se le da su visitadita, como para saber si ya está listo y la seguridad que tenga sobre la formalidad de los que han de obrar con él, se alentará. Como dejo dicho, es muy precavido; hable misteriosamente y hay que darle por su juego para que no se asuste.  
            Van varias notas que recibo del compañero Cástulo Gómez. Dice, con una vaguedad que no me gusta, que ya está todo arreglado en cuatro puntos que creo son San Carlos y San José, Tamaulipas y no sé cuáles otros. Le he dicho que me detalle sus trabajos, para tener la seguridad de que se levantarán los puntos que indica, pero siempre me contesta con vaguedades. En una de sus últimas me decía que ya estaba vigilado y que varios amigos de Tamaulipas han caído en poder de las autoridades. Sería bueno saber en definitiva qué puntos son esos que ya están listos y si realmente lo están. Volví a escribirle al correligionario en cuestión y espero su contestación, pero si usted sabe algo de lo que deseo saber, le ruego me lo diga.  
            ¿Qué otros grupos hay en Texas aparte de los de Hondo, Creedmore, La Coste y Dunley?  
            Se me pasaba decir a usted que no le escriba a Garza Rivas. Es lo primero que él encarga siempre, que no se le escriba, porque dice que se le compromete con tal cosa. Hay que darle por su juego y tratar todo con él verbalmente.  
            Parece que el general Sandoval no está en Nueva Orleáns. ¿O ya sabe usted de cierto que está en ese punto?  
            Yo no mandé a nadie a ver a los ricos. Sucedió que don Eulalio Treviño, tuvo la idea de enviar a Aurelio [N. Flores] a ver algunos ricos, y eso fue todo, pero no lo mandé yo. De todos modos no repruebo lo que hagan Aurelio y Treviño, porque de la iniciativa de todos, puede salir algo bueno.  
            Mondragón recibió mal a Aurelio y hasta se expresó mal del partido. Creo que no vio a ningún rico más. De [Francisco I.] Madero he recibido malas noticias, sobre que anda desanimando a la gente. El correligionario Prisciliano Silva así me lo dice en carta que recibí ayer y que ya la contesté. El correligionario Silva ya había comprometido a algunos de la región lagunera, pero cuando regresó a verlos ya estaban cambiados porque Madero les dijo que no era tiempo todavía y que no creía bueno el derramamiento de sangre por las ambiciones de la Junta. Como ve usted, parece que anda mal ese señor. Hay que dejarlo en paz y no verlo ya. En los momentos de la lucha le quitaremos lo que ha rehusado dar.  
            Sí, realmente no compromete a nadie la carta del ingeniero . 2 Estoy contento porque nada le pasó a ese amigo. Si lo han puesto preso lo hubiera sentido muchísimo. Yo creo que el asunto de las tierras de que habla, ya no se hace. Así son todos esos asuntos de dinero. Lo que quisiera yo era tener los dos mil pesos mexicanos, que él necesita, para armar su gente y dárselos. Es un gran elemento ese correligionario. Si le escribe usted hágalo con precauciones, querido Antonio, y no ponga su letra, porque ya es harto conocida.  
            Me dice el correligionario [Ernesto E.] Guerra que después de haber salido usted de Puebla, llegaron los polizontes a su casa y se estuvieron varios días haciendo guardia en el patio de la casa para aprehender al que subiera, por poco lo pescan a usted los esbirros del linchador [Miguel] Cabrera. Ya no vive en Puebla el correligionario Guerra. Me dice que tiene unas cartas para usted y se las pedí para enviárselas a usted. Yo creo que han de ser las cartas del correligionario [Eugenio] Alzalde y alguna otra de otro correligionario. Ya se las mandaré a usted abiertas si vienen abiertas, o cerradas.  
            De hoy en adelante  gracias a la estupidez del dictador que dió el escándalo de plagiar a Manuel [Sarabia], éste va a poder trabajar a cara descubierta, lo que será positivamente ventajoso para la organización revolucionaria. Si todos pudiéramos hacer lo mismo; desespera no poder sacar la cara, pero no hay más que aguantarse.     
Me dice usted que va a publicar un periódico. Lo malo es que estoy ya tan cansado de escribir y de trabajar. He trabajado mucho y ya me siento cansado aunque no soy un viejo. Sin embargo, haré alguna cosa para su periódico. Creo muy difícil que pueda usted introducirlo a México. El autócrata está recogiendo los periódicos que van de los Estados Unidos, y otra mala también, los amigos no mandan pagar por temor a que los persiga allá el bandidaje. Tenga en cuenta eso para evitar un fracaso financiero que a éstas alturas le sería doloroso. No hay que contar por ahora para los periódicos revolucionarios, más que con la ayuda del elemento mexicano residente en esta nación.  
            Dígame usted ¿dónde va a operar [Jesús María] Rangel y con qué gente?              
No deje de escribirme seguido. Sabe que bien lo quiere su amigo y compañero

                        Ricardo Flores Magón

2  Refiérese a Ángel Barrios.