Los Ángeles, septiembre 17 de 1908

Ricardo mío:

El 16 cómo estarías. Yo estuve en la casa de Violeta [Elizabeth Trowbridge]. Me invitó a cenar y ya son muchas invitaciones y no había asistido a ninguna, por eso fuí. No se dio el baile. Se transfirió para el 10 del que entra. Pregunte a [Job] Harriman qué resolverá la Suprema [Corte]. El partido socialista cree que nada resolverán hasta que pase la elección. Si el número de votos que presente el partido socialista es mayor esto les asusta y los dan en libertad. En tenemos partido nosotros también y creo que se afiliarán al partido socialista. ¿Qué dices, voy? Piensa, mi cielo, en nombre del amor que me tienes. Razona bien esto y dime muy minuciosamente lo que crees acerca de esto. Quiero dejar formada otra vez la rama mexicana socialista. Ya escribí al Paso, Texas, para que formen otra rama y se unan con el partido del lugar, y en donde pueda propagar la idea socialista lo voy a hacer. Yo no quiero que te condenen a tres años en la penitenciaría. Quiero que estés libre, sin esconderte y que a tu espalda tengas quien te defienda. Esto quiero. Hemos sufrido mucho porque la fuerza está sobre ti y necesitamos ser fuertes también para luchar. No hay más que buscar la fuerza. Si quieres que vaya entonces Lucía [Norman] puede lavar la ropa y que copie lo que yo te diga y saque lo que tú me digas. Ella es muy discreta. No tengas cuidado. Tiene mucha prudencia a pesar de sus pocos años. Te tengo en un prendedor que uso en el cuello. Creo que se sacará algo del baile y no vendrán las hermanas de Antonio [I. Villarreal] porque no tienen el dinero completo.  
            Tienes que seguir incomunicado hasta que el pueblo decida. La venida de [Eugene] Debs causó mucha impresión en un auditorio de 7,000. Habló más de ti que de su causa. Esto me puso contenta. Quiero tenerte conmigo. ¿Cómo? Luchando por rescatarte. Veo difícil tu salida. Creo que lo que te propongo está bueno. Todo lo bello me trae tú imagen querida. No bailé pero cuando oigo música bonita sueño con mi Ricardo. No tomé vino a tu salud pero ya muchas veces lo he tomado por ti. Te tengo siempre en mi corazón y en mi pensamiento. Te estrecho con toda mi alma y te beso lo mismo. Tuya,                                    
María [Brousse de Talavera]
            Rompe el pañuelo porque el trapo que iba a mandarte está duro y no tengo suave. Yo te mando mis pañuelos.
Mi querido papacito:                     
Ayer fue día de su santo, verdad. Qué triste lo pasaría. También nosotros, nos acordamos mucho de usted todo el día. Mi mamá y yo pasamos por la cárcel. ¿No nos vio? Dígame todo lo que puede ver para afuera.  
            Cuando le llevo la ropa también le llevo rosas. ¿Se las entregan? Ahora tengo unas tan bonitas que trajimos de la casa de Mrs. Trowbridge. Tengo un perrito muy bonito que me dieron. Dígame si tiene suficiente qué comer. Adiós. Reciba el cariño y un beso de su hijita,

                                    Lucía