August 3rd, 1921

Nicolás T. Bernal
Oakland, Cal.

My dear Nicolás:
Your dear letter of the 18th of last July received. You do not tell me what the state of your health is, which makes me suspect that perhaps you are still ill. I hope that in your next you will be so kind as to fully inform me regarding your physical troubles.
I have not names of persons to whom you might send the copies you refer to, my dear Nicolás, for you may image that after three years and five months seclusion from the world, my acquaintance with addresses and names almost shrunk to naught.
I have received letters from good friends who do not forget me. I am most thankful to them, and only regret not to be able of answering them individually. You can explain them my being unable to write more than three letters a week, but as I am allowed to receive any number of them each day I except to continue receiving their dear missives, which afford me hints of the life that throbs outside these grim, gray walls. The friends who wrote me are: Dr. J. Leslie Passmore, who address you already have, Detroit, Mich.
I received with appreciation the French tobacco and cigarette paper he sent to me; Marie Rhein, 224 Penn St. , Reading, Pa.; F.G. Rendón, 182, Oshkosh, Neb., letter and five dollars which were well needed, for money is needed everywhere under the capitalistic system; Juan Ruiz, Federación del Trabajo, San Pedro, Coah., Mex. As comrade Ruiz suggested, his letter was readed by the other comrades.
Comrade Ruiz’ letter informs me of the activation of Mexican labor to bring about our release, but most unfortunately his letter lacks in details, for he thinks that I am already informed by other comrades. The truth is that Ruiz is the only Mexican comrade that writes me from Mexico, and consequently I have not other source of information as to what is going there. He says in general that the syndicates and unions in their last convention at Orizaba, 1 resolved organize a demonstration of protest in behalf of political prisoners held in American prisons, the demonstration to take place on the 1st of December, but fails to say anything about the character and scope of the demonstration. If he or other Mexican comrade sent me details of what is being done, or what is being contemplated to be done in behalf of political prisoners, I would certainly appreciate it very much.
The efforts of Mexican comrades fill me with joy. I cannot, however, harbour the hope of being release -efforts to this effect has been made before, but without vail. I am considered dangerous by those in power here, as may be seen by Mr. Daugherty’syís letter to Mr. Harry Weinberger. Dangerous to capitalism, of course; dangerous to tyranny, and so long as capitalism be in the saddle in the U S, I shall have to remain a forced guest of their dungeons. Mr. Daugherty, speaking for the government wants me to show repentance, and in this the sarcasm touches the limits of tragedy. Repentance? I have not profited by other’s swat, anguish, fatigue, and labor; I have not oppressed a single soul; I have nothing to repent of. My life has been wasted without my having acquired wealth , power or glory when I could have gotten these three things very easily, but I do not regret it -wealth. power, glory are only won by trampling others right. My conscience is tranquil, for it knows that under my convict’s garb an honest harts beats. I could be released if I only signed a petition for pardon repenting of what I have done, as the Department of Justice suggests me to do. I could then joy my poor, abandoned family; I could then attend to my failing eye-sight whose ever increasing weakness casts shadows around me and bitterness into my heart, but I think that the joy if being out of this inferno that seems to have swallowed me for ever, would ruthlessly be stifled by the remonstrance of and indignant conscience that would shout to me: shame!, shame!, shame!
For it is my honour as a fighter fro freedom, my honour as a champion of the poor and disinherited painfully built up in a thirty-year struggle for justice for all what is at stake. Thus, I do not surrender the Ideal, come what it may.
            Hoping to hear from you soon, and to hear something regarding the printing of my last drama, I say good-bye with greetings to our good comrades, and a strong embrace from your brother.

Ricardo Flores Magón

 

3 de agosto de 1921

Nicolás T. Bernal,
Oakland, Calif.

Mi estimado Nicolás:
Recibí tu apreciable carta del 18 de julio pasado. Nada me dices acerca de tu salud, lo que me hace temer que tal vez sigas enfermo. Espero que en tu próxima tengas la amabilidad de informarme detalladamente acerca de tus malestares físicos. No tengo nombres de personas a quienes enviar las copias a las que te refieres, ya que, como te puedes imaginar, mi estimado Nicolás, después de tres años y medio de reclusión separado del mundo, mi acervo de domicilios y nombres se ha reducido prácticamente a cero.
            He recibido cartas de amigos que no me olvidan. Me siento muy agradecido, y lo único que lamento es no poder contestarles individualmente. Explícales que no puedo escribir más que tres cartas por semana, pero que me autorizan a recibir diariamente cualquier cantidad, y que espero seguir recibiendo sus apreciables cartas que me transmiten fragmentos de la vida que palpita fuera de estos tristes y grises muros.
Los amigos que me escribieron son el Dr. J. Leslie Passmore, cuyo domicilio ya tienes, en Detroit, Mich.; recibí agradecido el tabaco francés y el papel para cigarrillos que me mandó. Marie Rhein, 224 Penn St., Reading, Pa.; F. G. Rendón, 182 Oshkosh, Neb.,  carta y cinco dólares que mucho necesitaba, pues, bajo el sistema capitalista, se necesita dinero en todas partes; Juan Ruiz, Federación del Trabajo, San Pedro, Coah., México, su carta, como él lo sugirió, fue leída por otros camaradas.
            La carta del camarada Ruiz me informa acerca de la iniciativa de los trabajadores mexicanos para conseguir nuestra libertad; pero desgraciadamente no da detalles porque supone que otros camaradas ya me han puesto al corriente. Lo cierto es que Ruiz es el único camarada mexicano que me ha escrito desde México, y por lo tanto no tengo otras fuentes de información acerca de lo que está sucediendo allá. En términos generales, dice que los sindicatos y uniones, en su última convención en Orizaba, resolvieron organizar una manifestación de protesta a favor de los presos políticos recluidos en cárceles norteamericanas; la manifestación tendrá lugar el 1º de diciembre, pero no me dice nada acerca de su carácter y magnitud. Si él o cualquier otro camarada mexicano me manda detalles de lo que se ha hecho, o lo que se planea hacer, a favor de los presos políticos, se lo agradeceré mucho.
            Los esfuerzos de los camaradas mexicanos me llenan de alegría. No obstante, no puedo abrigar la esperanza de ser liberado: con anterioridad ya se han hecho esfuerzos en ese sentido, pero han sido en vano. Quienes detentan el poder me consideran peligroso como se puede observar en la carta del Sr. Daugherty al Sr. Harry Weinberger. 2 Peligroso para el capitalismo, por supuesto; peligroso para la tiranía. Mientras el capitalismo lleve las riendas en los Estados Unidos, seguiré siendo el huésped forzado de sus mazmorras. El señor Daugherty, hablando en nombre del gobierno, pretende que yo dé muestras de arrepentimiento; y, en este sentido, el sarcasmo adquiere tintes de tragedia. ¿Arrepentimiento? Yo no me he beneficiado del sudor ni de la angustia ni de la fatiga ni del trabajo de los demás; yo no he oprimido a nadie; yo no tengo de qué arrepentirme. He vivido mi vida sin acumular riquezas ni poder ni gloria, tres ventajas que muy fácilmente pude haber obtenido, pero no lo lamento: la riqueza, el poder y la gloria sólo se obtienen pisoteando los derechos de los otros. Está en paz mi conciencia porque sabe que bajo los harapos del presidiario palpita un corazón honesto. Podría ser puesto en libertad con tan solo firmar una solicitud de perdón arrepintiéndome de lo que he hecho, como me lo sugiere el Departamento de Justicia. Si así lo hiciere, podría disfrutar de mi pobre y abandonada familia; podría entonces cuidar de mi vista desfalleciente cuya debilidad va en aumento, y cubre de sombras mi alrededor, y llena de amargura mi corazón; pero yo creo que la felicidad de salir de este infierno, que parece haberme tragado para siempre, quedaría implacablemente ahogada por las recriminaciones de mi conciencia indignada que no cesaría de gritarme: ¡Vergüenza! ¡Vergüenza! ¡Vergüenza! Porque lo que está en la balanza es mi honor de combatiente por la libertad, mi honor de campeón de pobres y desheredados, dolorosamente construido a lo largo de treinta años de lucha en pro de la justicia para todos. Así pues, pase lo que pase, no claudicaré del Ideal.
            Esperando tener pronto noticias tuyas, y saber algo sobre la publicación de mi último drama, me despido deseando felicidades a nuestros buenos camaradas, y enviándote un abrazo de tu hermano.

Ricardo Flores Magón

1 Refiérese al Congreso Ordinario de la Confederación Regional Obrera Mexicana  (CROM), realizada a partir del primero de julio de 1921. Enfrentados al  lock out declarado por las compañías petroleras norteamericanas frente al impuesto decretado por el gobierno de Plutarco Elías Calles al petróleo exportado el 7 de junio, tanto la CROM como la Confederación General del Trabajo (CGT) y los sindicatos de estibadores del golfo mexicano, realizaron diversas manifestaciones norteamericanas.

2 Vid. supra, n. 75.