Leavenworth, Kansas, February 6th, 1922

Miss Ellen White
New York, N. Y.

My dear comrade:
A few lines—so few that I can almost count them on one hand’s fingers—is all I have from you  this time. The little things bear the date January 30th, and did not come from your hands -are you ill my dear comrade?
            Yes, I received the chocolate—thanks, many thanks—and told Rivera about his. As to Rey, he say that he got the nuts.
            Your letter is so small that I do not find what to say. I need big letters -you know how greedy I am—to get inspired.
            Please tell Mr. Weinberger that I have his letter of the 1st of this month. In fact, what he tell me in this letter is what he had already told me in his postcards from Mexico, but I thought there could be something more to say. I beg Mr. Weinberger to overlook my impertinence in wanting to know more when there is nothing more to be known. And I think nothing more to say this time—I have no inspiration.
            Please do not think that I retaliate by writing a short letter. It is that I really find nothing to write about.
            With love to Erma, all the comrades, and you,

Ricardo Flores Magón

Leavenworth, Kansas, a 6 de febrero de 1922

Srita. Ellen White,
Nueva York, N.Y.

Mi querida camarada:
Todo lo que de usted he recibido esta vez son unas cuantas líneas, tan pocas que casi puedo contarlas con los dedos de la mano. La miniatura está fechada el 30 de enero, y no proviene directamente de usted. ¿Acaso está enferma, mi querida camarada?
            Sí, recibí el chocolate, gracias, muchas gracias; y le dije a Rivera del suyo. Rey, por su parte, me dice que recibió las nueces.
            Su carta es tan breve que no sé qué decir. Para inspirarme, me hacen falta cartas largas: usted ya sabe lo voraz que soy.
            Le ruego decir al Sr. Weinberger que recibí su carta del día 1º de este mes. En realidad, lo que me comunica en esta carta es lo mismo que antes me había dicho en sus tarjetas postales que me envió de México, y yo pensaba que habría algo más qué decir. Ruego al Sr. Weinberger pase por alto mi impertinencia al querer saber más acerca de lo que no queda nada más por saber. Y me parece que esta vez tampoco me queda nada más que decir. No estoy inspirado.
            Por favor no crea que le escribo una carta tan corta en represalia. Lo que sucede es que no encuentro nada más de qué escribirle.
            Con amor para nuestra Erma, los demás camaradas y usted.

Ricardo Flores Magón