Leavenworth, Kansas, October 15th, 1922

Miss Ellen White
Kansas City, Mo.

My dear comrade:
You failed to disappoint me… Was that frail, exquisite little creature that for a brief period of time sat in front of me, 1 the one that she herself depicted in her missive of the 4th of this month as being rough, and unnice, and what not?
            Please, my dear Ellen, suspend that endeavor of yours of trying to convince me that you are not nice, for if before your visiting me you was white Ellen, after having feasted my soul with the sight of you, the same white Ellen you are. That my words are too nice… But, pray, may one be too nice with the friends one loves? Life is rough, and hostile, and cruel, and it is delicious to feel while groping on its craggy paths the comforting pressure and the sweet warmth of friendly hands…
            For how long did my tired eyes behold you? Was it a second? It was just a touch of sympathetic wings in the wilderness; a peep of the sun through a frowning sky; the glimpse of a wall of clenched fists… How grateful I feel to you!
            “Time is up”- said a commanding voice – and the dream converted into reality for a second, was over, to leave me in the grasp of this eternal nightmare…
            Some three hours after, nice fruit was handed me… My emotion was so intense that I felt tears racing to my eyes. You, without employment, sacrificing your urgent needs for me… My gratitude is immense, I admire your generosity, but I beseech you, beloved comrade, not buy me anything while out of work, nor while working when you need the money to continue your westwards.
            I must close here this letter. Thanks again for having broken with your grace, however for an instant, the grayness of this life of mine in this pit wherein souls and flesh rot.
With comradery love,

Ricardo Flores Magón
PS Please give my regards to comrades Debouchez, Bessie Zoglin and the others you may meet.

Leavenworth, Kansas, a 15 de octubre de 1922

Srita. Ellen White,
Kansas City, Kansas

Mi querida camarada:
No consiguió decepcionarme… ¿Era esa criatura delicada, pequeña y exquisita que se sentó frente a mí durante un breve periodo de tiempo la misma que se describió a sí misma en su carta del 4 de este mes como ruda, desagradable y no sé qué más?
            Por favor, mi querida Ellen, deje de intentar convencerme de que usted no es amable porque si aún antes de visitarme usted ya era la blanca [white] Ellen, luego de haber regocijado mi espíritu con su presencia, usted sigue siendo la blanca Ellen. ¿Qué mis palabras son demasiado halagadoras? … Dígame, por favor, øacaso puede uno halagar en demasía a los amigos que uno quiere? Vida es dura y hostil y cruel, y resulta delicioso, cuando uno se debate a tienes por sus páramos, sentir la reconfortante presión y la dulce calidez de las manos amigas…
            Porque, ¿durante cuánto tiempo pudieron mis cansados ojos mirarla? ¿Acaso un segundo? Fue apenas la caricia de unas alas amigas en el desierto; un rayo de sol en un cielo borrascoso; la fugaz percepción de una sonrisa entre la muralla de puños amenazadores… ¡Cuánta gratitud usted me inspira!
            "¡Se acabó el tiempo!"—clama una voz de mando—, y el sueño convertido en realidad por un segundo, se desvanece y me deja en las garras de esta pesadilla eterna…
            Unas tres horas más tarde, me entregaron unas hermosas frutas… Me emocioné tanto que los ojos se me llenaron de lágrimas. Usted, sin empleo, sacrificando hasta sus necesidades más urgentes por mí… Mi gratitud es inmensa, admiro su generosidad, pero la conmino, queridísima camarada, que no me compre nada mientras esté desempleada ni cuando, aunque esté trabajando, usted necesite el dinero para proseguir su peregrinaje hacia el oeste.
            Tengo que concluir esta carta. Gracias de nuevo por haber roto con su gracia, aunque no haya sido más que por un instante, lo gris de esta mi vida hundido en este pozo en el que se pudren los cuerpos y las almas.
            Con amor de camarada.

Ricardo Flores Magón
P.S.: Le ruego transmita mis respetos a los camaradas Debouchez, Bessie Zoglin y a los demás que usted encuentre.

1 Lilly Sarnoff visitó a RFM en la cárcel de Leavenworth el 13 de octubre, al día siguiente escribió una carta relatando la visita: “Finalmente se me permitió ver a Ricardo, me encontraba irritada por mi entrada a la penitenciaría, pero estaba contenta de verlo, hablamos como quince minutos, y depués se me ordenó que me marchara, con la advertencia de que nunca volviera a escribir o a volver. Una palabra sobre los dos prisioneros antes de continuar. [Manuel] Rey parece estar bien, tuvo un resfriado el último año, el primero de su vida, y le vuelve de vez en cuando. Esta muy pálido, un poco flaco, y espera ansiosamente ser liberado y deportado. Ricardo, se ve bien, mejor en relación a Rey, tose continuamente ya que el clima severo irrita su garganta habiendo estado siempre en climas cálidos. Está un poco sordo, puede ver con sus gruesos anteojos aunque usa otro par para leer. Cree que tiene los gérmenes de la tuberculosis o esa enfermedad, o está cerca de contraerla, pero lo único que uno puede ver es lo irritado de sus ojos, de ahí en fuera se ve bien. Dice que fue muy robusto en su juventud, y que está  soportando bien, o algo así. También tiene esperanzas de salir pronto a México. Dice que ha recibido noticias de Yucatán, México, que están intentando ahí liberarlo. Le dije también del movimiento de boicot que su hermano Enrique está promoviendo en México. No pudimos hablar mucho, quince minutos es poco tiempo cuando el guarda está al lado, el bebé de una visitante lloraba, y él un poco sordo…” (Lilly Sarnoff a Harry Weinberger, 14 de octubre de 1922; (HWP, caja 23).