Los Angeles[, California] May 28th, 1908

Hon. Theodore Roosevelt
Washington, D.C

Dear Sir:
On the 23d of August last we were arrested in Los Angeles charged with having resisted an officer. This case was dismissed and we were then charged with libel and sought to be extradited to Missouri, and this case was dismissed. We were then charged with murder and lanceny in Mexico, and this charge was dismissed. There was absolutely nothing in any of the charges, and the prosecution knew there was nothing in them. The aim of the prosecution was to get us to Mexico, were we would be killed because we were opposed to the tyranny of president [Porfirio] Diaz and his associates. We were then charged with having conspired to violate the neutrality law in the United States.  
            If we have done anything in violation of the laws of this country we are willing to be punished for our actions; we are willing to stand trial before a jury in this country and are confident that any jury will find that we are not guilty. What we fear, how ever, is that if we are taken to Arizona to be tried 1 we will not be tried there, but spirited over the line into Mexico, where we will be shot.  
            Our reasons for this anticipation have very good grounds. Among them is the fact that many men who are in smpathy with us and who lived in this country for many years prior to the first day of september, 1906; the time alleged in the complaint again, us, in which we are charged with violating the neutrality law; were spirited over the line and are now in Mexico and some of them, we are informed, have been killed and others imprisoned and are still in prison. They have done nothing in Mexico; some of them had not been there for years being residents of this country; but they were taken there with out any charges of any nature or character whatever having been brought against them.   
            Manuel Sarabia, one of the men who have been imprisoned here for months, was kidnaped from Arizona by the mexican officials, who were aided in their conspiracy by officials in Arizona.  
            Another reason is that captain Thomas Furlong of the Furlong detective agency of Saint Louis[, Missouri] swore on the stand that he arrested us without a warrant and that he was employed by the mexican government to do it.               
            W.F. Swickley of Los Angeles makes an affidavit that Furlong told him that he was not so much interested in our case and the charges for which we were being tried as he was in getting us over into Arizona; that all he and the mexican government wanted is to get the defendants down into Arizona, and then will see that they get them across the line.  
            Now, Mr. President, we lay these facts before you concisely, in the hope and belief that, having been called to your attention, they will be sufficient to insure us a trial by jury in Arizona. We are willing to go to Arizona for trial if you will only say openly and in the public press that you will see to it that we have a trial in Arizona upon this charge. Will you make this statement to us by letter over your signature?  
            Thanking you in advance, we are yours very truly

Ricardo Flores Magón
Librado Rivera
Antonio Villarreal 

Los Angeles, a 28 de mayo de 1908.

Honorable Theodore Roosevelt,
Washington, D.C.

Estimado Señor:
            El 23 de agosto pasado, fuimos detenidos en Los Angeles, acusados de resistencia a un oficial de policía. Este cargo fue sobreseído, y entonces se nos acusó de difamación intentando extraditarnos a Missouri, cargo que también fue sobreseído. Después se nos acusó de asesinato y latrocinio en México, cargo que fue asimismo sobreseido. No existía absolutamente nada en que sustentar estos cargos, y la fiscalía tenía pleno conocimiento de ello. El propósito del fiscal era enviarnos a México, en donde seríamos asesinados porque nos hemos opuesto a la tiranía del presidente [Porfirio] Díaz y sus cómplices. Fuimos entonces acusados de violar la Ley de Neutralidad en los Estados Unidos.
            Si nosotros hemos cometido cualquier violación de las leyes de este país, estamos dispuestos a sufrir el castigo correspondiente a nuestras actos; dispuestos a enfrentar en este país juicio ante jurados, confiados en que cualquier jurado nos considerará inocentes. Lo que tememos, sin embargo, es que si se nos traslada a Arizona para ser juzgados, no enfrentaremos el juicio ahí, sino que se nos arrojará allende la frontera a México, en donde seremos fusilados.
            Nuestras razones para suponer lo anterior están perfectamente fundamentadas. Entre ellas está el hecho de que muchos hombres, residentes en este país durante muchos años con anterioridad al 1º de septiembre —fecha supuesta en la consignación en nuestra contra en la que se nos acusó de haber violado la Ley de Neutralidad—, y que simpatizaban con nosotros, fueron echados al otro lado de la frontera y se encuentran ahora en México, algunos, según hemos sido informados, han sido asesinados y, otros, fueron encarcelados y aún se encuentran presos. Ninguno de ellos hizo nada en México; algunos, siendo residentes en este país, no habían estado ahí en años; no obstante, fueron llevados ahí sin haber en su contra ningún cargo de cualquier naturaleza o carácter.
            Manuel Sarabia, uno de los hombres que estuvo preso aquí durante meses, fue secuestrado en Arizona por funcionarios mexicanos, auxiliados en su conspiración por funcionarios de Arizona.
            Otra de las razones es que el Capitán Thomas Furlong, de la Agencia de Detectives Furlong, de San Luis [Missouri], juró en el estrado que nos había detenido sin orden de aprehensión, y que había sido contratado por el gobierno mexicano para hacerlo.
            W. F. Swickley, de Los Angeles, hizo una declaración jurada en el sentido de que Furlong le había dicho que no estaba muy interesado en nuestros casos y que los cargos por los cuales, gracias a su intervención, estábamos siendo procesados sólo tenían por objeto trasladarnos a Arizona; que todo lo que pretendía él y el gobierno mexicano era trasladar a los acusados a Arizona, y que [una vez ahí] se las arreglarían para hacerlos cruzar la frontera.
            Ahora bien, Señor Presidente, planteamos ante Usted estos hechos, con la esperanza y convicción de que, habiéndolos puesto en su conocimiento, ello bastará para garantizarnos un juicio con jurado en Arizona. Estamos dispuestos a comparecer en Arizona para ser juzgados con tan sólo que declare abiertamente y en la prensa que Usted estará atento a que se nos juzgue en Arizona por ese cargo. ¿Nos haría llegar por correo esa declaración con su firma?
            Agradeciéndole por anticipado, quedamos de Usted muy atentamente.
                        Ricardo Flores Magón
                        Librado Rivera
                        Antonio Villarreal