Leavenworth, Kansas, March 27th, 1922

Miss Ellen White
New York, N. Y.

My dear comrade:
Your dear letter of the 14th of this month had the usual cordial reception, but this time, much to me regret, I am not going to answer it as I have just received from our dear Mr. Weinberger copies of the letters exchanged between him and the Acting Pardon Attorney, 1 and he need an answer from me. I could secure a permit to answer him, but  then I had to beg, and tires me. I prefer answer him, who is nice, through a nice and dear friend like you. This I beg you—begging to you does not tires me- to show this letter to Mr. Weinberger.
            By the letter the Acting Pardon Attorney writes to Mr. Weinberger I see that according to the prison physician’s report made on the 20th of this month, my physical condition is altogether good.. I am astonished, I cannot understand how is it that having this physician in his possession a report made by experts on the analysis of my sputum, and in which it is stated that my condition is grave, he, nevertheless, could say that my health is good…
            Since last October I have been extraordinarily ill. I attributed my illness to those eternal colds of which once again and again I spoke you about, but whereas during the last four years that I have spent in prison I enjoyed respites of two weeks or so between my colds, this time it was a continual cold with all the miseries peculiar to the malady -headaches, fever, tooth-aches, cough, neuralgia and so forth. My flesh began to dwindle, and when last February I began to spit blood I got alarmed, and asked the physician to examine me. He performed the customary external examination, and asked me for a sample of my sputum. I furnished him  with the sample, which was sent by him to the laboratory of Topeka as there are not experts here to make the analysis. The analysis was made, and the report sent by the physician some day in February. I was never shown the laboratory’s report, but I nevertheless know what it says. The report says that my condition is dangerous, and that I shall contract tuberculosis if my conditions of life do not change. When I know this, I immediately wrote you to inform Mr. Weinberger as to the existence of the laboratory’s report, and the necessity of securing it. Unfortunately efforts secure that report has not been made, and I am afraid that if a request is made to have my sputum analyzed again, my enemies will not lose time, but will do all what their power enables them to do to get a biased report even from the laboratory’s experts. I know what tyranny is; I have spent my life studying and combating it; I am aware of the chicanery it recurs to that its opponents be crushed and annihilated, and for this I want since the first that Mr. Weinberger secured the laboratory’s report on my sputum made on last February. That document says the truth, the scientific truth because is the result of a chemical analysis. It is not the guessing of a physician , but the honest dictatum of honest chemicals that do not know me, that have not prejudice against me, that have not interest in keeping me for life in a dungeon. This report, the one made on February by the laboratory experts and no other, is the one that Mr. Weinberger should secure, and secure at once, before these experts may be influenced by the sinister forces bent on torturing and killing me. I do not know the name of that institution, nor its address, but you are free, and can secure the address. It is the laboratory where sputums are sent officially by the prison authorities. Mr. Weinberger could get the report, that is, copy of the one sent here, directly from the laboratory. My name is Ricardo Flores Magón, and my number 14596, and perhaps the sputum was sent from here to the laboratory as belonging to R. F. Magón, or to Ricardo F. Magón, or to 14596. The analysis of the sputum was made in the doctor’s own accord. He asked me for the sample. I caught a great deal, and am losing weight. As to my eyesight, it is dimmer than before, and have cataracts in both eyes. A constant pain either in my heart 2 or my left lung accompanies me always, day and night, and night and day. Unfortunately aches are felt but not seen, and the physician, most naturally could not see this pain that I know is digging me to the grave. As to mental disorder, how glad my tormentors would be were the signs of being afflicted with them. You most not think that I see well because I write letters—I do it thanks to the good offices of a powerful reading glass.
            And now, my good Ellen, I request your pardon for having written this horrible, prosaic letter. How sorry I am of having spoiled my two pages, but Mr. Weinberger wanted the information at once, and here it is.
            With love to Mr. Weinberger, all the good comrades, and to you in great measure,

Ricardo Flores Magón
P.S. My congratulations to Mr. Weinberger for his valiant and dignified reply to the A.P.A.

Leavenworth, Kansas, a 27 de marzo de 1922

Srita. Ellen White,
Nueva York, N.Y.

Querida camarada:
Con el afecto de siempre, recibí su amable carta del 14 de los corrientes; esta vez, sin embargo, mucho lamento que no voy a contestarla porque acabo de recibir, de nuestro estimado Sr. Weinberger, copias de su correspondencia con el Oficial de Perdón Encargado del Despacho 3 , y necesita que yo le responda. Podría tramitar un permiso para escribirle, pero tendría que rogarles y eso me fastidia. Siendo él tan amable, prefiero contestarle por conducto de una tan amable y querida amiga como es usted. Le ruego—y rogarle a usted no me fastidia—mostrar esta carta al Sr. Weinberger.
            Veo en la carta del Oficial de Perdón Encargado del Despacho al Sr. Weinberger que, según el informe del médico de la cárcel del 20 de este mes, mi condición física es, en general, buena… Esto me sorprende. No puedo entender cómo puede este médico afirmar que mi salud es buena, disponiendo de los resultados del análisis de mi esputo efectuado por especialistas que establecen que mi condición es grave.
            Desde el pasado octubre, he estado sumamente enfermo. Atribuyo mis dolencias a esos constante resfriados a los que me he referido una y otra vez; sin embargo, aunque durante estos últimos cuatro años que he estado en la cárcel gocé de períodos de alivio de unas dos semanas entre resfriados, esta vez mi afección ha sido constante y con todas las molestias características de la enfermedad, como jaquecas,  fiebre, dolor de muelas, tos, neuralgias, etc. Empecé a adelgazar y, en febrero pasado, cuando empecé a escupir sangre, me asusté y solicité que el médico me examinara. Me sometió al examen externo rutinario y me pidió una muestra de mi esputo. Se la proporcioné y él envió la muestra al laboratorio de Topeka, pues aquí no hay especialistas que puedan hacer esos análisis. Se hizo el análisis y los resultados fueron enviados al médico algún día de febrero. Nunca me mostraron el dictamen del laboratorio, pero de cualquier forma yo sé lo que dice. Los resultados indican que mi estado es de peligro y que puedo contraer tuberculosis si mis condiciones de vida no cambian. En cuanto lo supe, le escribí de inmediato a usted para que pusiera en conocimiento del Sr. Weinberger la existencia de dicho informe del laboratorio, y la necesidad de obtenerlo. Desgraciadamente no se han tomado medidas para obtener esos resultados y me temo que si se solicita que mi esputo sea analizado de nuevo, mis enemigos no perderán tiempo y harán todo cuanto esté a su alcance para que los mismos especialistas del laboratorio adulteren los resultados. Bien sé lo que es la tiranía; he dedicado toda mi vida a estudiarla y a combatirla; conozco perfectamente las artimañas a las que recurre para aplastar y aniquilar a sus opositores y, por eso, he insistido desde el día primero en que el Sr. Weinberger consiga ese informe del laboratorio acerca de mi esputo, elaborado en febrero. Ese documento establece la verdad, la verdad científica, puesto que es el resultado de un análisis químico. No se trata de la suposición de un médico, sino de la honesta declaración de honestos reactivos químicos que ni siquiera me conocen ni tienen prejuicios en mi contra, y que no están interesados en mantenerme preso de por vida en esta mazmorra. Ese informe, el que fue hecho por los especialistas del laboratorio en febrero, ese precisamente y ningún otro, es el que el Sr. Weinberger tiene que conseguir, y tiene que conseguirlo de inmediato, antes de que las siniestras fuerzas que se obstinan en torturarme y en matarme puedan influir en esos especialistas. Desconozco el nombre y el domicilio de ese laboratorio; pero ustedes, que gozan de libertad, pueden conseguir esos datos. Es el laboratorio que se ocupa de analizar las muestras de esputo enviadas oficialmente por las autoridades carcelarias. El Sr. Weinberger puede conseguir directamente del laboratorio los resultados, es decir, una copia de los que enviaron aquí. Mi nombre es Ricardo Flores Magón y mi número es 14596; es posible que el esputo que enviaron de aquí al laboratorio haya sido consignado como perteneciente a R. F. Magón o a Ricardo F. Magón, o bien al 14596. El análisis de esputo fue ordenado personalmente por el médico. Él mismo me solicitó una muestra. Toso muchísimo y estoy perdiendo peso. En cuanto a mi vista, está más débil que antes y tengo cataratas en los dos ojos. Día y noche, noche y día, me acompaña un dolor constante en mi corazón y en mi pulmón izquierdo. Por desgracia, los dolores se sienten, pero no se ven, y el médico, como es más que natural, es incapaz de ver ese dolor que yo sé que me está llevando a la tumba. En cuanto a disturbios mentales, ¡qué gusto les daría a mis torturadores que yo manifestara el menor signo de padecerlos! No piense que, por el hecho de escribir cartas, yo vea bien; lo hago gracias a los buenos oficios de una poderosa lupa.
            Y ahora, mi querida Ellen, le ruego me disculpe por haberle escrito esta horrible, prosaica carta. Cuánto lamento haber desperdiciado mis dos páginas, pero el Sr. Weinberger necesitaba ser informado cuanto antes y así lo hago.
            Con mi afecto para el Sr. Weinberger, para todos los buenos camaradas y, muy especialmente, para usted.

Ricardo Flores Magón
P.S.: Felicitaciones al Sr. Weinberger por su valiente y digna respuesta al Oficial de Perdón Encargado del Despacho. 4

1 “Referring to your personal call at this office March 17, 1922, asking that the prison physician at the Leavenworth Penitentiary make a physical examination and report on the physical condition of Ricardo Flores Magon, I have to state that in the report received from the said physician, under date of March 20, 1920, it is stated that a complete examination of prisoner Magon shows that he is in good health, no sign of mental disorder; that he is standing confinement well; that there is nothing critical or dangerous in his condition, and that there is no probability of deleterous effect resulting from confinement during the remainder of his term.” Trad. “En relación a su visita a esta oficina del 17 de marzo de 1922, para solicitar que el médico de la penitenciaría de Leavenworth hiciera un examen y un reporte de la condición física de Ricardo Flores Magón, tengo que informarle que en el reporte recibido por parte del mencionado médico, con fecha 20 de marzo de 1922, se señala que un examen completo del prisionero Magón muestra que está en buen estado de salud, no muestra signos de desorden mental; que soporta bien el confinamiento; que no hay nada crítico o peligroso en su condición, y que no hay probabilidad de efectos nocivos como resultado de su confinamiento durante el resto de su sentencia.” (Robert H. Turner, Acting Pardon Attorney, a H. Weinberger, 23 de marzo de 1922; (HWP, caja 22).
 “In answer to your letter of March 23rd, I wish to state that you do not answer my inquiry re this prisoner, as to the chemical analysis of his sputum, which was taken by the prison physiscian and sent to a chemist outside of the prison. I desire that definite information as I presume that the trouble and cost of an analysis was not made merely as a general proposition but because the prison physician thought that Mr. Magon may have developed consumption. I desire that definite and especific information. As far as stating that Mr. Magon is in good health, etc., knowing that he is going blind on both eyes from catarcts, to your own record is misleading, to say the least. Why you continue in this letters to state ‘no sign of mental disorder.’ I do not understand. No one ever claimed that Mr. Magon was suffering from any mental disorder. In fact, his trouble, as far as your Department is concerned, is that his mind funtions very well and has not recanted any of his beliefs. Your conclusion ‘that there is no probability of deleterous effect resulting from confinement during the remainder of his term’ is certainly naive. When a man reaches the age of Mr. Magon, with cataracts forming in both eyes, doctors having sputum test made, to make the conclusion you do is suprising. Yours very truly [H. Weinberger] P. S. on Magon. Will you in your next letter explain why a sputum test was made, whether it was made on doctor’s own accord, or whether or not you asked for it. Have you had a cold? Are you coughing? Are you losing weight and how is your eyesight? You might apply to have an extra letter written to answer these questions, or you might write to someone else and ask them to send information to me at once.” Trad. “En respuesta a su carta del 23 de marzo, quisiera señalar que usted no responde a mi solicitud relativa a este prisionero, respecto al análisis químico de su esputo, el cual fue tomado por el médico de la prisión y enviado a un químico fuera de la prisión. Deseo esa información definitiva porque presumo que los costos y problemas del análisis no fueron asumidos como parte de una rutina sino porque el médico de la prisión pensó que el señor Magón quizá había desarrollado tuberculosis. Deseo esa información precisa y específica. Declarar que el señor Magón goza de buena salud, etc., a sabiendas de que está quedando ciego de ambos ojos debido a cataratas, de acuerdo a sus expedientes, es, para decir lo menos, engañoso. ¿Porqué en sus cartas continúa declarando ‘no hay señales de desorden mental’? No lo entiendo. Nadie jamás ha afirmado que el señor Magón sufra de ningún desorden mental. De hecho, su problema, en lo que concierne a su Departamento, es que sus funciones mentales están en perfecto estado y no se ha retractado de ninguna de sus convicciones. Su conclusión de que ‘no hay posibilidad de efectos nocivos como resultado de su confinamiento durante el resto de su condena’ es ciertamente ingenua. Cuando un hombre llega a la edad del señor Magón, con formación de cataratas en ambos ojos, habiéndole hecho pruebas de esputo por parte de los doctores, llegar a la conclusión a la que usted llega es sorprendente. Sinceramente suyo, [Harry Weinberger]. P.S. a Magón. Podría en su próxima carta explicar porqué se le hizo una prueba de esputo, si fue hecha por decisión del doctor, o si usted la solicitó. ¿Está usted resfriado? ¿Tose? ¿Está usted perdiendo peso y cómo está su vista? Puede solicitar una carta extra para responder a estas preguntas, o puede escribir a alguien más y pedirle que me envíe esta información de inmediato. (Harry Weinberger a Robert H. Turner, Acting Pardon Attorney, del 24 de marzo de 1922; HWP, caja 22).

2 Primera mención explícita de RFM de dolencias cardiacas.

3 Acting Pardon Attorney, no existe en español funcionario judicial equivalente. (N. del Tr.)

4 Vid. supra, n. 155