Leavenworth, Kansas, August 6th, 1921

Mrs. María B. Magón
Los Angeles, Cal.

My dear María:
The picture of your physical condition as given in your dear letter of the 1st of this month is most gratifying excepting that of Raul’s. He should do something for his health, health being the only wealth of the poor. You should think seriously on his condition and try to find a solution to his problem. His thinness is not natural, and it is absolutely necessary to fight its cause. Ignorant of all the circumstances that surround you, I am unable to suggest anything, but I hope you will understand the gravity of the situation, and will give to it serious consideration.
            This letter will reach you a few days before Alicia’s birthday anniversary, and I need to dedicate some lines to the glorious event, but as I cannot detach the gentile sprang from the beautiful pla[…] 1 t gave it birth, and my brain and my feelings cannot dwell on one of you without thinking of the three sweet creatures that only heart loves, these words are intended to express what I feel for my María, Lucía and Carlos whose very names have the power of soothing my sorrows, and of al[llev]iating 2 the grayness of my existence with their grace and poesy. I am glad of finding you [still] 3 alive on this 14th day of August, as your life means beauty for me, and I hope that you will outlive me that I may sweeten my last moment with your presence, if it happened that I be free, or with your names if a prison cell must be my death chamber. This 14th day of August must be a day of rejoicing for us four. María will contemplate in Lucía the estimation of her loveliness through time; Lucía will fell the joy of the plant in full bloom, drink of life; Carlos, in his sweet innocence, will be glad because his two beautiful ancestors are merry, while I in my solitude will pass hours of happiness thinking of you. The day will be beautiful -I am sure of it. It cannot be an ugly day. Very early in the morning, Dawn will strew with roses the earth and the sky as the becoming beginning of the unusual celebration, and the stars, foreboding the awakening of my earthly stars, will quietly put out the their lights conscious of their impotency  [to] 4 compete with a smile from María, or Lucía’s charming gaze, or the glory irradiating from all the […] 5 ores of this angel of my dreams -Carlos. A light breeze desirous of contributing to the splendours. The day will diligently gather from field and garden and forest  pure breath of Nature to regal 6 you with, while the Sun will send the gentlest of his beams to hail you “good day”. Thus will be the beginning of the day which I wish to be of happiness for you.
            I am sending you two books, or better, two friends. I love books, well written books of course. Bad written books tire me. disgust me, even anger me. These two books are two well written ones. The Judgment of Peace 7 is the best indictment I have ever read against barbarism, and together with Men in War 8 by the same author that I previously sent you stand like an accusing finger pointing at what of beastly and vile there is in what we pompously call civilization and culture. I have thoroughly enjoyed these books I have sent you. Each of their pages can bear witness of the pains I have taken to discover the dimmest shade of beauty hidden in their wording —I am so greedy of beauty that I do not rest until I have extracted the last drop of it, as children lick their fingers after having consumed the lollipop. The book that impressed me most is the one entitled Men in War. This book, I think, is enough to acquire for the man who  wrote  it the name of genius. Latzko is a genius, I do not doubt it, and he would be declared so, and loudly proclaimed so, had he not dealt with a subject objectionable to our masters who want to hallow barbarism, who are prone to deck their crimes with a nimbus of glory and beauty. Men in War should be studied rather than merely read. It is a genius masterpiece. The exposure of the emotions and thoughts dominating the different characters that enter in the composition of the precious little book is so happily performed, that set one gasping. I hope you have enjoyed, too, the little book.
            It is time now of closing my letter. There is not much space left. What was that serious illness that afflicted you, my poor Lucía, some ten months ago? I was not informed of it. Now you are well, though thin, but as ever lovely, and I am glad of it. And you my sweet María succeeded in reducing superfluous flesh. But it was really superfluous? Do you feel strong? You most be lovelier than ever in your slenderness, my beloved María, but is your health good? Carlitos’ condition satisfies me.—The dear, dear, dear little angel.
            Fraternal greetings to our Raúl. You take care of his health, my beloved ones. Librado sends to you all his regards.
            With many kisses and love for you three, I say good-bye.

            Ricardo

 

Leavenworth, Kansas, a 6 de agosto de 1921

Sra. María B. Magón,
Los Angeles, Calif.

Mi querida María:
Me da mucho gusto el relato que me haces de tu estado de salud en tu amable carta del día 1o. de este mes, excepto por [lo que me dices acerca de] la de Raúl. El tiene que cuidar su salud, pues la salud es la única riqueza de los pobres. Tendrías que pensar seriamente en su estado, y tratar de encontrar una solución a su problema. Su delgadez no es normal, y es absolutamente necesario curar sus causas. Me siento incapaz de sugerir algo, pues ignoro las circunstancias que los rodean, pero confío en que comprenderás la gravedad de la situación, y le prestarás la debida atención.
            Recibirás esta carta unos días antes del cumpleaños de Alicia. Así que tengo que dedicar unas líneas a tan glorioso acontecimiento; pero como no puedo separar tan feliz […] le dio nacimiento y ni mi cabeza ni mis sentimientos pueden centrarse en uno solo de ustedes, sin pensar en las tres dulces criaturas que son el único amor de mi corazón, estas palabras intentan expresar lo que siento por mi María, por Lucía y por Carlos, cuya sola mención de sus nombres tiene el poder de borrar mis tristezas y de [mitigar] lo gris de mi existencia con su gracia y poesía. Me da gusto encontrarte [aún] viva en este 14 de agosto, porque tu vida significa belleza para mí, y tengo la esperanza de que me sobrevivirás para endulzar mis últimos momentos con tu presencia, si acaso para entonces estuviera yo en libertad, o con sus nombres, si mi última morada fuese una celda carcelaria. Este 14 de agosto tendrá que ser un día de regocijo para nosotros cuatro. En Lucía, María contemplará lo precioso de su encanto a través del tiempo; Lucía sentirá la alegría de la planta en plena floración, el néctar de la vida; Carlos, en su dulce inocencia, será feliz por la alegría de sus dos hermosas progenitoras; mientras que yo, en mi soledad, viviré horas de felicidad pensando en ustedes. Ese día será hermoso, estoy seguro. Feo, no puede ser. Muy de mañana, tempranito, Aurora cubrirá de rosas Tierra y cielo para dar la bienvenida a la apertura de tan extraordinaria celebración; y las estrellas, cediendo al despertar de mis estrellas terrenales, discretamente apagaran sus luces sabiéndose impotentes [para] competir con una sonrisa de María, con el encanto de una mirada de Lucía o con la gloria que irradia de todos los […]de Carlos, el ángel de mis sueños. Suave brisa, deseosa de participar en el esplendor. El día, con diligencia, decantará de campos, de jardines y  de bosques el aliento puro de la Naturaleza para [ofrecérselo]; mientras que el Sol enviará sus cálidos sus rayos para darte los “Buenos Días”. Así tendrá que ser el nacimiento de ese día, que les deseo sea para ustedes un día de felicidad.
            Les estoy enviando dos libros o, mejor dicho, dos amigos. Yo amo los libros; los libros bien escritos, por supuesto. Los libros mal escritos me fastidian, me molestan, incluso llagan a irritarme. Pero éstos son dos libros bien escritos. “Judgement of Peace” es el mejor alegato contra la barbarie que he leído nunca, y aunado a “Men in War”, del mismo autor, que te mandé antes, se erige como un dedo acusador apuntado contra todo lo que de bestial y vil tiene lo que pomposamente llamamos civilización y cultura. Yo he disfrutado enormemente de estos libros que les envío. Cada una de sus páginas es testigo de los arduos esfuerzos que he hecho para extraer hasta el más mínimo matiz de belleza oculta en su redacción. Soy tan voraz por la belleza que, como los niños que se chupan los dedos después de haber degustado el caramelo, no quedo satisfecho sino hasta haber escanciado hasta la última gota de lo bello. El libro que más me impresionó es el titulado “Men at War”. En mi opinión, basta este libro para hacer merecedor a quien lo escribió del calificativo de genial. Lazlo es un genio, no me cabe la menor duda, y así tendría que ser reconocido, y como tal, exaltado a voces, si no fuera porque él se ocupa de un tema objetable para nuestros amos que pugnan por santificar la barbarie, y pretenden disfrazar sus crímenes con un aura de gloria y de belleza. Más que leerlo, “Men at War” debía ser estudiado. Es la obra maestra de un genio. La exposición de las emociones y de los pensamientos que embargan a los distintos personajes que intervienen en la trama de este precioso librito están tan felizmente expresados, que lo dejan a uno boquiabierto. Ojalá que ustedes también hayan disfrutado del librito.
            Ha llegado el momento de concluir esta carta. No queda mucho espacio. ¿Cuál fue esa grave enfermedad que padeciste, mi pobre Lucía, hace unos diez meses? No fui informado de eso. Me alegro de que, ahora, ya estés bien y, aunque delgada, tan encantadora como siempre. Y tú, mi dulce María, lograste eliminar esa gordura superflua. Pero, ¿realmente era superflua? ¿te sientes fuerte? Debes estar más bella que nunca con tu figura esbelta, mi amada María, pero ¿es satisfactoria tu salud? Me alegra el estado de Carlitos, mi querido, querido angelito.
            Recuerdos fraternales a nuestro Raúl. Y ustedes, mis bienamados, cuídenlo. Librado les manda sus saludos a todos.

            Con muchos besos y amor para ustedes tres, me despido.                                        Ricardo

1 Ilegible en el original:  “sprant from the beautiful pla(…) t give it birth,”, cuyo sentido resulta incomprensible. (N: del Tr.)

2 Ilegible en el original: “al(…)iating”. Por el contexto, el traductor supone que se trata de “alleviating”. (N. del Tr.)

3 Idem. “…ee”, por continuidad de sentido, probablemente: “still”, aún, todavía. (N.del Tr.)

4 Idem. “…”, muy probablemente “to”, partícula introductoria de infinitivo y, al mismo tiempo, preposición de caso dativo. (N. del Tr.)

5 Idem. “…ores”. Indescifrable para el traductor. (N. del Tr.)

6 Idem. “real?”. Indescifrable para el traductor; por sentido contextual probablemente “regal”, ofrecer, regalar, ofrendar. (N. del Tr.)

7 vid. supra, n. 76.

8 vid. supra, n. 33