[Fragmento]
[20 de diciembre de 1920]

[María Brousse:]

[…] El tiempo rueda despacio, mi querida María, tan despacio que parece que no se mueve. Nadie me escribe y me siento como habitante de un lejano planeta.
            Como mi juicio fue casi secreto y no hubo personas interesadas en informar a mis amigos de su curso, nadie sabe donde estoy ¡Así es la vida! Cuando estaba yo libre toda persona necesitada acudía a mi en busca de ayuda y tuve que sacrificarlo todo, trabajar a muerte, pelear contra mi propia gente, exponer mi libertad, para complacer las demandas de ayuda, y ahora que estoy atribulado nadie se acuerda de mi. Así ha sido siempre. El egoismo es un veneno que permanece en la profundidad de nuestros huesos. Es el resultado natural de siglos y siglos de educación individualista y de entrenamiento de las masas en ese sentido. El instinto humano, primordial, de cooperación y ayuda mutua, ha ido suprimido por la educación individualista […]