Secretary,
International Anarchist Congress,
Care of Freedom,
127 Ossulton St., N. W.,
London, England.

Dear Comrade:
We wish, through you, to invite officially the forthcoming International Anarchist Congress 1 to take a DEFINITE stand on the question of the Mexican Revolution. We wish the Congress to say bluntly that the Mexican peon, in taking back his natural inheritance, the land, and in expelling the land monopolists
-as in the case of [Luis] Terrazas and others far too numerous to mention- has done what the disinherited of all countrys MUST do, as the first step toward the conquest of the bread and economic freedom. Other points, such as the innate hostility of Mexicans to centralized government, militarism, clerical rule and so forth, should make powerful appeal to an International Anarchist Congress. However, we do not care to emphasize them, because their consideration might lead to loon and vain discussion. But on the land question, and on te action taken by the Mexican peons, we want a strong and most precisely-worded endorsement.
             If your Congress feels that it cannot give such endorsement, it should do the other thing, repudiating the Mexican Revolution in the most decided terms and denouncing it as a mere war of capitalists, politicians and bandits.
            We feel that you must pursue one of these two courses, if you are to retain your own self-respect and have any standing in the court of intelligent public opinion. If the international Anarchist movement is to amount to anything it must be strong, and never can it be strong while sitting on two stools, unable to make up its mind about a struggle which no less a personage than the President of the United States has declared to be, in effect, a repetition of the great French Revolution.
            Frankly, we call your hand. We do not take snap judgment against you, for this revolution has been going on for years and is now the most widely-discussed topic of the day. If any of your members are still ignorant of its main features we can not but think them out of place in an International Anarchist Congress.
            Loosely-worded, vague resolutions will be worse than useless to us and will reflect discredit on you. We want a terse, clean-cut declaration that the Mexican peon is right in holding that economic liberty can be won only be re-taking possession of the land; that he is right in expelling the land monopolist; that urge the disinherited of all countries to imitate him.
            We remained you that the President  of the United States, [Venustiano] Carranza, [Francisco] Villa, [Emiliano] Zapata, all the revolutionists, and even [Victoriano] Huerta himself, have now been forced to admit that there can be no permanent pacification of  Mexico without a restoration of the land to the peons. Many of the great land monopolists of the United States have made similar admissions publicly, and we take it to be the proper business of an International Anarchist Congress to point out, sternly and clearly, that what applies to Mexico applies with equal force to every country in which the few have fenced off that joint inheritance without which the human race cannot exist.
            That Anarchists generally may have a full understanding of our position, we publish this letter, ahead of time, in our own Los Angeles paper Regeneración, and in Land and Liberty, issued monthly from the Bakunin Institute, Hayward, California.
Fraternally,

Ricardo Flores Magón
Enrique Flores Magón
Librado Rivera
Anselmo L. Figueroa
Antonio de Pio Araujo

A   L O S    A N A R Q U I S T A S
Al Secretario del Congreso Internacional Anarquista.
C/o Freedom
127 ssulston St., N.W.,
Lóndres, Inglatera
Querido compañero:
Deseamos, por su conducto, invitar oficialmente al próximo Congreso Internacional Anarquista a tomar una actitud DEFINITIVA, sobre la cuestión de la Revolución Mexicana.   Deseamos que el Congreso diga sin rodeos que el peón mexicano al recuperar su herencia natural, la tierra, y al expulsar a los acaparadores de la misma como en el caso de [Luis] Terrazas y otros bastante numerosos para poder ser mencionados, ha hecho lo que los desheredados de todos los países DEBEN hacer, como primer paso hacia la conquista del pan y de la libertad económica. Otros puntos, tales como la hostilidad innata de los mexicanos contra el gobierno centralizado, el militarismo, el dominio clerical y demás, apelarían vigorosamente al apoyo de un Congreso Internacional Anarquista. Sin embargo no nos preocupa hacer incapié en ellos porque su consideración podría dar margen a largas e inútiles discusiones. Pero sobre la cuestión de la tierra y sobre la acción llevada a cabo por el peón mexicano, queremos una fuerte y bastante concisa aprobación.
            Si vuestro Congreso cree que no puede dar semejante aprobación, debe entonces hacer lo contrario: rechazar la Revolución Mexicana en los términos más decididos y denunciarla como una simple guerra de capitalistas, políticos y bandidos.
            Nosotros creemos que vosotros debéis seguir uno de esos dos cursos si queréis conservar vuestra propia estima y tener alguna consideración en el tribunal de la opinión pública inteligente. Para que el movimiento internacional anarquista llegue a tener alguna representación, debe ser fuerte: nunca podrá ser fuerte andando en dos aguas, incapaz de formarse una cuestión acerca de una lucha que un personaje, no menos que al Presidente de los Estados Unidos, ha declarado ser, en efecto, una repetición de la gran Revolución Francesa.
            Francamente, lo que queremos es vuestra opinión. Creemos que tendrán alguna; porque esta revolución ha estado siendo llevada a cabo desde hace años y actualmente es el asunto del día más extensamente discutido. Si alguno de vuestros miembros están aún ignorantes de sus principales características, no podemos pensar de ellos otra cosa sino que no es tan fuera de lugar en un Congreso Internacional Anarquista.
            Vagas declaraciones con palabras ambiguas seran peores que inútiles, según nuestro criterio, y servirán sólo para desacreditaros. Lo que nosotros queremos es una declaración concisa, clara, de que el peón mexicano está en lo justo al sostener que la libertad económica puede ser ganada solamente recobrando la posesión de la tierra; de que vosotros urgís a los desheredados de todos los países a imitarlo.
            Os recordamos que el Presidente de los Estados Unidos, [Venustiano] Carranza, [Francisco] Villa, [Emiliano] Zapata, TODOS los revolucionarios mexicanos, y hasta [Victoriano] Huerta mismo, se han visto forzados a admitir que no habrá  paz permanente en México sin que se devuelvan las tierras a los peones.   Muchos de los grandes acaparadores de tierras de los Estados Unidos, han hecho similares declaraciones publicamente, y creemos que entra en las funciones propias de un Congreso Internacional Anarquista indicar abierta y claramente que lo que se aplica a México se aplica con igual fuerza a cada país en los que unos cuantos han cercado esa herencia común sin la cual la raza humana no puede existir.
            Para que los anarquistas puedan en lo general tener una completa idea de nuestra posición, publicamos esta carta por adelantado en nuestro periódico en Los Ángeles [, Cslifornia] Regeneración, y en Land And Liberty, publicado mensualmente en el Bakunin Institute, Hayward, California.
             Fraternalmente suyos,

            Por la junta organizadora del Partido Liberal Mexicano
Ricardo Flores Magón
Enrique Flores Magón
Librado Rivera
Anselmo L. Figueroa
Antonio de P. Araujo

1 El Congreso Internacional Anarquista al que va dirigida esta carta nunca se realizó.