Los Ángeles, California, junio 7 de 1908

[Señor Enrique Flores Magón]:
[s.l.]

Hoy 7 contesto, querido hermanito, la tuya de 5 del actual, diciéndote que si tú estás ansioso porque se señale la fecha del levantamiento Librado [Rivera] y yo estamos desesperados, porque tememos que de un momento a otro desbarate los grupos el despotismo. ¿Ya se irá [Francisco] Manrique a Veracruz?  
            Juan Olivares, uno de los que con nuestro infortunado José Neyra, fundaron en Río Blanco, Veracruz el periódico Revolución Social1 y el Gran Círculo de Obreros, 2 está comprometido para ir a agitar a los obreros del distrito fabril de Orizaba[, Veracruz]. Él es obrero tejedor y está en esta nación desde que se vino con Neyra hace dos años. Es miembro del club de aquí y trabaja como cajista con Fernando Palomares en Libertad y Trabajo. A propósito del periódico, se suspenderá, porque se va a poner a trabajar Olivares, para poder moverse a Veracruz, por lo demás, que está perdiendo diez pesos semanarios con el periódico El Club, y no pueden sostener los gastos, y juntar algo para moverse los miembros de la mesa directiva que he comprometido. Si Olivares tiene oportunidad de encontrar en las fábricas, a algunos de los viejos amigos, la revolución podrá hacerse en Orizaba; los mejores obreros han huído de aquellos malditos lugares, y los que no huyeron, están en el Valle Nacional, [Oaxaca,] Quintana Roo, Tres Marías y en los cuarteles. Por eso no lleva Olivares la seguridad de levantar a la gente; pero lo intentará. Yo creo que Orizaba puede caer en poder de la revolución, si pone en práctica el siguiente plan que he comunicado a Olivares, para que lo medite sobre el terreno. En Orizaba debe haber, no menos de 1,500 hombres contra los cuales no se puede obrar si no por medio de la dinamita, derribando los cuarteles; al mismo tiempo, un grupo pequeño se encargará de destruir la maquinaria de Necaxa, Hidalgo, que es, la que produce la fuerza para las fábricas del Río Blanco, Santa Rosa, Nogales, Cocolapan, El Yute y otras más que hay en esa importante región. Entonces como una avalancha se echará la masa de obreros sobre Orizaba, cuyos cuarteles en esos precisos momentos estarán siendo volados y la plaza queda en poder de la Revolución. Orizaba es una ciudad muy rica de donde pueden sacarse varios millones de pesos, una gran cantidad de armas y municiones de boca y de guerra. Si el ataque contra los cuarteles fracasa, de todos modos quedarán sin trabajo más de 20 000 obreros con la destrucción de la maquinaria de Necaxa, y esos hombres, serán otros tantos rebeldes empujados por el hambre. Olivares necesita de la ayuda de un perito dinamitero, comunica este plan a [Juan E.] Velázquez para ponerlo de acuerdo. Así, pues, despacharé a Olivares directamente hasta Veracruz para que hable con Velázquez. Ojalá pueda reunir pronto fondos para ponerse en marcha. ¿Con qué dirección podrá encontrar Olivares a Velázquez? Yo creo que será bueno enviárselo a Joaquín O. Serrano; para que éste lo presente con Velázquez. ¿Podrá encontrarse todavía a Serrano en la Administración de Correos del puerto?
            No pudo [Francisco] Ulíbarri mandar a Práx[edis Guerrero] los ejemplares del manifiesto, porque no tiene una dirección segura de él. Voy a decir a Ulíbarri, que entregue a Salvador esos ejemplares. Tú los mandarás a Práx.
            Eustolio, se colocará probablemente esta semana en una casa de comercio y no podrá venir por la correspondencia. Él dice que vendrá su mamá; pero la señora, además de que se enferma con mucha frecuencia, tiene muchos muchachitos, vive relativamente lejos de la cárcel y está muy pobre para hacer gastos de tren. Creo que lo mejor es que Ulíbarri lleve y traiga correspondencia, y Salvador no tendrá más que ir por ella a casa de [Jesús] M. Gaitán, donde dejará Salvador la que tú me envíes. Si en la visita del viernes me trae Ulíbarri tus cartas, será señal de que fue aprobada la proposición y entonces, a él entregaré lo que tengo para ti.
            Con una cruz a la izquierda van señalados los que son buenos amigos, en la lista que devuelvo. José I. Reyna, de Cedral, San Luis Potosí, no va señalado con cruz; ese Reyna fue aquel que quería que se le pusiera en comunicación con los grupos rebeldes desde que estábamos en Saint Louis[, Missouri], pero no lo hicimos por haber sido secreta la organización. Él se sintió algo. No sé si será realmente sincero. Advierto, que los señalados, no están hablados para la revolución, ni sé si aceptarán formar grupos. No anoté al excelente Mateo Almanza, de Matehuala porque no sé si todavía estará preso en San Luis Potosí. Si alguien va a Matehuala, sería bueno se informase de Mateo, que si está libre, será una buena ayuda. Mateo cayó pocos días antes de los sucesos de Acayucan[, Veracruz] 3 y Jiménez[, Coahuila]. 4 Estaba comprometido para levantarse. Lo mismo temo que ocurra esta vez, que caigan buenos gallos como Mateo, antes de que comience el movimiento, pues es muy difícil que todos los comprometidos guarden el secreto necesario. Albino Soto, de Tamasopo, San Luis Potosí, fue uno de los comprometidos a levantarse en el movimiento del año antepasado. En la lista que adjunté en la carta que te mandé el pasado viernes, puse a Celso I. Robledo, en Alaquines, San Luis Potosí, y lo anoté como José, en vez de Celso por equivocación.  
            Ojalá que logres echar al Paso esos cinco compañeros. Yo mandaré diez cuando menos. Lo malo es que no irán armados más que con pistolas, por la maldita miseria, pero los que no tengan armas, se armarán aunque sea de piedras, de todos modos sirven los que no tienen armas, pues pueden encargarse de cortar alambres, de forzar las puertas de las armerías y de arrojar bombas.  
            Hemos pensado mucho sobre la posible invasión gringa con motivo de la revolución. Creemos, que si para evitar la invasión se agitase el pueblo americano antes de comenzar el movimiento, no haríamos sino preparar a los dos tiranos. Hay que recordar, que se decidió no circular el manifiesto revolucionario antes de ocho días del en que deba estallar la revolución, precisamente, para que [Porfirio] Díaz no se prepare y pudiéramos cogerlo descuidado. Por su parte [Theodore] Roosevelt, aun cuando no invadiera, mandaría sus tropas a la frontera, y perderíamos de realizar parte del plan, no pudiendo meter compañeros de esta nación, como los diversos grupos de Texas. No se podría tomar [Ciudad] Juárez[, Chihuahua], con la gente reclutada en esta nación, ni [Encarnación] Díaz Guerra podría pasar la línea con su gente, y así sucesivamente. Pero no es esto todo; el pueblo americano, y aun los trabajadores organizados de este infumable país, no son susceptibles de agitarse. Lo hemos visto en nuestro caso. Saben bien [las] Uniones y el Partido Socialista, que no somos unos politicastros de los que hacen revoluciones en la América Latina. Nuestro manifiesto lo expresó de modo de no dejar lugar a duda alguna. ¡Me refiero al manifiesto al pueblo americano! 5 Pues bien, la agitacioncita duró muy poco; sólo las uniones de esta ciudad, hicieron algo. Fuera de aquí, con excepción de Pasadena[, California], nada ha habido de una manera sistemática, como requería una formal campaña en nuestro favor. Aquí y allá, y de tiempo en tiempo, han aparecido parrafillos en los periódicos obreros, ora socialistas, ora unionistas, pero no ha habido verdadera campaña en nuestro favor, a pesar de que es flagrante la confabulación de los dos gobiernos, y de lo maltrechas, que por polizontes y por jueces, han quedado las leyes de este desgraciado país. Los americanos son incapaces de sentir entusiasmos ni indignaciones. Es este un verdadero pueblo de marranos. Vean ustedes a los socialistas; se rajaron cobardemente en su campaña por libertad de palabra. Vean ustedes a la flamante American Federation of Labor 6 con su millón y medio de miembros, que no puede impedir las injunctions 7 de los jueces cuando declaran, contra las uniones o mandan estos delegados organizadores a lugares en que no hay trabajo organizado. Estos atentados contra socialistas y uniones son tremendos, pero no conmueven a esta gente. Los sin trabajo son dispersados a machetazos como en Rusia, Roosevelt pide al Congreso que se faculte a los administradores de correos para ejercer la censura sobre los periódicos: la nación se militariza a pasos de gigante, y a pesar de todo, el paquidermo anglosajón no se excita, no se indigna, no vibra. Si con sus miserias domésticas no se agitan los americanos, ¿podemos esperar que les importen las nuestras?        
            Quizás, por lo ansiosos que son estos animales por las noticias de sensación, pueda ser fructífera una agitación cuando haya estallado el movimiento, si todavía no nos invade la chusma del piel roja, y se sabe entonces que se prepara a echarnos sus soldados. Las noticias de la revolución en marcha, sí estoy seguro que llamarán la atención de los gringos, por ser efectos sensacionales, y entonces, si todavía no somos invadidos, tal vez pudiera agitarse la opinión a nuestro favor y evitarse la invasión.        
            Continúo esta carta hoy día 8 de junio. Tal vez si comenzamos una agitación en contra de la invasión gringa, antes de que se haya decretado tal invasión, o de que Roosevelt dé los primeros pasos para efectuarlo, lo que conseguiríamos sería que comprendieran nuestra impotencia y entonces, si no tenían pensado intervenir, lo harían, seguros de nuestra debilidad.  
            A mayor abundamiento, los gringos tarde o temprano tienen que echársenos encima, para adueñarse de la Baja California cuya propiedad anhelan por la buena o por la mala. En México hay en estos momentos una tremenda agitación anti-gringa, y, aunque cobardemente se acusa al gobierno de traidor, bastaría la sola amenaza de Roosevelt de invadirnos, para que nuestras filas aumentaran con el fin de acabar cuando antes con el gobierno traidor, y si de todos modos nos invadía el gringo, tendría que luchar con un pueblo altamente excitado por los abusos yankees y en completa tensión de nervios en virtud de la revolución.     
            Alguna vez tendrán que atacarnos los gringos: pues si lo hacen cuando el pueblo esté rebelado contra Díaz, precipitarán la caída del dictador, porque el pueblo verá claramente a Roosevelt como aliado a Díaz para esclavizarnos[…] perder nuestra autonomía.
            Por supuesto que una vez comenzada la revolución, si hay peligro de invasión, debemos agitar a los fríos y estúpidos americanos.  
            ¿Qué opinan ustedes?  
            Voy a hablar algo acerca del movimiento. Los grupos número […] estarán completamente listos, esto es, armados como ellos y nosotros deseamos. Si esperásemos a que queden los grupos completamente listos no podría estallar nunca la revolución y de aplazamiento en aplazamiento, se iría pasando el tiempo y los grupos contadísimos que ya estuvieran listos caerían en desaliento; se necesitaría entonces, volver a visitarlos, comenzar a alentarlos de nuevo, y mientras se conseguía eso, los grupos que por no estar listos habían ocasionado la demora del movimiento y el desaliento de los ya listos, se desalentarían a su vez, y por el aplazamiento que fuera acordado para reorganizar los desanimados, y así se seguiría aplazando hasta no sé cuando. Debemos, pues, renunciar a la esperanza de tener una perfecta organización de grupos absolutamente listos. Lo que hay que hacer, según nosotros, es obtener de los grupos el ofrecimiento solemne de levantarse el día que se fije, como quiera que se encuentren. Si la mitad y aún la tercera parte de los grupos que hay, cumplen levantándose, la revolución estará asegurada aunque se haya comenzado con grupos miserablemente armados, que siendo varios los grupos rebeldes y extensa la república, no podrán ser aplastados en un día por los esclavos de la dictadura, y cada día de vida para un grupo significa aumento de personal, aumento de armas, y adquisición de recursos de todo género, con la circunstancia, además, de que alentados los valientes en todas partes, surgirán nuevos levantamientos secundando a los bravos que prendieron la mecha.  
            Hay que tener confianza en que así sucederá.  
            Veo que, a menos de retardar no se sabe hasta cuándo el movimiento, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, San Luis Potosí y Oaxaca no podrán ser visitados por los delegados. No sería malo, y así lo proponemos a ustedes, señalar de una vez la fecha para dentro de un mes del día en que se señale. Se avisaría inmediatamente a Velázquez, por carta, que dijera a los grupos de su zona que se levantasen como estuvieran en la fecha fijada. A los de la tercera zona del norte se les avisaría del mismo modo, así como a los del centro y sur. Se le avisaría a [Pedro R.] Caule para que invadiera Sonora por el noroeste, mientras [Javier] Huitemea y su gente revolucionaba en el centro. Tal vez Prisciliano [G. Silva] quiera tener armados sus 200 hombres, eso es imposible, y será preferible renunciar a la toma de Ciudad Juárez, y aplazar más el movimiento.  
            Si no hay delegados visitando ya Veracruz y la tercera zona del norte y la del centro, y sea necesario hacer la notificación de la fecha a los grupos de esas zonas por medio de carta, es absolutamente necesario darles un mes para que se alisten, y así lo proponemos a ustedes, que creemos, verán que es necesario hacerlo así, pues no estando al tanto los grupos de esas zonas de los trabajos de la Junta, con excepción de Veracruz, tienen necesidad sus jefes de volver a animar a la gente.  
            Mucho nos alegraría que estén ustedes de acuerdo con lo expuesto, pues es el tiempo oportuno, para lanzar el reto al despotismo.  
            ¿En qué tanto tiempo acabarás los membretes para despachar el manifiesto? Pide a los buenos amigos que te ayuden, porque urge despachar cuanto antes el manifiesto, para que el amigo que dice Práx que lo llevará a Chihuahua, tenga tiempo de hacerlo. En Chihuahua, supongo que el amigo en cuestión pondrá un timbre de a centavo a cada paquetito y echará a bordo de trenes en los buzones en la oficina de correos todo el envío. Práx se encargará de decirle el día en que deba darles curso a los paquetitos. ¿No es así?  
            Es posible que se haga otro tiro del manifiesto. A ver qué resuelven unos amigos a quienes mandé hablar. Me conformo con que, aparte de 5,000 que hay, tengamos unos 10,000.  
            Ojalá que Práx comprometiera al amigo a meter todo lo que haya de ejemplares destinados a México.  
            No tengo más que tratar.  
            Muchos saludos cariñosos a Práxedis. Te abraza Librado. De mi parte, querido hermanito, te envío un fuerte abrazo y saludos afectuosos para todos los de la casa.  
            Pongo lo siguiente en 9 de junio.  
            Si tienes sobres grandes como el que hoy uso, mándame unos 8 que me servirán para un mes, o sea 8 días de visita en que se necesita mandarte muchos papeles.  
            Doy a Modestita y a Ernesto Aguirre la dirección de Paulita.           
            Según me dice [Ernesto E.] Guerra, ya estuvo con él John Murray, a quien atendió debidamente, como verás en la carta de Herlinda, que es Guerra. Juanito es Murray. 8 Río Verde es Río Blanco. El detalle del trabajador de cinco a seis años es magnífico.
            Como verás en la misma carta de Guerra, él se encargará de mandar el manifiesto a las fábricas. Le ofrezco mandarle 2,000 ejemplares, pero serán de los que se van a imprimir aquí. Pedí dinero a Guerra, el cual llegará con la dirección de Paulita.  
            Te abrazo muy fuerte y Librado te saluda.  
            No olviden recomendar a los grupos rebeldes que, de los primeros fondos que agarren nos manden bastante plata por medio de enviados especiales, pues sólo a fuerza de dinero podremos alzarnos, esa recomendación puede hacérseles al notificarles la fecha del levantamiento.  
            Si por fin se hace necesario, como parece, limar las rejas de la cárcel necesitamos mucha plata para ponernos a salvo.

Ricardo Flores Magón

1La Revolución Social, (1906), Orizaba, Veracruz,  eds.: Juan Olivares, Porfirio Meneces y José Neyra.

2 “Gran Círculo de Obreros”, constituido en Río Blanco, Ver. el 1 de junio de 1906 por Manuel Ávila, José Neyra, Porfirio Meneses, Juan A. Olivares, Juan Lira Cabrera, EduardoCancino, Pedro Altamira, entre otros.

3 Refiérese al ataque a Acayucan Ver,  llevado al cabo por Hilario C. Salas al frente de cerca de 300 indígenas de la región de la Sierra de Sotepan, el 30 de septiembre de 1906. Los rebeldes fueron dispersados y dos días después intentaron de nueva cuenta la toma de la población con iguales resultados.

4 Refiérese a la toma de la población de Jiménez, Coahuila del 26 de sptiembre de 1906, por el grupo de 60 liberales encabezados por José Arredondo y León Ibarra. Batidos en la cercana hacienda de la “Victoria”, se dispersaron cruzando la frontera con Texas.

5 “Manifiesto al pueblo americano”,  de fecha 27 de diciembre de 1907, firmado por RFM, Antonio I. Villarreal, Librado Rivera y Lázaro Gutiérrez de Lara y  publicado Revolución,  núm 28 del 18 de enero de 1908.

6 “American Federation of Labor” (Federación Americana del Trabajo), agrupación sindical norteamericana de corte conservador, fundada por Samuel Gompers en 1886. De 1906 a 1910 promovió resoluciones a favor de los perseguidos políticos mexicanos en los Estados Unidos. Se distancio del PLM ante la irrupción de la revolución madrista. Mantuvo vínculos con la Casa Obrero Mundial de México desde su surgimiento y posteriormente con la Confederación Regional Oobrera de México, con la que promovió la formación de Federación Panamericana del Trabajo bajo su control. Durante la primera guerra mundial defendió la participación de Estados Unidos en la misma.

7 injunction: requerimiento judicial.

8 Con fondos de la Western Press Syndicate en mayo y junio de 1908, John Murray viajó por México y expuso su experiencia en artículos publicados por la revista The Border (vid., infra, n.204) de la que fue director. Visitó, sin éxito periodístico, San Juan de Ulúa, Veracruz y Valle Nacional, Oaxaca.