San Antonio, [Texas,] julio 23 de 1907

Señor don Ricardo Flores Magón
[Los Ángeles, California]

Muy respetable señor y amigo:
Me es grato referirme a sus dos misivas, una de fecha 5 y la otra a 12 del actual, de la primera hago punto omiso y me refiero a la posterior, que contesto.  
            Efectivamente, su pensamiento es el mío, somos pobres porque somos honrados y no tenemos elementos para la campaña y contra la leprosa dictadura, pero ellos tienen bastantes y no queremos más que unas cuantas carabinas para empezar la lucha y del primer pueblo que se tome sacaremos lo suficiente. Se aproxima el tiempo en que muchos de nuestros correligionarios tendrán dinero aunque sea poco, esto es al levantar sus cosechas de algodón; si pudiéramos comprometer a estos compatriotas a que cada uno de ellos nos facilitara un par de cien, con lo que sería suficiente para emprender la campaña por lado de Tamaulipas. Ayer recibí carta de Brownsville[, Texas], del señor [Manuel Leal] Escamilla, me informa que va a salir por unos días fuera de aquélla pero me dice que todos los asuntos quedan bien, todos están tranquilos esperando nomás la orden para lanzarse a la lucha, lo mismo me dice E. H. y M.A.S. El compañero L[oreto] Martínez, sigue enfermo y siempre con la esperanza de recibir su salud para servir a la santa causa como dice él; G.G. Vásquez, de Miguel, Texas, me informa que puede sacar de aquel lugar 50 hombres que están listos para levantarse en armas, si la Junta puede proporcionarles algunas, indudablemente estos irán conmigo según lo convenido entre él y yo. El sábado 20 del actual estuvo en ésta el respetable señor don Encarnación Díaz Guerra, de Del Río, quien traía un asunto con el delegado general, Antonio de P. Araujo, pero por mala suerte este señor no se encuentra en ésta en la actualidad y además me informó que tenía orden de la Junta de entrevistar al señor Eulalio Treviño y al señor [Tomás D.] Espinosa para conferenciar con ellos, desearía saber hasta qué punto está el señor Eulalio Treviño comprometido con la Junta, pues yo podía tener amistad íntima con él, pues este señor siempre ha procurado mi amistad pero los señores Araujo, y [Tomas S.] Labrada, no quieren la amistad de este señor Treviño, no sé si serán cuestiones personales o por otras causas que perjudiquen. Si así fuera, yo sería de opinión que estas cuestiones personales se hundieran para siempre en el abismo del olvido y nosotros fundidos todos en un ser, hiciéramos empuje sobre empuje, hasta plantar nuestros ideales en la cumbre del deseo. De otro modo, nuestros pasos van al fracaso, el esfuerzo, la astucia y la diplomacia, deben de ir unidos en todo caso.  
            Con respecto a Revolución ya mando unas listas de nombres a la redacción para que les envíen algunos ejemplares como propaganda. Sin más, en espera de sus órdenes, me despido con el abrazo fraternal, su afectísimo amigo seguro servidor y correligionario

                       I [gnacio] J. Mendiola