Los Angeles, California, March 13, 1911

Emma Goldman
210 E. 13th St.,
New York City, N.Y.

Dear Friend and Fellow-Fighter in the Cause of Human Liberty.-        
I write urging you to exercise on behalf of the countrymen in Mexico the influence you wield over a large section of the American public. Need I spend in breath in telling you that we are fighting the world-wide battle of human emancipation; that our cause is your cause; that we are struggling for  what every intelligent man and woman knows as being absolutely indispensable for human happiness and development? I think I need not.
            It is well know -has been proved beyond all peradventure of doubt- that, at the behest of the money power hundreds of thousands of my countrymen have been driven from the lands on and by which they and their forefathers had lived since our history began. Thus they have been forced into such hells as the tobacco plantations of the Valle Nacional and the hemp plantations of Yucatan, or driven into exile across the American border, where they struggle desperately for a starvation wage. Somehow or other men and women must live; or, at least, try to live.
            What, will become of these millions of men and children if the money power has its way? What will be the result if it succeeds in trampling them beneath the heel of militarism? And what will be the effect on the character and standing of the American nation if it suffers itself  to be the obedient  tool of the money power and stands before the avowed defender of chattel slavery of the most atrocious type? Surely, to [do] all this questions is to answer them.
            The American  public  does not understand and cannot  see the picture in the awful reality, for it is misled by the wilful misrepresentations of those who having gigantic money interests at stake, are sparing no effort to delude it.
            So long as the money power thought the struggle in Mexico was merely to displace one dictator with another it looked on indifferently; for such struggles have been frequent in the history of Latin peoples, and they alter nothing. But to-day it understands quite clearly that its own selfish interests are in the balance; that we are fighting for the restoration of  millions and millions of acres of land, given away to foreign syndicates by the fraudulent connivance of [Porfirio] Díaz;;    unspeakable government, and enterely without the consent of the rightful owners, the people; taht we are determined that the poor shall come ones more into what is justly their own. Therefore to-day the money power in America backed by the money powers of the world, are calling the American nation to arms.
            In such a crisis will you be silent? I think not; indeed I know you can not be.
Yours for human emancipation

Ricardo Flores Magón

 

Los Angeles, California, a 13 de marzo de 1911.

Emma Goldman,
210, E. 13th St.,
Nueva York, N.Y.

Querida amiga y compañera de lucha por la Causa de la Libertad Humana:
            Le escribo para exhortarla a aplicar, en nombre de los ciudadanos de México, la influencia que Usted ejerce sobre un vasto sector del público norteamericano. ¿Es necesario que abunde en expresarle que estamos participando en la batalla mundial por la emancipación humana? ¿Qué nuestra causa es su causa? ¿Qué estamos luchando por lo que todo hombre o mujer inteligente sabe que es absolutamente indispensable para la felicidad y el desarrollo humanos? Me parece que no.
            Es de sobra sabido —ha sido probado más allá de cualquier sombra de duda— que ante el imperativo del poder del dinero, cientos de miles de mis compatriotas han sido expulsados de las tierras en las que, y gracias a las cuales, sus ancestros han vivido desde el principio de nuestra historia. De esa manera, han sido empujados a infiernos tales como las plantaciones de tabaco de Valle Nacional, y las de henequén de Yucatán, o bien forzados a exilarse cruzando la frontera de los Estados Unidos, en donde se debaten desesperadamente por salarios de hambre. De una u otra forma, hombres y mujeres tiene que vivir o, al menos, intentar sobrevivir.
            ¿Qué será de estos millones de hombres y de niños si el poder del dinero consigue sus fines? ¿Cuál será el resultado si consigue arrojarlos bajo las plantas del militarismo? Y, ¿qué consecuencias tendrá en el carácter y forma de vida de la nación norteamericana si ésta acepta convertirse en el instrumento dócil del poder del dinero, y permanece indiferente ante los promotores de la más atroz de las esclavitudes? Ciertamente, a todas esta interrogantes es preciso dar respuesta.
            El público norteamericano no entiende ni puede ver el panorama de esta espantosa realidad porque está engañado por la voluntaria deformación que hacen aquellos que tienen en juego intereses económicos gigantescos, y que no evitan ningún esfuerzo para engañarlo.
            Mientras el poder del dinero consideró que la rebelión en México apenas tenía por objeto sustituir a un dictador por otro, la consideró con indiferencia, porque tales levantamientos han sido frecuentes en la historia de los pueblos latinoamericanos, y han sido luchas que no han conseguido cambiar nada. Sin embargo, en la actualidad, comprende con claridad que sus propios intereses egoístas están en riesgo; que estamos luchando por la recuperación de millones y millones de acres de tierra entregados a grupos extranjeros con la complicidad fraudulenta del nefasto gobierno de [Porfirio] Díaz, y con la total inconformidad de su legítimo propietario: el pueblo; que estamos decididos a que los pobres recuperen de nuevo lo que con justicia les pertenece. Es por eso que hoy en día el poder del dinero de Estados Unidos, respaldado por los poderes del dinero del mundo, están llamando a la nación norteamericana a las armas.
            Ante semejante crisis, ¿guardará usted silencio? No lo creo. En realidad, sé que no lo hará.
            De usted, por la emancipación humana.

Ricardo Flores Magón.