Los Ángeles, California, marzo 15 de 19ll

Señor José María Leyva
[s.l.]

Mi querido hermano:
Muy pobre es la información que tengo sobre la guarnición de Ensenada[, Baja California]. El amigo que lleva esta carta me dijo que usted necesitaba una pronta información sobre la fuerza federal allí.  
            Lo único que sé es que llegaron dos cañoneros con federales y el número de éstos es de 700, setecientos. Según la prensa americana de este día, veo que trescientos cincuenta soldados marchan sobre Mexicali[, Baja California], mientras ciento cincuenta van a batir a los compañeros Luis Rodríguez y [Francisco] Vázquez Salinas. Tengo carta de Luis Rodríguez en que me dice que ha andado reclutando voluntarios en los ranchos. Según la prensa de este día veo que Luis Rodríguez está en Tecate[, Baja California], tiene izada ahí la bandera roja y espera el ataque de los federales.  
            La guarnición de Ensenada debe ser de unos doscientos cincuenta hombres cuando menos, porque el resto, como le digo a usted salió a batir a usted en Mexicali y los otros compañeros en Tecate o sus cercanías.                     
            Querido compañero: me escribe nuestro hermano [Simón] Berthold que está usted sentido conmigo. No lo esté usted, pues no hago sino hablarle como a un hermano. Como dije a usted en mi anterior, no quiero imponerme sobre nadie. Lo que si me gusta es advertir a mis compañeros de los riesgos que puedan sobrevenirles. Me dice el hermano Berthold que usted piensa renunciar. No, querido hermano: lo que creo que debe usted hacer es comprender el espíritu que me anima en esta lucha. Quiero que todos sean hermanos, que todo se arregle fraternalmente, que no haya diferencias entre ustedes.  
            Vi en la prensa declaraciones de [William] Stanley en que dice que él va a ser el general en jefe de la campaña en la Baja California. La junta no lo ha facultado para decir eso. Usted es el general en jefe y nuestro querido hermano Berthold es su segundo. Stanley manda solamente en Algodones[, Baja California]. No tiene el carácter de general en jefe. Lo único que hay es que, para evitar ulteriores choques lo dejamos dependiendo directamente de la junta.  
            No esté usted disgustado conmigo, pues lo quiero bien. Tomamos nota de lo que necesitan ustedes. Estamos haciendo esfuerzos tremendos por ayudarlos debidamente.  
            Una cosa me pone nervioso y es que los malditos federales se hayan apoderado del Paso de los Picachos. Fue una lástima que no hubieran ustedes retenido ese Paso por medio de alguna pequeña guarnición.  
            Compañero: la empresa es difícil, pero si ustedes logran vencer las dificultades se harán acreedores al aplauso de todos los que tenemos puesta la vista en sus movimientos.  
            Un abrazo para todos les envía su hermano

Ricardo Flores Magón