Cárcel del Condado, Los Ángeles, California, marzo 18 de 1908

[Práxedis G. Guerrero]
[s.l.]

[Fragmento]
Orteguita está dispuesto a dar lo que se necesite para comprar El Monitor Mexicano, 1 y ayer encargué que le dijeran que facilite unos cien pesos para poder sacar siquiera unos tres números. Creo que si no da él todo el dinero, Conchita y Pepita Gesenins conseguirán lo que se necesite para cada número, a juzgar por el entusiasmo con que Conchita Flores acogió la idea y la promesa que hizo al mismo tiempo de trabajar con ardor para que haya dinero para cada número. Así, pues, parece que se inicia el asunto de una manera seria.
            Es innegable toda la ventaja que se obtendrá comprando El Monitor. Está registrado, y aunque su pasado es turbio, pronto se rehabilitará, porque, desde luego, será Modesto Díaz quien salga al frente de la publicación, conocido ya como hombre honrado, y después, porque el contenido del periódico será absolutamente de oposición a la tiranía.
            […]Necesitamos toda la ayuda que pueda ud. prestar en la redacción del periódico. Por nuestra parte, veremos si podemos escribir algo. Yo escribo aquí con mucha dificultad. La postura en que puedo hacerlo es demasiado incómoda y había prometido no escribir para periódicos, pero hay necesidad de ponerse a escribir y escribiré, aunque no sea mucho. Casi toda la carga la soportará usted; pero si salimos bajo fianza alguna vez, aliviaremos su dura tarea.
            El periódico es indispensable no sólo para nuestra defensa y para arbitrar recursos para la misma por medio de él, sino para que vaya a alentar a los que están resfriándose por no saber nada de la lucha. Muchos han de creer que estamos libres y al no ver manifestación alguna de lucha, pensarán que todo se ha acabado. Otros saben que estamos presos; pero como tampoco notan que haya lucha, porque los trabajos secretos no pueden divulgarse, han de pensar que todo se ha aplazado y que no hay fuera de la cárcel quienes continúen los trabajos. En ambos casos se obtiene el mismo resultado: el desaliento.
            Se necesita el periódico. Esto lo comprenden nuestros mismos enemigos, y tan bien, que ponen todo lo que está de su parte por dejar a la causa sin prensa. Hemos llegado en los Estados Unidos a quedar en la misma situación que en México sin libertad para escribir. En vista de todo eso, debemos procurar que el periódico sea viable, adaptarlo, en suma, lo más que sea posible, a las circunstancias.
            Yo creo que podemos atacar sin compasión a [Porfirio] Díaz; pero cuando se trate de personajillos de poca importancia, y sobre todo, de personajillos de esta nación como polizontes y jueces, debemos caminar con pies de plomo, porque son precisamente esos miserables los que están listos para servir de instrumento en las persecuciones. Porfirio Díaz no acostumbra perseguir personalmente. La persecución contra Tierra2 no tiene precedente y se debió tan sólo al miedo que les tiene a los anarquistas. El tirano siempre ha usado instrumentos para perseguir a la prensa. Un jefe político, un funcionario de humilde categoría; como aquí Rico, Talamantes y comparsa; a quienes se ha atacado, son los que persiguen, por supuesto, porque el tirano les paga. Si nos cuidamos al tratar de esos desgraciados; pero nos tiramos a fondo cuando de Porfirio Díaz y de los grandes vampiros mexicanos se trate, creo que el periódico tendrá larga vida, a no ser que por completo se descaren los perseguidores[…]
            […]Orteguita me dice que en estos momentos no tiene dinero; pero que va a hacer un negocito y dará la plata para el periódico. Como eso será dentro de algunas semanas, cae por tierra el proyecto de la compra del Monitor; pero queda El Correo Mexicano cuyos dueños están dispuestos a venderlo. Así, pues, hay esa esperanza de tener un periódico registrado[…]

1  El Monitor Mexicano, Los Ángeles, California.

2 Tierra,  La Habana, Cuba.