[Los Ángeles, California,] julio 17 de 1907

Señora María P. García
[s.l.]

Muy estimada amiga y correligionaria:
Tengo a la vista su entusiasta cartita de 4 del corriente que recibí con bastante retardo por la vuelta enorme que tuvo que dar y esta contestación la recibirá usted también con mucho retardo, por el mismo motivo.
            Dice usted bien, no hay que desalentarse. ¡Adelante!  
            El atentado perpetrado en la persona de Manuel Sarabia sólo sirvió para prestigiar más la causa que defendemos los liberales, desprestigiándose el tirano.  
            Desde hace tiempo quería escribir a usted algunas líneas felicitándola por su heroísmo y celebro tener ahora la oportunidad de hacerlo.  
            Usted ha demostrado, en esta lucha desigual y llena de escollos, tener fuertemente templada su alma y, por lo mismo, estas líneas no las escribo para alentarla en la brega por la libertad, usted tiene sobrado aliento para necesitar de estímulos. Usted conoce bien el camino del deber para que yo pretendiera encaminarla. No es, pues, ni intento animarla a que continúe luchando. Tiene usted sobrado ánimo y sobrado valor. Sólo escribo estas líneas impulsado por un sentimiento de admiración hacia la heroína de la que está orgulloso el Partido Liberal. Usted es esa heroína; usted ha sabido en los momentos en que todos palidecieron y muchos consideraban inútil todo esfuerzo por alcanzar la libertad, conservar su entereza. No ha perdido usted la fe en el triunfo de la santa causa.  
            Por eso la felicito y quiero que toda mujer mexicana tenga sus virtudes y su abnegación.  
            Espero que tendré el gusto de ver nuevamente sus letras, y si me escribe, sírvase hacer uso de la siguiente dirección:
            Señora Mercedes S. de Díaz   
            149 Weyse St.  
            Los Ángeles, California
            Soy de usted amigo y correligionario que la aprecia y admira

Ricardo Flores Magón