Penitenciaría Federal de los Estados Unidos. Leavenworth, Kansas

Mayo 31 de 1922
Señorita Irene Benton
Granada, Minn.

Mi querida camarada:
Es una vergüenza que estas pocas líneas sea todo lo que yo pueda hacer para corresponder tu muy afectuosa carta de fecha 5 del presente mes; pero no me siento bien y mi cerebro está adolorido.    
            He estado enfermo de fiebre y dolor de cabeza durante las últimas semanas. 1 Escribir a mis amigos es un gran placer para mí; pero no he podido hacerlo durante este mes a causa de este dolor de cabeza, y las bellas cartas que mis amigos me han enviado, han sido contestadas con unas cuantas líneas.    
            Recibí los ramos de flores, las poesías y los dulces. ¡Gracias, mi querida amiga!  Librado Rivera leyó tu carta y quedó encantado; él te envía sus cariñosos recuerdos. El más pequeño esfuerzo mental agrava el dolor de mi cerebro; no puedo explicarme cómo me vino todo esto quizá es porque estoy muy nervioso. Espero, sin embargo, que estos meses de calor mejorarán un poco mi salud.   
            Sírvete perdonarme por no escribirte una carta más larga. Da mis cordiales saludos a tu querida madre. Siempre recordaré tu bondad.   
            Tuyo fraternalmente.

Ricardo Flores Magón

1 Librado Rivera escribió a Gus Teltsch, el primero de junio de 1922: “Como te dije en mi pasada del 5 de abril, Ricardo estaba enfermo en el hospital, sucede que estuvo ahí tres días con el propósito de hacerle un examen completo de su salud y encontraron que goza de muy buena salud. Eso me sorprendió porque los hechos son muy distintos. Actualmente no lo reconocerías, es la sombra del Ricardo que conociste años atrás. Además de su ceguera sufre de otras enfermedades. Desde 1916, durante su último juicio en Los Angeles, Ricardo fue enviado al hospital federal por orden del juez y desde entonces ha sufrido de diabetes. Después de la sentencia fue liberado bajo fianza y durante ese tiempo Magón estuvo bajo el cuidado de un especialista pagado por el grupo Regeneración. Y cuando en 1918 fue sentenciado a 21 años por su última acusación, estaba muy enfermo. El médico de la prisión de McNeil Island hizo un análisis de su orina y encontró mucha azúcar en ella. Durante su estancia en McNeil estuvo bajo una dieta severa durante 15 meses. Luego fue transferido a Leavenworth, pero durante su confinamiento aquí nunca se le ha cuidado ni se le ha puesto bajo dieta alguna. Ahora goza de ‘buena salud’.” Por inflingir el reglamento que prohibía referirse a otro preso en la correspondencia ordinaria, a Librado Rivera le fue suspendido el privilegio de correspondencia durante seis meses. Como lo testimonian las siguientes cartas, escritas en una sola página y sus reiteradas alusiones a la censura, Ricardo Flores Magón, también fue penalizado por el incidente provocado por la carta de Rivera.