[San Antonio, Texas,] julio 24 de 1907

Señor Ricardo Flores Magón
[Los Ángeles, California]

Estimado amigo:
Obran en mi poder tres cartas de fechas 8, 13 y 17 del actual, 1 a las que me refiero. Omito puntos y quedo de conformidad con ellos. Voy a estudiar la práctica de una clave sencilla y fácil para nuestro uso especial, es también mi opinión, no usar la de Charalito [Juan Sarabia]. Quedo enterado de que recibió usted las cartas de Charalito y demás papeles. Ojo, me empeño hasta donde es posible la mayor limpieza en la corrección del periódico, en este momento acabo de corregir, y aunque [Ramón] Torres se obstina en no quererlo hacer poniendo pretexto la falta de tiempo, procuro hacerlo corregir lo más interesante, como son los saltos de palabras y hasta de frases y en verdad que Torres tiene razón, porque no hay ya nadie que le ayude, él solo distribuye, para la planta, imprime, dobla, rotula, enfajilla y despacha, y para hacer todo ese canulo de trabajo una sola persona, es demasiado y eso aparte de la correspondencia, por eso deseamos a toda costa, la fundación de un nuevo periódico en ésta, que dependa sólo de nosotros para que éste salga a nuestro entero gusto y satisfacción y con ese respecto esperamos la opinión de usted según proyecto propuesto anteriormente. El título es lo que más nos interesa y en ese sentido usted nos hará el favor de indicarnos lo más acertado. Gutierritos sólo trabajó una semana en El Progreso porque fue llamado de El Regidor.2
            Aunque ya no quisiera yo tratar del tan largo asunto de [Aurelio N.] Flores, a ello me obliga mi dignidad. Néstor López me escribió de Del Río [Texas], pidiéndome informes de Aurelio y en carta muy lacónica y sin hacer mención a nombre alguno le contesté que la persona de quien él me hablaba había observado una conducta no correcta cuando esa persona estuvo en ésta, así fue como le hablé, la carta la debe de tener el señor Néstor, para comprobación, pero yo no he dicho que Aurelio era o haya sido un traidor. Ahora, para que usted pueda comparar el objeto de la información a Néstor conmigo, voy a hacer el siguiente comentario. Estoy seguro de que Aurelio indicó a Néstor que pidiera informes acerca de él, con el señor [Tomás Sarabia] Labrada de San Antonio, [Texas,] pero Aurelio parece haber obrado con el doble objeto de ver y saber lo que yo dijera de él, para así teniendo las evidencias de las cartas, que no niego escribí, hacernos aparecer a nosotros ante usted como los verdaderos instigadores, siendo tal vez lo contrario y ello lo comprueba esto otro. El señor Néstor López, sin conocer a [Ignacio] Mendiola, ni siquiera de nombre, y mucho menos, sin saber su dirección le dirigió una carta con el mismo objeto, es decir preguntándole acerca de Flores. ¿Cómo es eso? Néstor sin conocer al señor Mendiola ni tener referencias de él. ¿Cómo es que Néstor se dirigió a él con el mismo objeto? Comprende usted señor Magón el objeto que hay en ello? Pues cómo es que Aurelio indica a una persona que para que le informen acerca de su persona, se dirija a unas personas que sabe están o podían estar en no buenas relaciones con él y precisamente sabiendo Aurelio que esas personas podrían dar referencias no halagadoras hacia su persona, así lo ha hecho para después presentar, como antes he dicho, esos envíos a usted y hacernos aparecer a nosotros como los verdaderos agitadores.  
            Lo anterior dicho no lleva ninguna mala fe por parte mía, mi intención no es la de querer negar algo o querer aparecer yo como inmaculado, eso lo hago sólo para que usted juzgue de ello y se haga juicio sobre el particular. Jamás he abrigado la intención de ello, no atender las indicaciones de usted eso no lo haría nunca, porque sé que los preceptos y notas de usted están basados en la lógica y de lo leal y de necio me pasaría con hacer lo contrario. Lo que ha pasado fue que contesté a una carta que se me dirigió pero yo no he vertido ninguna frase o concepto que pudiera perjudicar a Aurelio si yo de motu propio hubiera dirigido esa carta yo mismo me consideraría incorrecto, pero ello no fue así, sin embargo, señor Magón usted sí tiene evidencias del señor Flores y una de ellas, está la carta que dirigió al señor [Jesús María] Rangel, persona fina, leal y valiente, liberal, como ya lo ha demostrado. Mas prometo a usted como fidelidad a mi palabra y respeto a las indicaciones de usted que no diré nada más a nadie acerca de Flores, así me pregunten por ello, pues en verdad a mí también me apena tratar ya tanto de este asunto, porque se pudiera formar mal concepto de mi persona.  
            Aunque no lo quisiera, hago mención del señor [Rafael Sáenz] Trejo y ello porque a ello se refiere usted. Mejor que yo pueden dar informes acerca de él, los señores, Treviño, Flores y [J. C.] Mendoza, todos estos señores, ellos mismos, por sus bocas afirman que fueron engañados por el señor Trejo, a quien creían un buen caballero y leal liberal. Mendoza se expresa muy mal de él, dice que ha hechó mil irregularidades. El mismo señor Treviño cuando platicó con Aarón [López Manzano], le dijo que Trejo había estado en el consulado ofreciendo dejar de escribir en el periódico, si se le daba alguna cantidad de dinero y por último lo hacía sólo en cambio de un pasaporte para poder ir a Chihuahua sin ningún peligro y cuando el cónsul le observó que aun cuando se fuera continuarían los otros socios escribiendo, él contestó así: "sí, pero lo que queda no sirve", eso como digo lo refiere el señor Treviño y lo comprueba también el hecho de que en el periódico comenzaron a hablar del cónsul, prometiendo seguir haciendolo; todos esperaban la continuación, pero al fin ya no habló nada, no se volvió hablar del cónsul [Enrique] Ornelas.
            El último desenlace del periódico es el siguiente Gutierritos que entonces se encontraba trabajando en La Voz de Texas, imprenta de Sáenz y Compañía. [Adolfo] Duclós Salinas, sabiendo que el periódico había ya muerto arregló sus planes de la siguiente manera: Habló con [Amado] Morantes, proponiéndole que él sacaría el nuevo periódico con el mismo título y al tamaño de Resurrección pero para obtener la propiedad de título, había que tirar una edición en que se hiciera la despedida del público y así se hizo; se formaron las plantas del periódico con materia (copia de Regeneración) y sin poner al calce del artículo copiado del periódico que había sido tomado el asunto, para hacerlo aparecer como propiedad de redacción y al pie de la cuarta plana primera se leía un parrafito con letras grandes en que se expresaba más o menos que se agradecía el favor que el público había impartido al periódico y terminando con una despedida, pues esa edición se tiraron la cantidad de 10 ejemplares. Todo se comprende fácilmente. Duclós se entendió con [Enrique C.] Creel, asegurándole arreglar la muerte del periódico (cuando ya hacía tiempo que había muerto) motivo por el cual llevó a efecto la impresión de (10) diez ejemplares, para mandar de ellos uno a Creel, como testimonio de su triunfo, de esto puedo dar a usted pruebas eficientes; conservo yo un número de Resurrección de esos que sólo se tiraron diez ejemplares para hacer la despedida de unos 800 subscriptores. Gutierritos, él mismo fue quien hizo el trabajo de la planta y el tiro de los diez ejemplares aunque de ello parece que fueron víctimas de engaño, el mismo Morantes y el profesor [Victor G.] Luna, editor de La Voz de Texas pues el único héroe de ese embrollo lo fue Duclós, quien tal vez se ganó unos 100 pesos mexicanos que Creel le daría por su éxito en el asunto. ¿Qué opinión se forma usted de ello, señor Magón?  
            Protesto a usted ser exacto y verdadero lo que asiento, hay pruebas inefables para probarlo. Yo enviaré a usted un ejemplar del referido número que hicieron cuatro plantas, para sólo tirar 10 ejemplares y despedirse de un público de 800 o más personas. Esto es lo que yo no quería decir a usted por no quitarle su tiempo que tal vez lo necesita usted para otros asuntos más urgentes; pero ya que de Resurrección me habla usted por eso yo también hablo a usted de la triste muerte que tuvo. Es preciso que usted lo sepa.  
            También expresaré a usted que si la mayor parte de los liberales no volvierán a las juntas que el señor Treviño presidió; fue sólo por el hecho de que este mismo señor al dirigirse al público, se expresó diciendo que, se suplicaba a todos los oradores que en sus discursos, no hicieran uso de palabras duras para expresarse, para no herir la susceptibilidad del señor cónsul Ornelas, pues había sido invitado a la fiesta. Una persona presente fue quien oyó hablar así al señor Treviño y por lo que él como todos en general no volvieron ya más al oír hablar del cónsul, presente en una reunión de liberales, esto y no otra cosa, fue el objeto de que todos se separaron y no volvieron ya más.  
            Después de todo lo narrado y pidiendo a usted excusa por lo largo de ello distrayéndole su atención, prometo a usted, por tratarse de respetar sus sabias y lógicas indicaciones que a nadie, así me los pidan, daré malos informes del señor Flores. Me refiero a la del día 13. Tengo placer en que haya sido en poder de usted el dinero que le mandé.  
            Cuando el señor Treviño me mostró el telegrama, no estaba aquí Germán [Antonio de P. Araujo] además de encontrarme sin recursos, pues para haber hecho un mass meeting habría que haber impreso hojas sueltas y para esto se necesitaban algunos centavos con lo que no contaba. De los demás puntos, quedo de acuerdo con ellos.  
            Ya le escribí a Manuel [Sarabia], no he tenido respuesta. No sé qué fin habrán tenido mis cartas que le remití dos días después del plagio. Recibí carta de él para Germán, y vi que la dirección y nombre era lo mismo que la anterior.  
            Ayer recibí carta de Germán, quien se encuentra en Austin, Texas. Le mandé 16 sobres que ya tenía acumulados entre ellos dos de usted. Hoy en la mañana vino otra de usted para él que hoy mismo le mando. Anda arreglando lo referente al periódico en proyecto.  
            Hoy recibí el material que mandó usted. Gracias. También envío la carta a la señora María de García.  
            Es verdad, Manuel, ahora es cuando está más seguro que nunca, pero ahora tiene otro enemigo más terrible, la hoja de un puñal o el veneno, en ese sentido debe de andarse con precauciones, si los bandidos que lo plagiaron no pudieron hacer nada por ese medio, se valdrán de otro y más ahora que lo acontecido los debe de tener rabiosos y han de querer vengarse. Los detectives no lo deben de perder de vista, debe de estar vigilado muy cerca. Adjunto a usted una de [Tomás] Espinosa.
            Sinceros y afectuosos saludos para Verea [Antonio I. Villarreal] y usted reciba recuerdos y el aprecio de su amigo y correligionario.

Tomás S[arabia] Labrada

1 Véase misivas del 8, 13 y 17 de julio de 1907

2 El Regidor, (San Antonio, Texas?).