Penitenciaría Federal de lo Estados Unidos. Leavenworth, Kansas

Septiembre 26 de 1921
Nicolás T. Bernal
Oakland, Calif.

Estimado Nicolás:
Esta vez es tu grata del 11 de este mes a la que me refiero. Es una agradable, interesante carta. La  actividad del compañero Andrés A. Sánchez y el grupo de campesinos para obtener nuestra libertad, ha llenado mi corazón con gratitud hacia estos sinceros y leales compañeros.
       El Comité Ejecutivo de la Unión de Obreros de Artes Gráficas de los Talleres Oficiales— Belisario Domínguez N 64, México, D. F.,—en una comunicación firmada por sus tres secretarios, y fechada el 13 de este mes, envía sus saludos a Librado y a mi con palabras que profundamente me han conmovido, pues son palabras de compañeros, palabras fraternales, palabras amistosas, palabras que mitigan mi alma adolorida y me hacen creer que todavía hay amor sobre la Tierra y que el espíritu de solidaridad eventualmente romperá estas cadenas que el odio, la intolerancia y el fanatismo ataron a mi viejo y fastidiado cuerpo con el propósito de ahogar el irreducible fuego rebelde que arde dentro de mi corazón contra la injusticia. Se nos dice en la comunicación que te fueron enviados cien pesos para nosotros, cincuenta pesos para cada uno. Este obsequio es debidamente apreciado. Este dinero me honra, y me siento orgulloso de él porque viene directamente de mis hermanos, y fue dado espontáneamente, sin coerción, en un impulso generoso de amor y compañerismo.
       Te suplico comuniques mis sentimientos a esta Unión, y digas a todos los compañeros en general que el Gobierno mexicano dió instrucciones a su Embajador en Washington para procurar la libertad de Librado y mía pero aunque han transcurrido varios meses desde que las intrucciones fueron dadas, nada efectivo se ha hecho todavía. La acción desarrollada entonces por el Gobierno mexicano fue el resultado de la presión ejercida sobre él por el proletariado mexicano. Me parece muy extraño que un Gobierno no haga caso a la petición hecha por otro Gobierno, y esto me hace sospechar que, o no se ha hecho representación en nuestro favor en Washington, o si la hubo, fue hecha en términos tan débiles que la Casa Blanca no se sintió obligada a complacer a un Gobierno amigo. 1 Espero que mis hermanos y compañeros mexicanos investigarán lo que haya en el fondo de estos extraños procedimientos. Además, allí está la carta que escribí al señor Weinberger en los primeros días de mayo último 2 , como una contestación indirecta a la carta que el Procurador General Daugherty le escribió sobre mi caso 3 ; y en esa carta se exponen hechos que bien merecen ser investigados, porque arrojan una formidable sospecha de que ha habido y todavía hay manos que se mueven en la sombra para hacer de mí y mis cornpañeros las víctimas de un odio implacable, poniendo en actividad la maquinaria oficial para aniquilarme con ellos.
       Creo debo terminar esta carta. Animo, compañero ¡ánimo, compañero!; ánimo todo el mundo, que se acerca el día en que el hombre sea el dueño de su propio destino, y entonces será feliz. Ese día no está muy lejos. En todas partes se ha sembrado la semilla, y en todas partes está ya germinando. La cosecha es Libertad; pero Libertad para todos. Adivino el estremecimiento de la negra, fértil tierra que siente que se infla la semilla a punto de germinación. La tierra está rica. Ha sido fertilizada con las lágrimas y la sangre de nuestros antecesores, ¡ay!, y la nuestra también. Pero alegrémonos con la confianza de que no necesitará la de nuestros hijos.
       Con recuerdos de Librado, recibe un fuerte abrazo de tu hermano.

 Ricardo Flores Magón

1 En mayo de 1922 el encargado de negocios de la embajada mexican resumió de la siguiente manera sus diligencias en busca de la libertad de RFM y Rivera: “Consecuente con las instrucciones de esa superioridad, desde fines del año de 1920, me acerqué de manera verbal al Departamento de Estado intercediendo en favor de los señores Flores Magón y Rivera, con objeto de conocer el espíritu con que dicho Departamento recibiría la gestión y, en caso de ser favorables, dar curso a una instancia formal en igual sentido. Lejos de ser así, el entonces jefe de la División de la sección  mexicana del mencionado Departamento, me manifestó que no creía que el Departamento de Justicia daría entrada a una petición de indulto en favor de los mencionados señores ya que, sin excepción, se había venido rehusando a considerar peticiones en igual sentido hechas en favor de personas -algunas como el señor Eugene Debs, Jefe el Partido Socialista, de reconocida prominencia- que, como los señores  Flores Magón y Rivera,  se hallaban cumpliendo sentencias dictadas por la infracción de las leyes puestas en vigor durante la guerra, pues es de advertir que esos señores fueron sentenciados por haber redactado y publicado bajo su firma en la edición corrrespondiente al 18 de marzo de 1918 del periódico Regeneración que aparecía en Los Ángeles, Calif., un artículo que las autoridades opinaron difundía ideas anarquistas e incitaba a desobedecer las leyes de reclutamiento militar, entonces obligatorio. Transcurridos algunos meses, cuando habiendo tomado posesión la actual administración republicana, creí que el Departamento de Justicia cedería un tanto en su intransigencia con respecto a los presos políticos, volví a acercarme, verbalmente, al Departamento de Estado, pero tampoco tuve éxito en esta instancia.” (Manuel Téllez al secretario de Relaciones Exteriores, 22 de mayo de 1922; (AHSRE-AHEMBWASH, s.f.).

2 Vid. supra,  Ricardo Flores Magón a Harry Weinberger, 9 de mayo de 1921.

3 Vid. supra, n. 75.