[Los Ángeles, California,] septiembre 20 de 1908

[María Brousse de Talavera]

No estés apurada. Yo no voy a Arizona. He resuelto que vayan Antonio [I. Villarreal] y Librado [Rivera], yo no. Ellos van a pedir que los lleven. Yo me quedo aquí. No sirve para escribir el trapo de pañuelo. No vayas a Arizona. Si al fin tengo que ir a Arizona, yo pediré a Violeta [Elizabeth Trowbridge] que te dé dinero para que te vayas conmigo. Mi vida, no puedo escribir en este trapo. Estoy seguro de que si se me manda a la Suprema Corte un certificado de algún médico sobre mi salud, obtendré mi libertad bajo fianza. Ve a decir a [Job] Harriman, mañana lunes, que urge que me venga a ver un médico para que me reconozca y dé un certificado pero eso debe hacerse desde luego. Que no le diga a [Oscar] Lawler que el médico va a dar un certificado, porque no le darán permiso. Que diga simplemente que estoy enfermo y necesito que me vea un médico. Dile a Harriman que es necesario que ese certificado esté en Washington antes del 1º de octubre. Yo estoy muy enfermo y no pueden negarme la libertad bajo fianza porque sería tanto como asesinarme. Estoy bastante enfermo del pecho. Los socialistas de Los Ángeles podrían hacer mucho ruido a nuestro favor. ¿Por qué no lo hacen? Pueden hablar en las calles de nuestro asunto, protestando contra la incomunicación. ¿Por qué no lo hacen? La incomunicación es completamente ilegal. Lo más interesante es que consigan mi libertad bajo fianza. Te ruego, María de mi corazón, que veas a Harriman para lo del médico. Dile a mi hijita Lucía que no le escribo porque no sirve este trapo. Dale un beso muy cariñoso. No las vi pasar el 16. Sólo puedo ver para la calle Buenavista. Díganme a qué hora acostumbran pasar para estar pendiente. María, con qué ternura pienso en ti. Mi adoración por ti es inmensa. Recibe en tu boquita mis más ardientes besos. 
          

  Tuyo
                                  Ricardo