Los Angeles, Cal., March 29, 1911

Mr. Samuel Gompers
President of the American Federation of Labor
801 G. St., N. W., Washington D. C.

Dear Sir:
For the courtesy of your prompt reply to my appeal on behalf of the Mexican liberal party, I beg to think you must sincerely. We felt that we should not appeal in vain.
Certainly, you, your organization and the American public, should be told exactly why Mexico is in revolt. It is because, as stated in our appeal, the Mexicans have been driven by millions from their lands. Through corrupt political chicanery, infinitely more potent than, and fully as cruel, as any conquest by the sword, the money power has seized those lands. Thus, having rendered the people helpless, it has instituted a system of chattel and wage slavery, probably unparalleled for its atrocity. Against this we are in revolt.
You say that if we are fighting merely to supplant the present regime by another, "without fundamentally changing the conditions which shall make for the improvement of the workers’ opportunities, and a greater regard of their rights and their interests, then the American labor movement can look upon such a change with entire indifference". Indeed, sir, you have expressed most concisely the exact position of our party.
From the first we have understood clearly that this is an economic war; one that goes directly to the heart of the labor question and purposes to give the worker the full product of his toll. We have understood from the very first that the labor movement of the world would, and should, remain entirely indifferent to any change of presidents or cabinets; that the substance and not the mere shadow is wanted.
Accordingly our party adopted at the outset "Land and Liberty" as its motto, and our brief declaration of principles states that we are struggling for "possession of the land, reduction of the hours of labor and increased wages".
If our people can win for themselves industrial liberty they will work out their own salvation. But if American labor stands idly by and permits them to be crushed by militarism, at the behest of the money power, they will drag with them, to the lowest depths, their immediate neighbors the American working men.
Our cause is your cause, and you cannot be unaware that the brutality with which most righteous strikes have been suppressed in Mexico have encouraged incalculably the strike-breakers in the United States.
In Barbarous Mexico 1 John Kenneth Turner ends his chapter entitled "Four Mexicans strikes", with the statement that the American capitalists "are looking to Mexican capitalists to help them break the back of organized labor in the United States, both by transfering part of their capital to Mexico by importing a part of Mexico’s laborers into this country". Those words are literally true. All along the southern border the pitiful wages Mexican exiles are forced to accept, are lowering the standard of American labor. Again we say, "Our cause is yours".
We ourselves cannot doubt for one moment that American troops have been dispatched to our borders by the tens of thousands solely because monopoly has felt itself in danger.  We could cite instances by the score in which they have proved invaluable allies to the corrupt despotism against which we are in revolt.
Apart of humanitarian considerations it is to the direct personal interest of organized labor to stand shoulder to shoulder with us in this struggle, aiding us not merely with its sympathy, but as monopolists support monopolists, with substantial aid. The money power is solidly arrayed against us, and, although we are doing wonders with pitifully slender resources, without the sinews of war we cannot brig this essentially labor struggle to a successful issue.
Again thanking for your courtesy and prompt reply, we reiterate our conviction that ours is a struggle in which you cannot, and will not wish, to stand neutral. Accordingly we look with confidence to early action by your council, at your sympathetic initiative.
Yours most sincerely 

Ricardo Flores Magón

 

Oficinas de la Junta del Partido Liberal Mexicano,
519 1/2, E. Fourth St.
Los Angeles, Calif., a 29 de marzo de 1911.

Sr. Samuel Gompers,
Presidente de la Federación Norteamericana del Trabajo,
801, G. St.,
N. W., Washington, D. C.

Estimado Señor:
            Reciba mi mayor consideración por su amabilidad en responder de inmediato a mi llamado en nombre del Partido Liberal Mexicano. Pensamos que nuestro llamado no será en vano.
            Ciertamente usted, su organización y el público norteamericano merecen que se les explique exactamente por qué México se ha levantado en rebeldía. La razón, como se expone en nuestro llamado, los mexicanos han sido expulsado de sus tierras por millones. Por medio de corruptas canalladas políticas, infinitamente más poderosas y tan crueles como cualquier conquista por la espada, el poder del dinero se ha apoderado de esas tierras. De esta manera, habiendo dejado indefenso al pueblo, ha instaurado un sistema de apropiación y de salarios esclavizantes, probablemente sin parangón por su atrocidad. Nos rebelamos contra todo esto.
            Usted expresa que si nosotros luchamos simplemente para sustituir al régimen actual por otro “sin que por ello cambiaran fundamentalmente las condiciones necesarias para mejorar las oportunidades de los
trabajadores, así como para estimular una mayor preocupación por sus derechos e intereses, entonces el movimiento laboral norteamericano podría considerar ese cambio con absoluta indiferencia.” En efecto, Señor, usted ha expresado de la manera más concisa la exacta posición de nuestro partido.
Desde el principio comprendimos claramente que ésta es una guerra económica; una guerra que toca directamente el corazón de la cuestión laboral, y que se propone entregar al trabajador la totalidad de los frutos de sus esfuerzos. Entendimos desde un principio que el movimiento laboral del mundo podría, y debería, permanecer por completo indiferente a cualquier cambio de presidentes o gabinetes, ya que es la sustancia, y no simplemente la sombra, lo que se requiere.
            En consecuencia, nuestro partido adoptó desde sus inicios el lema “Tierra y Libertad”, y nuestra escueta declaración de principios establece que luchamos por “la posesión de la tierra, la reducción de las horas de trabajo y por el aumento de los salarios.”
            Si nuestro pueblo consigue ganar por sí mismo la libertad industrial, encontrarán la forma de salvarse. Pero si los trabajadores norteamericanos permanecen  indiferentes y permiten que sean aplastados por el militarismo al servicio del poder del dinero, arrastrarán con ellos al fondo de las profundidades a sus vecinos más cercanos, los trabajadores norteamericanos.
Nuestra causa es la causa de ustedes, y ustedes no pueden ignorar que la brutalidad con la que las más justas huelgas han sido suprimidas en México ha estimulado en forma incalculable a los rompe-huelgas en los Estados Unidos.
            En México Bárbaro, John Kenneth Turner concluye su capítulo titulado “Cuatro huelgas mexicanas” con la declaración de que los capitalistas norteamericanos “están intentando que los capitalistas mexicanos los ayuden a romper la columna vertebral de los trabajadores organizados de los Estados Unidos, tanto por medio de la transferencia de una parte de sus capitales a México, [como por] la importación de parte de los trabajadores mexicanos a este país”. Estas palabras son literalmente verdad. A lo largo de la frontera sur, los miserables salarios que los exilados mexicanos están forzados a aceptar, están haciendo bajar los niveles del trabajo norteamericano. Repetimos una vez más, “nuestra causa es la suya”.
    &bbsp;       Por lo que a nosotros concierne, no dudamos ni por un momento que las tropas norteamericanos han sido movilizados por decenas de miles únicamente debido a que el monopolio se ha sentido en peligro. Podríamos citar incontables casos en los que [esas fuerzas] han demostrado ser valiosos aliados del despotismo corrupto contra el que nosotros nos rebelamos.
            Independientemente de toda consideración humanitaria, es del interés directo y personal del trabajo organizado estar hombro con hombro con nosotros en esta lucha; ayudándonos, no sólo con su simpatía, sino en la misma forma en que los monopolistas respaldan a los monopolistas: con una ayuda sustancial. El poder del dinero está sólidamente afianzado en nuestra contra, y, a pesar de que estamos haciendo maravillas con nuestros raquíticos recursos miserables, sin un esfuerzo de guerra, no podremos llevar a esta lucha esencialmente de los trabajadores a un final victorioso.
            Agradeciéndole de nuevo su cortesía y pronta respuesta, le reiteramos nuestra convicción de que la nuestra es una lucha con respecto a la cual ustedes no pueden ni quieren permanecer neutrales. En consecuencia, esperamos confiados una pronta acción por parte de su Concejo, gracias a su iniciativa solidaria.
            Muy atentamente.

Ricardo Flores Magón.

1 John, Kenneth Turner, Barbarous Mexico, Lóndres, 1909. Reportaje producto del viaje a México realizado por el autor en compañía de Lázaro Gutiérrez de Lara, en septiembre y octubre de 1908. Publicado inicialmente en forma de artículos, en las revistas norteamericanas American Magazine, y Appeal to ReasonInternational Socialist Review y Pacific Monthly, a partir de octubre de 1909. Apareció en forma de libro, bajo el sello de la casa editorial de Chicago, Charles H. Kerr and Co. en febrero de 1911. La primera edición en México se realizó en 1955.