Leavenworth, Kansas, November 5th, 1922

Mr. Harry Weinberger
New York, NY
My dear friend:

I have just received your letter of the 1st of this month with copy of Dr. Langworthy’s report 1 enclosed.
            I do not know what value a biased mind might attach to the above mentioned document, but I am sure that to an unsophisticated one the sole reading of the report will impress with the suspicion that I am not in good health. The report states that my height is 5 feet and 8 inches, and that my weight is 155 pounds only. This statement alone is enough to cast a powerful doubt as to the veracity of the assertion that my physical condition is good, but from doubt the minds swings to astonishment when  it is learned by the same document that I am “well nourished”, that my thorax is “normal in shape and well padded with flesh”, that my abdomen is “slightly corpulent”, and my muscular system “well developed”, which means that a man of near 6 feet in height and with  an athletic constitutions weighs only 155 pounds, when the normal  weigh of a man answering to this descriptions would be not less than 195 pounds or 200. The temperature is stated as normal; perhaps it was so at the time of being tested, about nine o’clock in the morning, but everyone with a little clinical experience know that the temperature of a patient varies during the course of every twenty-four hours. The skin is “slightly pale from indoor confinement”, says  the report, but you know by the report sent to the Department of Justice on the second week of September, 1920, that anemia was evident. The report further says: “tonsils, in fairly good condition. Uvula, markedly elongated. He has catarrhal nass-pharyngitis chronica. Larynx comparatively healthy”.  A very little knowledge of human anatomy is needed to understand that if I have catarrhal nass-pharyngitis chronica, my tonsils cannot be in “fairly good condition” nor my “larynx comparatively healthy”, and as a matter of fact my tonsils torment me to the extent of depriving me of sleep several times during every month, and interfere with the taking of food. The report continues: “Microscopic examination of sputum, shows a few pus cells. He had a chronical bronchitis.” This pus cells present in my sputum demonstrate that I am afflicted with a dangerous disease of my respiratory organs, for the presence of pus cells in the sputum shows that tissues of those organs are rottering and disintegrating, the report, however, says: “There are no indications of tuberculosis or other serious [disease}of his lungs”. The report admit the presence lumbago though of “mild form”, but for me acute enough as to deprive me of freedom in my movements and to make my life miserable with the pain it causes. The report  confesses, however, that I could not bend my back. As to my vision, “partial cataracts in each eye” is diagnosed with “cloudiness in each lens”. The conjunctiva is declared normal, when it is only too evident that I have chronic conjunctivitis in both eyes. Furthermore, I have exophtalmia and this is not reported, the exophtalmia indicating severe sickness of the eyes. It is stated that I can read by means of glasses, though with difficulty, regular newspaper print. The truth is that I could only read coarse type. To read my newspaper, and to write my letters, I make use of a reading glass which augments four times the size of the printed or written characters. That I “can easily recognize a person within about ten feet”, it all depends on the intensity of the light, for I can see better in subdued lights. Under the sunshine I cannot recognize a person  within about three feet. By the analysis Dr. Longworthy made of the urine, there is no indication of diabetes. Could diabetes disappear on a diet  mostly composed of starches and syrups? The prison physician at the McNeil Island Penitentiary diagnosed diabetes, and the doctor of the service of the U. S. District Court for the Southern District of California, diagnosed the same, when requested by Federal Judge Oscar Trippet to have me examined while waiting  trial in the Los Angeles County Jail. I have no more paper to continue writing on, my dear friend, but I think that you and all honest people will notice that reason is against the absurd statement that my health is good. I am sick, and very sick.
            Please give my salutations to all friends, and you be sure of the high steem of your friend.

Ricardo Flores Magón

P.D.- From time to time and for several days, blood is present in the sputum, especially in winter, and the pain in the region of my heart is always present, and so the one in my kidneys. Nothing is in the report as to how irregularly my bowels move. They move every four, five and even six days, which means I am suffering from something or other of a very grave character, The “slight” cough is so intense and continuous as to keep me awake for nights.

Leavenworth, Kansas, a 5 de noviembre de 1922

Sr. Harry Weinberger,
Nueva York, N.Y.

Mi estimado amigo:
Recibí su carta del 1o. de este mes, con la copia del informe del Dr. Langworthy adjunta.
            No sé qué valor pueda dar una mentalidad parcial al informe antes mencionado, pero estoy seguro que, para una mente sin prejuicios, la sola lectura del informe la haría sospechar que yo no gozo de buena salud. El informe establece que mido 5 pies y 8 pulgadas 2 y que sólo peso 155 libras 3. Esta declaración, por sí sola, bastaría para despertar serias dudas con respecto a la veracidad de la aseveración de que mi condición física es buena; no obstante, el observador pasaría de la duda al asombro al enterarse, en el mismo documento, que yo estoy “bien alimentado”, que mi tórax tiene “forma normal y está bien provisto de carne”, que mi abdomen es “levemente voluminoso” y mi sistema muscular “bien desarrollado”, lo cual significaría que [es normal que] un hombre de cerca de 6 pies 4 de estatura y con una constitución atlética, pese tan sólo 155 libras, cuando el peso normal de un hombre de tales características tendría que ser de 196 ó 200 libras 5. Se establece que la temperatura es normal; tal vez así fuera al momento de ser tomada, alrededor de las nueve de la mañana; pero cualquiera que tenga una mínima experiencia clínica sabe que la temperatura de un paciente varía en el curso de las veinticuatro horas. La piel aparece “levemente pálida por el confinamiento en el interior”, dice el informe; pero, como usted sabe por el informe enviado al Departamento de Justicia en la segunda semana de septiembre de 1920, la anemia era evidente. Más adelante el informe dice: “amígdalas, en condición bastante buena. Uvula, marcadamente alargada. Tiene una naso-laringitis catarral crónica. Laringe comparativamente sana”. Se requiere de muy poco conocimiento de anatomía humana para comprender que, si yo tengo una naso-faringitis catarral crónica, mis amígdalas no pueden estar en “condición bastante buena” ni mi “laringe comparativamente sana”; y, a propósito, mis amígdalas me atormentan al grado de impedirme dormir varias veces al mes, lo mismo que deglutir los alimentos. El informe prosigue: “El examen microscópico del esputo muestra varias células de pus. Padece una bronquitis crónica.” Estas células de pus presentes en mi esputo demuestran que yo padezco una enfermedad peligrosa en mis órganos respiratorios, puesto que la presencia de células de pus indica que los tejidos de esos órganos están en proceso de putrefacción y desintegración; no obstante, el informe afirma: “No hay indicaciones de tuberculosis ni de otras [enfermedades] serias en sus pulmones”. El informe admite la presencia de lumbago aunque “en forma leve”; pero, para mí, es lo suficientemente aguda como para dificultar mi libertad de movimiento y hacerme la vida insoportable debido al dolor que me causa. Sin embargo, el informe reconoce que no puedo flexionar la espalda. En lo tocante a mi vista, se diagnostican “cataratas parciales en cada ojo” con “nebulosidad  en cada lente”. La conjuntiva se declara normal, pese a que es evidente que tengo conjuntivitis crónica en ambos ojos. Más aún, tengo exoftalmia y de eso nada se informa; la exoftalmia es indicativa de enfermedad severa de los ojos. Se afirma que soy capaz de leer, aunque con dificultad y con la ayuda de gafas, la tipografía normal de los periódicos. La verdad es que sólo puedo leer tipografía grande. Para leer mi periódico y escribir mis cartas, tengo que recurrir a una lupa que amplifica cuatro veces el tamaño de los signos impresos o escritos. El que yo “pueda reconocer con facilidad a una persona a una distancia de aproximadamente diez pies,” 6 depende de la intensidad de la luz, porque veo mejor en luz tamizada. Bajo la luz del sol, soy incapaz de reconocer a una persona a una distancia superior a tres pies. 7 En el análisis de la orina hecho por el Dr. Langworthy no hay indicaciones de diabetes. ¿Sería posible que la diabetes desapareciera con una dieta compuesta sobre todo de almidones y jarabes? El médico de la cárcel, en la Penitenciaría de la Isla McNeil, diagnosticó diabetes, y el médico asignado a la Corte  de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito Sur de California, hizo igual diagnóstico cuando el Juez Federal Oscar Trippet le pidió que me examinara, mientras esperaba juicio en la Cárcel del Condado de Los Angeles. No me queda más papel para seguir escribiéndole, mi estimado amigo, pero pienso que usted, lo mismo que toda persona honesta, advertirá que la razón se opone a la absurda declaración de que mi salud es buena. Estoy enfermo y muy enfermo.
            Por favor, salude a todos los amigos, y usted reciba las seguridades de la mayor estimación de su amigo.

Ricardo Flores Magón

P.D.: De cuando en cuando y durante varios días, aparece sangre en mi esputo, particularmente en invierno, y el dolor en la región de mi corazón es constante, lo mismo que el dolor en mis riñones. Nada se informa en el reporte acerca de la irregularidad de mis defecaciones. Ocurren cada cuatro, cinco y hasta seis días, lo que significa que estoy padeciendo una cosa u otra de características muy graves. La “leve” tos es tan intensa y continua como para mantenerme en vela por noches enteras.

1 vid. supra. n. 189.

2 Aproximadamente 1.70 mts. (N. del Tr.)

3 Idem. 75 kgs. (N. del Tr.)

4 Ibid. 1.80 mts. (N. del Tr.)

5 Ibid. 95 ó 97 kgs. (N. del Tr.)

6 Aproximadamente 3 mts. (N. del Tr.)

7 Idem. 90 cms. (N. del Tr.)